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La reforma de La Rambla, de nuevo en el cajón

El Gobierno de Ada Colau retira el proyecto hasta después de elecciones y acusa al Gremio de Restauradores de dinamitar el acuerdo

La Rambla, vista desde la estatua de Colón.
La Rambla, vista desde la estatua de Colón.

La reforma de La Rambla volverá a quedarse en un cajón a la espera de las elecciones. El Gobierno de Ada Colau contaba con el apoyo de PDeCAT y ERC (en total 24 concejales, tres más que la mayoría necesaria) pero buscaba un consenso amplio para el paseo más icónico de la ciudad. Ayer se tenía que haber aprobado la reforma del tramo de Santa Mónica, pero BComú retiró el proyecto hasta después de elecciones. Acusan al Gremio de Restauradores de dinamitar ese acuerdo.

El equipo de gobierno —entonces una coalición de BComú y el PSC— convocó en marzo de 2017 un concurso internacional para transformar la Rambla. En septiembre de ese año se anunciaba que el equipo ganador era Km-ZERO, capitaneado por la arquitecta y exconcejal socialista de Ciutat Vella Itziar González. En noviembre de 2018, González hizo público, junto a la concejal Gala Pin, los grandes rasgos de la futura Rambla, en la que se invertirían más de 35 millones de euros para eliminar un carril de circulación de bajada, ampliar las aceras y el tronco central del paseo, reubicar los quioscos, floristas, sillas y bancos y construir tres plazas a lo largo del paseo. El pavimento con forma de olas se suprimía. Entonces ya se dijo que los obreros no iban a empezar a trabajar hasta finales de 2019. Unas obras que se alargarían durante cinco años y de forma escalonada, por tramos, de mar a montaña. La reforma comenzaría por Colón-Santa Madrona y seguiría durante los 1.235 metros del paseo por Santa Madrona-Arc del Teatre, Arc del Teatre-Liceu, Liceu-Portaferrissa y Portaferrissa-Canaletes.

El proyecto dejaba a los quioscos de prensa en cierto suspenso obligando a que se reubicaran para no quedarse unos delante de otros. Además, antes del 2030 se les obligaba a cumplir con la normativa del Plan Especial de la Rambla y acortar sus establecimientos hasta 4,4 metros. Las 13 floristerías también debían ser reordenadas para que no quedasen unas por delante de otras.

El mismo día que Gala Pin e Itziar González presentaban el proyecto de reforma, el Gremio de Restauración de Barcelona se aliaba con la Asociación de Vendedores de Prensa de la Rambla y con las floristas y denunciaban que la reforma reducía el número de mesas de terrazas de 400 a 300 y el de quioscos de 11 a siete. El equipo de BComú negaba la mayor y aseguraba que pese al dibujo todavía no se había discutido el número de mesas ni quioscos.

Gala Pin retira la reforma

Tanto el equipo de gobierno como la asociación Amics de la Rambla tenían prisa por iniciar la remodelación y poner así rumbo al nuevo paseo. Pin pretendía aprobar en la comisión de gobierno del jueves la primera reforma, la menos polémica, que solo afecta dos terrazas en la plaza del Portal de la Pau. Pero la concejal sabía que no iba “a contar con el consenso que merece La Rambla”. La concejal de Ciutat Vella retiró la propuesta con críticas y denuncias partidistas: “Por un lado exigimos al equipo redactor unas mejoras técnicas y por eso se ha retrasado el plan. Hubiéramos aprobado el primer tramo con los votos del PDeCAT y ERC, pero el PSC ya nos dijo que Collboni no estaba dispuesto a aprobar un proyecto de Colau antes de las elecciones. Además, el Gremio de Restauradores ha dinamitado cualquier posibilidad de consenso amplio al conseguir que PSC y Ciudadanos no apoyaran la reforma sin que el primer tramo afectara en nada a los intereses del lobby”.

El presidente de Amics de la Rambla, Fermí Villar, acusó ayer al PSC de ser muy poco leal al concurso “que ellos mismos convocaron”. Para Amics de la Rambla era necesario iniciar cuanto antes la reforma y después ya se discutirían el resto de aspectos. “Tanto PSC como Ciudadanos han usado La Rambla en beneficio propio y el Gremio de Restauración ha secuestrado la reforma”, denunciaba ayer Villar.

Desde el Gremio de Restauración no niegan la presión que han realizado y afirman que si se hubiera aprobado el proyecto de urbanización del primer tramo “condicionaría el replanteamiento de los tramos restantes”. Un portavoz del gremio aseguraba ayer que el equipo de gobierno pretendía hacer de la Rambla “algo diferente de lo que ha sido históricamente y, por tanto, diferente del paseo que tantos barceloneses sentimos como propios”. El Gremio de Restauración mantiene que tiene el apoyo de los “verdaderos Ramblistas”. Pin aseguraba ayer que tras las elecciones será posible un consenso y la reforma tirara adelante.

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