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Sin candidatos, Vox apuesta por Vox

El partido de Santiago Abascal retrasa la elección de sus aspirantes para aprovechar el tirón de su marca, evitar errores de comunicación y minimizar su falta de cuadros

Los líderes de Vox Rocío Monasterio (segunda por la izquierda) e Iván Espinosa de los Monteros (cuarto por la izquierda) junto a simpatizantes y otros dirigentes del partido al término de un mitin en febrero en Torrejón de Ardoz.
Los líderes de Vox Rocío Monasterio (segunda por la izquierda) e Iván Espinosa de los Monteros (cuarto por la izquierda) junto a simpatizantes y otros dirigentes del partido al término de un mitin en febrero en Torrejón de Ardoz.

— ¿Y las manipulaciones de embriones?

— La verdad es que no tengo mucho conocimiento sobre ello.

— ¿Cree que hay que impedir que los inspectores de la Agencia Tributaria cobren más en función de lo que recauden?

— Pues es algo de lo que no he reflexionado hasta ahora que me lo preguntan.

— (El presidente Emmanuel) Macron en Francia ha aprobado una ley para la reducción de impuestos para atraer a las grandes empresas de la City. Si fuera presidente, ¿qué haría usted? (...) Un abrazo, viva España.

— Pues viva España, porque eso no puede quedar sin respuesta, pero lo otro sí que va a quedar sin respuesta, creo que no es responsable que yo aventure una contestación sobre algo en lo que no he pensado más de cinco segundos.

— Tengo una pregunta para Rocío Monasterio (líder de Vox en Madrid), pero bueno, se la traslado a usted: medidas para simplificar las licencias de edificación.

— Pues yo se la trasladaré a Rocío Monasterio y trataremos de darle una respuesta personalizada. Anda que si contesto esto...

Quien desconoce todas esas respuestas es Santiago Abascal, el líder nacional de Vox, que responde en enero a las preguntas del público durante un desayuno informativo. Dos meses después, su partido sigue sin candidatos a la presidencia de la Comunidad, a la capital y a los principales municipios de la región. En Madrid, es un caso único: a poco más de dos meses de las elecciones municipales y autonómicas de mayo, PP, PSOE, Podemos, Ciudadanos, Más Madrid o Izquierda Unida ya han señalado a sus cabezas de cartel.

Detrás de esa decisión de Vox no está solo el momento dulce que viven sus siglas, ni la voluntad de exprimir al máximo los vientos de cola de su éxito electoral en Andalucía, ni las dificultades que vive un partido sin casi estructura para elaborar al mismo tiempo listas para las elecciones municipales, autonómicas, generales, europeas y al Senado. La intervención de Abascal muestra que un exceso de exposición pública puede ser contraproducente. Y al contrario que Donald Trump, que hizo campaña hablando las 24 horas, para monopolizar la agenda política, Vox ha optado por ser muy selectivo en las intervenciones de sus portavoces.

El líder de Vox Iván Espinosa de los Monteros, durante un mitin en febrero en Torrejón de Ardoz.
El líder de Vox Iván Espinosa de los Monteros, durante un mitin en febrero en Torrejón de Ardoz.

“Llama la atención que estén haciendo pesar mucho la marca partido frente a los candidatos: Abascal, de todos los líderes de primera línea, es el que menos sale, el que menos personaliza la política”, explica Belén Barreiro, directora de 40db y expresidenta del CIS. “Está resultando efectivo, porque la marca está potente, creciendo en todas las encuestas. Les conviene que pese el mensaje, que se visualice eso al margen de las personas”, sigue. “Y si no tienes un líder que tire tanto, eso lo trasladas a todos los territorios”, añade sobre el retraso en la presentación de los candidatos de Madrid. “Se nota mucho. Les está funcionando. Han introducido la novedad de que pese el mensaje, y no la persona”.

“Es importante plantearse si se trata de una cuestión meramente organizativa o de una estrategia”, argumenta Guillem Vidal, investigador doctoral en el departamento de ciencias políticas y sociales del Instituto Universitario Europeo (EUI). “Los partidos nuevos no tienen la misma estructura consolidada ni los mismos recursos [que los tradicionales], y consolidar una marca propia lleva tiempo, por eso Podemos no se presentó en las municipales de 2015”, añade. “Y si se trata de una estrategia, uno de los motivos podría ser el de atraer la atención de los medios: retrasar la designación de candidatos genera expectativas”, sigue. “Otro motivo podría ser el de evitar un excesivo desgaste en campaña ya que su marca vive un momento dulce”´.

Madrid es la región en la que el partido de extrema derecha tiene estructuras mejor asentadas de toda España. Aquí reside buena parte de sus 36.000 militantes. Y los resultados madrileños medirán qué nota saca Vox en el examen de las elecciones municipales y autonómicas de mayo.

Hasta entonces, las dificultades que rodean a la elaboración de las listas son explicadas en positivo.

“No nos hace falta poner caras”, aseguró a EL PAÍS hace unos días Rocío Monasterio, presidenta de Vox Madrid, una de los principales portavoces nacionales de la formación y una de las dirigentes subrayadas en rojo en la lista que maneja Abascal para encabezar alguna de las listas. “Tenemos nuestra forma de funcionar Va a ser todo muy tarde [en cuanto a la designación de candidatos] pero no nos preocupa”, sigue. “Nosotros vamos por libre”, añade. “[En los mítines] la gente no viene a escucharme a mí, vienen a escuchar a Vox”.

Tanto la dirigente como algunos de los integrantes del partido resumen con humor que Monasterio opte a encabezar tantas listas electorales al mismo tiempo: “El misterio de la Monasterio”.

No obstante, su situación sirve para radiografiar las dificultades que está teniendo Vox para cubrir con sus rostros más conocidos —Abascal, Monasterio, José Ortega Lara, Ortega Smith, Pedro Fernández o Iván Espinosa de los Monteros— todas las listas electorales. El fichaje de expolíticos del PP y de independientes no es descartable. Y cada mitin sirve para auscultar los personajes públicos que se han acercado al partido justo cuando es un proyecto al alza, según las encuestas.

Irene Villa

María Jesús González, la madre de Irene Villa, víctimas ambas de ETA, estuvo en el multitudinario mitin que Vox celebró en Vistalegre en octubre, y en el que organizó este partido en Móstoles este pasado fin de semana. En la cita de la plaza de toros también se vio al escritor Fernando Sánchez Dragó o al torero Morante de la Puebla. Y Antonio del Castillo, padre de Marta del Castillo, apoyó a Vox en las elecciones andaluzas de diciembre, en las que el partido obtuvo 12 diputados. Desde entonces, Vox marca gran parte de la agenda política de Madrid.

Que Pablo Casado haya elegido como candidata regional a Isabel Díaz Ayuso —una desconocida con un discurso duro— frente a Ángel Garrido —el actual presidente, referente en gestión— se explica en parte por la necesidad que tiene el PP de taponar la fuga de votos que sufre en favor de Abascal. Que la continuidad de la izquierda al frente del Ayuntamiento esté en peligro, pese a que Manuela Carmena haya dado el paso de volver a presentase, se debe a que la irrupción de Vox puede alterar la aritmética política. Y la carta fundacional del proyecto autonómico de Más Madrid, impulsado por Carmena e Íñigo Errejón, estaba llena de referencias veladas a Vox: “Nos encontramos ante un momento decisivo, Andalucía ha sido un toque de atención. Hoy todo el mundo sabe que necesitamos un revulsivo”.

Todo eso ha ocurrido sin que el partido tenga siquiera candidatos. Abascal, por ahora, lo fía todo a la marca. Vox lo apuesta todo a Vox.

Los aspirantes, bajo la lupa

Vox ha contratado a una empresa de recursos humanos para examinar a sus candidatos, según informaron a la agencia Europa Press fuentes del partido que no especificaron el nombre de la compañía. El partido también cuenta entre sus filas con un consultor en oratoria, Víctor Sánchez del Real, que fue candidato por Las Rozas en 2015.

Además de formarles en el arte del discurso, el partido quiere evitar la entrada de “arribistas” en busca de un cargo o personas con pasado problemático. Vox ya se vio en problemas la semana pasada por el caso del líder en Lleida, José Antonio Ortiz, detenido por supuestamente haber abusado sexualmente de dos personas con discapacidad.

Esta vez la situación es muy distinta a 2015 cuando el partido tuvo que pedir voluntarios entre sus militantes, según un excandidato a alcalde por un municipio madrileño. “Éramos cuatro gatos que poníamos pasión y empeño”, dice esta fuente, que pide anonimato como condición para dar detalles de aquel proceso.

En 2015, Vox ya tenía candidato a la Comunidad y al Ayuntamiento de Madrid a estas alturas. El candidato autonómico fue Santiago Abascal, anunciado el 26 de febrero, algo menos de tres meses antes de la cita electoral. El partido dijo que Abascal fue elegido automáticamente al ser el único que se presentó al proceso de primarias. El abogado Javier Ortega Smith fue el candidato municipal en Madrid tras ganar el 8 de marzo en primarias a Ignacio Ugarte, un joven afiliado de Chamartín. Rocío Monasterio fue entonces la número dos del partido.

Aquellos comicios fueron un fracaso para el partido porque obtuvo menos votos en Madrid que en las europeas del año anterior. Abascal solo ganó 37.043 votos, un 1,17% de los sufragios, mientras que en 2014 Vox obtuvo en la región 48.715 votos, un 4.19%.

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