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Ciudadanos quiere evitar una ruptura con Valls pese a sus desencuentros

La formación naranja asegura que votar por la alcaldesa Colau permitirá que gobiernen en Barcelona "aquellos que hacen trizas la unión entre todos los catalanes"

Carlos Carrizosa, en un pleno del Parlamento catalán.
Carlos Carrizosa, en un pleno del Parlamento catalán.

Ciudadanos quiere evitar una ruptura con Manuel Valls pese a sus cada vez más evidentes discrepancias. Los seis concejales del grupo municipal Barcelona pel Canvi – Ciudadanos (Cs) votaron este sábado divididos en la investidura de Ada Colau como alcaldesa. El ex primer ministro francés y los otros dos regidores no adscritos a Cs, Eva Parera y Celestino Corbacho, dieron apoyo a Colau, permitiendo así su reelección; en cambio, los ediles de Cs Mariluz Guilarte, Paco Sierra y Marilén Barceló votaron en blanco. El secretario de Organización autonómico del partido naranja, Carlos Carrizosa, ha lamentado este domingo la situación y ha dicho que votar por Colau “era dar apoyo a una populista que siempre va de la mano del independentismo”. Pese a sus críticas, Carrizosa ha asegurado que Cs y Valls trabajarán para mantener el grupo durante la legislatura.

“Compartimos con Valls valores y programa, y estamos dispuestos a colaborar con él en la defensa de estos valores y del programa. Estamos convencidos de que en lo sucesivo trabajaremos con el señor Valls en la defensa de los valores que compartimos, y que fueron nuestro programa electoral”, ha dicho Carrizosa para minimizar las diferencias. El dirigente de Cs en Cataluña también ha querido remarcar la raíz del desacuerdo: “Nosotros no apoyamos a aquellos que hacen trizas la unión entre todos los catalanes. Nosotros no apoyamos a aquellos que siembran cizaña y que dividen y se apropian de las instituciones. Por eso, nuestros tres concejales siguieron los dictados de nuestro comité ejecutivo y optaron por no hacer con sus votos alcaldesa a una populista, que siempre va de la mano del independentismo”.

Fuentes cercanas al grupo municipal de Cs han descartado en declaraciones a EL PAÍS que la alianza con Valls se vaya a romper, entre otras razones porque la fractura perjudicaría a ambas partes. El partido naranja y la plataforma Barcelona pel Canvi crearon tras las elecciones un comité de coordinación bilateral que ha negociado hasta última hora los mecanismos internos de funcionamiento. Sobre la investidura de Colau, Cs y Barcelona pel Canvi decidieron finalmente asumir cada uno su propio posicionamiento. Valls anunció tres días después de los comicios que todos los concejales de su grupo votarían "sin condiciones" a favor de la propuesta de Colau y el socialista Jaume Collboni, declaraciones que abrieron una nueva crisis con Cs, que reaccionó enseguida con un comunicado en el que rechazaba las palabras de su candidato.

En su discurso durante el pleno de investidura, Valls justificó su apoyo a Colau dirigiéndose a la alcaldesa, pero también, de forma indirecta, al presidente de Cs, Albert Rivera, que ha sido contrario a facilitar la reelección de la líder de Barcelona en Comú: "El nacionalismo acaba fatalmente en el supremacismo y muchas veces en guerra. Son las grandes lecciones del siglo XX. Lo que nos jugamos ahora en Barcelona es tan importante que no nos podemos equivocar sometiéndonos a unas visiones sectarias y pequeñas de partidos. Debemos ser generosos y abiertos. He aquí la razón última de mi decisión, de nuestra decisión, de votarla señora Colau". Valls defendió lo que ya dijo tras las elecciones, que la política muchas veces consiste en elegir lo menos malo: "La política es escoger y en situaciones como estas hace falta tomar decisiones arriesgadas. Y comprometidas. Y evitar lo peor. No se ha de huir de la responsabilidad. Es sí o no. No hay blanco ni abstención. Es sí o no". El sábado, solo una hora después de la intervención de Valls, el diputado de Cs en el Congreso Juan Carlos Girauta publicó un tuit en el que criticaba la decisión de su candidato en la capital catalana: “No hay nada peor que Ada Colau”.

Valls quiso también reconocer a la alcaldesa su valentía: "Usted ha decidido escoger y presentar su candidatura. No era fácil. Lo sabemos. Y ha dado el paso. Enhorabuena. La felicito", dijo Valls, al tiempo que subrayó lo que los comunes también se han empeñado en recalcar: que no ha habido conversaciones entre ambos. "Lo más importante era evitar que Barcelona tuviera un alcalde independentista, con un candidato que anunció que pondría la ciudad al servicio de la causa de una república inexistente. Por eso la hemos votado señora Colau. Sin condiciones, sin pedir ninguna participación en el gobierno municipal, sin conversaciones".

Las palabras de Valls no solo contuvieron referencias al independentismo, sino a la defensa de Europa y a la lucha contra la ultraderecha, en un nuevo desmarque de la estrategia de Cs de aproximación a Vox para que la formación de la derecha radical dé apoyo a sus alianzas territoriales con el PP.

No hay presos políticos”

La intervención de Valls en la constitución del nuevo Consistorio tuvo su punto culminante —también fue el momento que despertó los gritos de desaprobación en el pleno— cuando dijo que en España "no hay presos políticos y no hay exiliados". Valls metió así el dedo en la herida del independentismo dirigiéndose al cabeza de lista de Junts per Catalunya y también concejal de la ciudad, Joaquim Forn, en situación de prisión preventiva desde noviembre de 2017 y a la espera de que el Tribunal Supremo dicte sentencia del caso del procés, quien le miraba con una sonrisa irónica.

Pero antes de esa afirmación, Valls introdujo varias ideas en su discurso, en clave de "diálogo". Dijo confiar en que desde Barcelona se pudiera contribuir "a la solución de los problemas que tiene el conjunto del país". El concejal que apoyó Ciudadanos defendió "las soluciones políticas", porque, dijo, "solo las soluciones políticas permiten salir de la crisis política". Dirigiéndose a Forn, Valls arrancó: "Pero señor Forn, con una condición previa, el respeto a la Constitución del 78, del Estado de derecho y de la separación de poderes, de la justicia y de la ley. Entiendo la emoción de muchos aquí con su presencia. Pero en España no hay presos políticos y no hay exiliados. Es así".

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