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Pilar de Lara explota y describe a la prensa la “desesperación” a la que llegó su juzgado

La magistrada recuerda las pintadas insultantes a su marido, el guardaespaldas que tuvieron que llevar ella y su hija y los momentos de "desasosiego" por falta de medios para investigar

Pilar de Lara durante sus declaraciones de hoy miércoles a la prensa.
Pilar de Lara durante sus declaraciones de hoy miércoles a la prensa.

La titular del juzgado de Instrucción 1 de Lugo, Pilar de Lara ha declarado esta mañana a un grupo de periodistas que ve “desproporcionada” la sanción, aún no comunicada oficialmente, de siete meses y un día y perdida de destino por dilaciones indebidas que le impuso el Consejo General del Poder Judicial. “No puedo hacer valoraciones. Supongo que estará fundamentada y en virtud de esa fundamentación podremos hablar con más criterio. Pero sí que me sorprendió. Como ya explicó mi abogado, el fiscal pide tres meses y la sanción es de siete meses y un día, que tampoco sé sí es lo habitual”, ha esgrimido. Pero acto seguido ha descrito con detalle, como jamás lo había hecho antes en público, la situación de "desesperación" que han llegado a vivir en su juzgado por la falta de medios para investigar las macrocausas y los graves episodios de acoso que han sufrido ella y su familia y que incluso obligó a que la juez y su hija llevasen guardaespaldas durante dos años.

Pilar de Lara no suele hacer declaraciones a la prensa en ningún momento, pero hoy ha decidido romper su silencio ante las preguntas de los medios congregados para el juicio contra un implicado en la Pokémon y su madre por amenazas a la juez instructora. Igualmente confesó que le había sorprendido “la rapidez (para resolver la sanción). Hacía muy poquito tiempo que nosotros habíamos presentado las alegaciones y creo que es un expediente bastante complejo, no es como si a un juez le quedan 300 o 400 sentencias pendientes que puede responder a unos criterios más objetivos que este tipo de cuestiones que se están planteando. Si son competencia del juez, no son competencia del juez, si hay retraso y pueden ser justificados o no justificados. Si efectivamente se pusieron todos los medios materiales y personales a disposición del juzgado”, ha enumerado.

Dicho esto, Pilar de Lara puntualizaba que “en el Tribunal Superior de Justicia de Galicia tenían no uno, ni dos, ni tres, sino varios escritos dando cuenta de la situación de absoluta desesperación en que nos encontrábamos todos; secretario, juez, personal del juzgado porque entendíamos que no se estaban poniendo los medios materiales suficientes”. “Al fin y al cabo el escáner que veníamos reclamando con bastante intensidad nos lo pusieron en diciembre del año pasado, hasta ese momento contábamos con los mismos medios que los otros dos juzgados que no tienen tantas macrocausas”, ha pormenorizado.

En cuanto a los medios personales, ha afeado que “solo pusieron un funcionario de refuerzo de los cuatro que solicitaba el servicio de inspección, hubo bajas de funcionarios que no se cubrieron o tarde, una funcionaria estuvo un año y medio de baja y su baja no se cubrió, otro funcionario en comisión de servicio tardó seis u ocho meses en cubrirse”, desgranaba.

“Entonces llegó un momento en el que eso sobrepasó, y en el Tribunal Superior de Justicia tienen escritos y dando cuenta igualmente de la situación de desasosiego que vengo sufriendo a lo largo de bastantes años”, se sinceraba. Y es que Pilar de Lara recordó que tuvo que “llevar guardaespaldas, mi hija y yo durante dos años. He sufrido presiones de todo tipo, como denuncias, quejas, insultos en foros de guardias civiles, ataques por parte de algún investigado, que es a lo que venimos a juzgar hoy hechos que son de 2013 y no es una macrocausa y se ha tardado en juzgar”. “Yo tengo causas más modernas por las que se me ha sancionado. Entonces este tipo de situaciones, de la presión, es normal quieras o no en algo sí que te afecta”, ha exteriorizado.

El Tribunal Superior conocía la situación

En esta línea, Pilar de Lara aseguró que “pocos compañeros, creo yo, han sufrido la situación que he venido arrastrando y en el Tribunal Superior de Justicia lo conocen”. “Yo he dado cuenta de todo lo que estaba sucediendo, no solo de medios materiales y personales, sino también por ejemplo que a mi marido le han puesto pintadas. Yo porque tengo que sufrir pintadas como ¨Roberto marido de la jueza paga las putas¨ o ¨Roberto putero¨, cosas de ese tipo y yo no lo tengo porque soportar como juez y lo he tenido que aguantar. Y como mujer he tenido que soportar que vinculen mis decisiones jurisdiccionales con la ideología que tiene mi marido. Eso es absurdo y ese tipo de comentarios se han venido realizando”, se quejaba.

Sea como sea, la jueza del uno confía que el pleno del Consejo revoque esta sanción, anunciando el recurso, cuando se le comunique oficialmente”. “Yo lo único que pido es que lean, y que contrasten con la documentación muy extensa, es un expediente muy voluminoso y puede ser susceptible de interpretaciones. Lo único que pido es que lean, y que contrasten, sí ha habido errores por el servicio de inspección tal y como se ha venido diciendo. Que examinen que desde el 2015 que se alegó que teníamos un expediente de seguimiento abierto y no se notificó hasta el 2017, sí eso es verdad, sí ese expediente de seguimiento del servicio de inspección ha estado paralizado durante dos años. Que se contraste todo, pero sí confío”, dijo.

En cuanto a la unanimidad en la sanción, por parte del CGPJ, Pilar de Lara ha recalcado que tiene “confianza que sí se hizo así esté motivado y se considere que es así, cosa distinta es mi discrepancia”. “No se sí es habitual o no que se resuelva por unanimidad”, convino.

Interpelada sobre sí lo que se busca es “sacarla” de su juzgado de Lugo, se limito a exponer que “no” puede “afirmar que sea así, ni quiero pensar que sea así porque sí no estaríamos hablando de que podrían existir otro tipo de factores y en absoluto creo eso”. “Yo creo que la comisión disciplinaria ha obrado de acuerdo con su conciencia y jurídicamente y no me cabe la menor duda”, zanjaba.

También se refirió a lo dicho por el presidente del TSJG, Miguel Ángel Cadenas, de que “nadie es imprescindible” y así ha atajado que si bien es “verdad” no es menos “cierto y eso lo comprende cualquiera que sí ahora viene un juez nuevo y se tiene que hacer cargo de todas las causas le iba a llevar bastante tiempo”.

“Sí lo que se pretende es agilizar las causas con una sanción de este tipo sí que se puede conseguir el efecto contrario, que eso sea lo buscado no lo creo”, concluía Pilar de Lara en una comparecencia histórica e improvisada en los juzgados de la Plaza de Avilés, de una de las juezas que más ha batallado contra la corrupción política en Galicia y contra la trata de mujeres a través de redes de prostitución.

La última víctima de José Enrique Abuín, alias El Chicle, asegura que el horror de aquellos "cinco o 10 minutos" en que luchó contra su agresor sigue acompañándola desde la noche de Navidad de 2017. "Yo era súper sociable, salía todos los fines de semana. Ahora apenas salgo. Apenas hablo con mis amigos. Después de aquello no era capaz de ir a la calle ni de día ni de noche; pero ahora los psicólogos me obligan a salir en tramos muy pequeñitos, como terapia". La testigo principal del juicio a El Chicle por supuesta detención ilegal e intento de agresión sexual, que se celebra en la sede en Santiago de la Audiencia de A Coruña, aseguró ayer en la primera sesión que su vida ha cambiado drásticamente: "Voy a dos psicólogos y tomo pastillas. Tengo pesadillas. Me despierto cada dos horas. A cada ruido repaso las puertas y las ventanas por miedo a que entre alguien".

Abuín fue detenido en fin de año de 2017 tras la denuncia que T. presentó en la Guardia Civil de Boiro (A Coruña). El episodio que sufrió se considera un calco de la escena que padeció Diana Quer antes de acabar en el maletero para viajar hasta la nave donde murió estrangulada en agosto de 2016. Cuando le tocó a ella, el 25 de diciembre de 2017, T. logró liberarse y aportó en el cuartel dos pistas que precipitaron el arresto del único sospechoso de la desaparición de la joven madrileña. La primera, un audio del momento del asalto que grabó fortuitamente con su WhatsApp. La segunda, la descripción del vehículo, incluidas dos letras y varios números de la matrícula, que a pesar de su "estado de shock" logró memorizar.

La de ayer fue la primera vez que El Chicle se sentó en el banquillo después de que el 1 de enero de 2018 el juez del caso Quer dictase prisión provisional. En el interrogatorio ofreció todo lujo de detalles para negar los delitos y defender que aquella noche de Navidad, en torno a las 22.30 horas en una calle de Boiro, él solo estaba para robar gasoil. Pero se encontró "con la chica de frente". Y "como necesitaba dinero" le pidió "el móvil". "No me lo quiso dar y forcejeamos. Nada más".

Abuín dijo que no reconoce su voz en el audio grabado por la víctima. En él ella implora, "por favor, por favor", mientras él la amenaza supuestamente con un cuchillo al cuello: "Si sigues gritando te corto. Dame el móvil y métete en el coche".  "Yo sabía que el móvil era mi salvación", explicó en su turno T., tras el biombo puesto en la sala para protegerla de la presencia de Abuín.

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