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La fiscal pide prisión permanente revisable para ‘El Chicle’ por el asesinato de Diana Quer

La violó en la nave de Rianxo cuando estaba "atada, sometida y aterrorizada" antes de estrangularla y arrojarla al pozo

diana quer
Enrique Abuín Gey sale de su vivienda tras un registro después de aparecer el cadáver de Diana Quer.

"Morena, ven aquí". La frase que la propia Diana Quer llegó a escribir por WhatsApp a un amigo de Madrid minutos antes de que cortara para siempre su comunicación en la madrugada del 22 de agosto de 2016 fue, efectivamente, la que según la fiscal del caso pronunció El Chicle cuando se fijó en ella y la abordó en un lugar oscuro. Eran sobre las 2.28 horas de aquella última noche de fiestas patronales en A Pobra. Él iba a bordo del Alfa Romeo 166 gris plata de su esposa y a ella ya no le restaban ni dos kilómetros para llegar a casa, cuando regresaba a solas al chalé familiar en el que veraneaba desde niña. José Enrique Abuín Gey, "consciente de que nadie podría auxiliarla", aprovechó "una zona de parque apartada, despoblada y escasamente iluminada, con naves abandonadas" para "seguirla en su coche, lentamente y sin perderla de vista, acechándola hasta llegar al sitio más apropiado". Su fin, defiende en el escrito de conclusiones provisionales el ministerio público, era "agredirla sexualmente".

Tanto era así, que después de amordazarla y atarla con bridas de pies y manos la metió en el maletero y la llevó directamente a una antigua nave abandonada, Muebles MR, donde "asiduamente" había entrado a robar y sabía "perfectamente" que seguía habiendo "camas y colchones en desuso, adecuados para sus fines libidinosos". "Era el lugar perfecto para consumar su acción de violarla", concluye la fiscal, que reclama para el acusado prisión permanente revisable por el asesinato de Diana Quer, además de 12 años por agresión sexual y 20 por detención ilegal de la muchacha de 18 años. La familia de la víctima reclamará también la prisión permanente para el hombre que, desde el principio, ha reconocido ser autor de la muerte de la chica (aunque siempre ha defendido que de forma involuntaria) y que sigue negando la agresión sexual. El caso será visto por un jurado popular probablemente en el último trimestre de 2019, en la Sección Sexta de la Audiencia Provincial de A Coruña, con sede en Santiago.

Cuando la abordó en aquel rincón oscuro y solitario de A Pobra, El Chicle "se abalanzó violentamente sobre Diana" y la redujo sin que ella pudiese defenderse. Le quitó el móvil después de la última llamada perdida que llegó a quedar registrada "para que no pudiera pedir ayuda" y "con el propósito de privarla de libertad de movimientos y de atentar contra su libertad sexual" la arrastró hasta el vehículo y "la introdujo en el maletero de gran capacidad, donde la ató de pies y manos con bridas y amordazó con cinta adhesiva". El acusado, sigue la fiscalía, la tenía ya totalmente "a su merced" y se alejó a gran velocidad para enfilar la AG-11 (Autovía do Barbanza). Sobre las 2.58 horas arrojó su móvil en marcha desde el viaducto que cruza a Taragoña (Rianxo) y segundos después de dar las tres de la madrugada abandonó la autovía en el punto kilométrico 17 para dirigirse a Asados (Rianxo), su localidad natal, donde se ubica el almacén de muebles cerrado que antes había sido fábrica de gaseosas. Abuín sabía que era un "lugar aislado y solitario, que no tenía vigilancia" y que además permanecía abierto.

Inmediatamente aparcó el coche dentro y "arrastró a Diana al almacén del sótano", "carente de luz eléctrica y también de natural a esas horas de la noche". Era un ámbito "sórdido, sombrío, tenebroso y sucio, en donde, teniendo a la joven totalmente a su merced, atada, sometida y aterrorizada, la desnudó y la manoseó con ánimo de satisfacer sus instintos sexuales", relata el escrito de la fiscalía de Ribeira. Allí mismo la "penetró vaginalmente, mientras ésta se resistía, llegando el acusado a colocarle una brida plástica alrededor del cuello, de unos 47 centímetros de longitud". La "apretó fuertemente con la intención de atentar contra su vida y para ocultar los hechos", hasta que "la mató por estrangulamiento con fractura perimortal del asta mayor del hueso hioides", resume la acusación pública en referencia a las conclusiones de la autopsia que dirigió el forense de Verín Fernando Serrulla.

"Una vez consumada su acción sexual y homicida", el acusado llevó el cuerpo inerte y desnudo hasta el lugar donde él sabía que existía un pozo bajo techo de agua dulce y de gran profundidad (10 metros), dentro del mismo sótano de la nave. Allí arrojó "su bolso con sus efectos personales, su tanga y su cuerpo, con la brida aún sujeta a su cuello". Cerró la boca del pozo con la tapa de una arqueta de hormigón "para que el cadáver nunca fuera descubierto" y se deshizo, posteriormente, de su ropa "en un lugar no determinado". Para asegurarse mejor de que el cuerpo de Diana no llegase a aparecer, sigue relatando el escrito de acusación, El Chicle regresó a la nave más de 20 días después y lastró el cadáver "con dos grandes bloques de adobe, con un peso de 18,5 kilos, unidos entre sí por un cable eléctrico que pasó por la zona dorso lumbar del cuerpo y aseguró en las axilas hasta hundirlo".

Para perpetrar su crimen, El Chicle recorrió 17 kilómetros, "en los que la mantuvo 25 minutos encerrada, atada y amordazada" a la veraneante. Luego la arrastró "hasta el espeluznante sótano de una nave abandonada, en donde la tuvo tiempo suficiente (desde las 03.09 a las 04.09 horas) para satisfacer su apetito sexual". Así, "prolongó su sufrimiento y dolor al someterla a una situación de horror y terror extremas", describe la fiscalía.

Por todo esto, la fiscalía exige una pena de 20 años de prisión e inhabilitación absoluta por del delito de detención ilegal y 12 años más por el de agresión sexual además de 10 de libertad vigilada. Por el asesinato de Diana Quer, perpetrado "con alevosía, ensañamiento y para evitar que se descubra otro delito", el ministerio fiscal reclama la pena de prisión permanente revisable. También pide la prohibición de aproximarse o comunicarse con los padres y la hermana de la víctima y la de acudir o residir en Pobra do Caramiñal, además de la obligación de participar en programas de educación sexual. Como responsable civil, la fiscal pide para los padres una indemnización de 254.000 euros, y otros 36.000 para la hermana por parte de Abuín.

Intento de rapto de una mujer en Boiro

Al mismo tiempo, el juzgado de Instrucción número 2 de Ribeira (el caso de Diana Quer se lleva en el 1) ha acordado la apertura de juicio oral contra Abuín Gey por el intento de rapto de otra mujer en Boiro en la noche del día de Navidad de 2017. El sospechoso está acusado en esta causa de un supuesto delito de detención ilegal o, alternativamente, de un delito consumado de coacciones, además de un intento de agresión sexual, un robo con violencia e intimidación en grado de tentativa, un delito de amenazas y otro de lesiones.

La fiscalía, en este caso de intento de rapto que precipitó la detención de El Chicle a finales de 2017, solicita una condena de hasta 15 años y 10 meses y una indemnización para la víctima de 15.750 euros. Mientras tanto, José Enrique Abuín, que sigue en prisión y está ya condenado por un delito de tráfico de drogas, deberá depositar una fianza de 20.000 euros para asegurar su responsabilidad civil en el caso que se instruía en el juzgado número 2. El juicio, separado del de Diana Quer pero próximo en el tiempo, tendrá lugar también en la Sección Sexta de la Audiencia de A Coruña, en Santiago de Compostela.

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