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Torra busca que EE UU vuelva a interesarse por el ‘procés’ en un viaje de perfil bajo

El principal objetivo del 'president' ha sido atraer la atención de EE UU al independentismo después de que se haya desinflado considerablemente el interés político

El presidente de la Generalitat, Quim Torra, con el presidente de SRI Internacional, Stephen Ciesinski, en Palo Alto, este miércoles.
El presidente de la Generalitat, Quim Torra, con el presidente de SRI Internacional, Stephen Ciesinski, en Palo Alto, este miércoles.

El independentismo catalán vuelve a mirar a Estados Unidos. El presidente de la Generalitat, Quim Torra, culminó ayer una gira de cuatro días por EE UU en la que ha reclamado una mediación internacional que fuerce una negociación con la Moncloa sobre la secesión y ha instado al Gobierno de Donald Trump a defender el “derecho a la autodeterminación de Cataluña”. Sus peticiones apenas han tenido eco fuera de Cataluña.

La primera potencia mundial se ha convertido en los últimos años en un espejo para los políticos independentistas, que han hecho numerosas visitas a EE UU pero apenas han recibido apoyos concretos a su causa. Es el segundo viaje del Torra en siete meses después de su convulsa visita a Washington el pasado junio, marcada por su boicoteo a las palabras del entonces embajador español Pedro Morenés en la inauguración de un festival cultural.

El principal objetivo de Torra ha sido atraer la atención de EE UU al independentismo después de que se haya desinflado considerablemente el interés político y mediático en ese país tras la consulta ilegal de 2017. La Administración del republicano Trump no se ha movido ni un ápice de la posición fijada por la del demócrata Barack Obama: Washington defiende una “España fuerte y unida”, y considera el debate independentista un asunto interno. Tampoco recibió el secesionismo apoyos nítidos en el Capitolio tras el 1-O.

Ha sido un viaje de perfil bajo. Torra pronunció una conferencia el lunes en el Instituto Martin Luther King de la Universidad de Stanford, pero esta no figuraba en la agenda oficial del centro. Torra acudió invitado por el director del instituto, Clayborne Carson, con el que, antes de la charla, participó en una clase a puerta cerrada con alumnos.

Sus dos predecesores en la Generalitat, Artur Mas y Puigdemont, hablaron respectivamente en 2015 y 2017 en las universidades de Columbia y Harvard en conferencias que sí figuraban como actos oficiales de ambas instituciones. En otros viajes a EE UU en 2014 y 2012, Mas, que entonces abogaba por el concepto de “Estados Unidos de Europa”, mantuvo reuniones con los gobernadores de Carolina del Norte y Massachussets.

Torra, en cambio, se reunió en California con un parlamentario regional, el demócrata Jerry Hill. El presidente asegura que le habló de la “situación política de Cataluña” pero Hill subrayó ante los medios de comunicación que su interés era estrechar los lazos económicos y rechazó entrar a valorar asuntos políticos.

La oposición ha criticado el viaje de Torra. Ciudadanos lo ha tildado de “tour de las mentiras” y el PP ha denunciado que “no internacionaliza nada”. El president les contestó el martes que “seguirá viajando con más ganas” tras el inicio del juicio del 1-O.

Torra inició su gira estadounidense con un encuentro en Boise (Idaho) con el alcalde de la ciudad, el demócrata Dave Bieter, que, según el líder catalán, apoyó el derecho a la autodeterminación. Bieter es de origen vasco y habla euskera. Se ha reunido en el pasado con los lehendakaris Iñigo Urkullu y Juan José Ibarretxe. Bildu le felicitó en 2015 por su cuarto mandato.

En Washington, Torra se reunió ayer con representantes del centro Pen, que recientemente consideró en peligro la libertad de expresión en Cataluña, y con algún miembro de la Cámara de Representantes, que desde enero está en manos del Partido Demócrata. En su viaje en 2017, Puigdemont se vio con legisladores, algunos de ellos simpatizantes con el derecho a la autodeterminación. Lo mismo hizo el pasado noviembre Ernest Maragall, entonces consejero de Exteriores. Sin embargo, en las elecciones legislativas de ese mes, Cataluña perdió al que era su mayor aliado en Washington: el congresista republicano por California Dana Rohrabacher.

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