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La derecha eleva el pulso con los independentistas en la recta final

El PSOE y los partidos soberanistas dan por hecho que se activará el artículo 155 si el domingo suman mayoría absoluta las tres formaciones de derecha

Pablo Casado, en un acto de campaña en Murcia.

El desafío independentista vuelve al centro de la diana de la derecha en la recta final de campaña. Los cuatro grandes partidos han elegido Barcelona en las últimas horas para sus penúltimos mítines. Y los dos bloques están claros: PSOE y Podemos llegan con un mensaje de diálogo a la foto finish de la campaña, y la derecha sube el tono. El PP y Ciudadanos han rivalizado este jueves sobre quién emite el mensaje más duro respecto al independentismo tras unos días con un tono menos grave.

El PSOE y los partidos soberanistas dan por hecho que se activará el artículo 155 si el domingo suman mayoría absoluta las tres formaciones de derecha. Pablo Casado, candidato popular, recuperó este jueves de forma contundente esa posibilidad en Barcelona. El líder de los populares anunció que si llega a La Moncloa activará el mecanismo para intervenir la autonomía en el primer Consejo de Ministros. “Ni divinizo ese artículo ni lo demonizo. Si una comunidad es desleal, hay que aplicarlo. Si no, estaría prevaricando como presidente”, afirmó, en medio de los vítores de los 300 simpatizantes que le arroparon en un hotel de Barcelona. El presidente Pedro Sánchez intentó restarle crédito después con un mensaje ambivalente: “Aquellos que me acusan de pactar con independentistas, les recuerdo que lideramos la articulación del 155 en Cataluña para garantizar la convivencia”.

El 155 ha sobrevolado la campaña pero sin monopolizar los actos ni los debates. La aplicación del artículo, que necesita la mayoría absoluta en el Senado, figura en el primer punto del programa electoral de Ciudadanos pero no lo menciona explícitamente en los mítines, quizá para evitar una eventual pérdida de votos en Cataluña. De hecho, Inés Arrimadas, candidata del partido naranja, solo lo ha mencionado hasta ahora a preguntas de los periodistas. Este jueves, en Barcelona, lo volvió a omitir pero advirtió de que si gobiernan cerrarán “las embajadas” y reforzarán la inspección en los colegios para evitar “el adoctrinamiento”. Y Cayetana Álvarez de Toledo, cabeza de lista por Barcelona, se refería solo a una ambigua necesidad de restablecer la legalidad para dejar de “humillar” a los constitucionalistas. Las cartas están ya echadas.

No es una sorpresa el anuncio del 155 ni para el PSOE ni para los independentistas. Meritxell Batet, cabeza de lista por Barcelona, ha centrado su campaña en advertir de que está en juego preservar la autonomía o bien la aplicación de un “155 perpetuo”. No se sabe si perenne o no pero los hechos le dan la razón. Con las encuestas a favor, Batet, que ha ladeado la plurinacionalidad o la eventual reforma de la Constitución, fue blanco de todas las críticas en el debate de TV3. La derecha le reprochó su supuesto pacto con los independentistas mientras estos la acusaron de falta de valentía. A falta de 24 horas para acabar la campaña más bronca, Cataluña volvió a dar munición a Casado y Rivera con vistas a minar al PSOE y a obtener réditos electorales en el resto de España porque las encuestas no les son favorables en esta comunidad. El PP y Ciudadanos fueron en 2016 la penúltima y última formación con seis y cinco escaños, respectivamente. Los dos líderes de la derecha arreciaron sus críticas contra Sánchez a quien culpan de tener listos los indultos de los presos independentistas en un cajón. Ante 4.000 personas, que atestaron el pabellón de la Vall d'Hebron, en Barcelona, Sánchez reiteró la célebre frase de “no es no” para asegurar que “nunca, nunca va ha haber referéndum ni independencia”, informa Josep Catà.

A la misma hora que el presidente, Rivera ofrecía su primer mitin en Cataluña. No deja de llamar la atención la escasa presencia del líder de Ciudadanos en su propio feudo. El partido naranja ha exprimido el tirón de la líder de la oposición en Cataluña que ha hecho campaña en toda España. Tras atraer el voto antiprocés en las elecciones del 21-D, las encuestas parecen cuestionar el efecto Arrimadas porque los sondeos les pronostican cuatro o cinco escaños. Ante 700 personas, Rivera invitó a Oriol Junqueras y a Carles Puigdemont a rezar porque si gana las elecciones “va a cumplir hasta el último día sus penas”, informa Elsa García de Blas. Rivera recriminó a Sánchez que se plantee ceder nuevas competencias: “Lo que hace falta es que se gobierne con lealtad a la Constitución y al Estatut. Soy catalán pero quiero lo mejor para Cataluña pero no privilegios”.

Pablo Iglesias fue el único líder nacional que no estuvo ayer en Cataluña. De hecho, como el resto de sus rivales, ha pasado de puntillas por Cataluña en esta campaña. Podemos nunca ha negado que la defensa del derecho a la autodeterminación puede restarle votos en el resto de España, pero mantienen que priman la coherencia. Ganadores en las dos últimas elecciones generales de 2015 y 2016, los comunes no pasan ahora por sus mejores días. El CIS los sitúa por detrás del PSC y ERC. Iglesias tampoco se ha prodigado en Cataluña y ha moderado su discurso, aunque reprochó a Sánchez que excluya de la mesa del diálogo la opción del referéndum, informa Ana Marcos. Pero ya no propugnan uno al estilo escocés: sólo han concretado que no será binario. Su filosofía, antes de llegar a ese punto, es la de buscar un encaje de Cataluña en España, una fórmula que evoca mucho al PSC. De hecho, no hizo una arenga de la plurinacionalidad con la firmeza que en sus dos mítines en Euskadi. Jaume Asens, cabeza de lista, acusó ayer a Ciudadanos y PP de actuar cada vez más como la “extrema derecha”.

Junts per Catalunya y ERC aguardan a celebrar hoy sus mítines finales con la presencia telemática de los presos indepemdemtistas. Las dos formaciones conocieron ayer la sentencia del Tribunal Constitucional que avaló casi toda la ley educativa catalana —aunque no tocó los puntos controvertidos sobre la inmersión lingüística—. Ni los secesionistas la acogieron como un triunfo y la derecha casi lo ignoró. Ciudadanos recurrió a la Junta Electoral para denunciar la candidatura a las elecciones europeas de Puigdemont. Junts per Catalunya presentará alegaciones al sostener que el expresident tiene sus derechos políticos intactos.

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