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Peritos informáticos elegidos por la dirección rastrean las entradas al censo de En Marea

Martiño Noriega niega que el conflicto por las elecciones internas aboque al partido a una ruptura: "No puede ni debe ser una opción"

Gonzalo Rodríguez, el dirigente de En Marea que ordenó la paralización de las elecciones internas.
Gonzalo Rodríguez, el dirigente de En Marea que ordenó la paralización de las elecciones internas.

El futuro de las elecciones internas de En Marea para elegir una nueva dirección está en manos de una investigación que están realizando dos peritos informáticos elegidos por la actual cúpula que encabeza Luis Villares. Ambos, uno vinculado al partido y otro externo, han sido contratados para averiguar si alguien accedió y manipuló irregularmente el censo de casi 5.000 inscritos que tenían derecho a votar en un proceso electoral que ha sido suspendido y en el que Villares opta a la reelección frente a la candidatura crítica de David Bruzos. Con el dictamen de estos técnicos sobre la mesa, que estará listó previsiblemente el martes, la comisión de garantías, controlada por afines a Villares, decidirá si se reanudan las votaciones.

Desde la dirección del partido admiten que no está comprobado que nadie haya manipulado la base de datos. “Lo que está verificado es que los miembros del comité electoral se hicieron con unas claves que no les correspondían y los peritos están viendo qué ocurrió en ese tiempo. Las obtuvieron [las claves] a pesar de mi negativa”, ha explicado este lunes Gonzalo Rodríguez, el hombre del equipo de Villares que como representante de la formación ante la Agencia Española de Protección de Datos tomó la decisión de parar las elecciones internas en contra del criterio del comité electoral, donde son mayoría los partidarios de Bruzos.

Fuentes cercanas a proceso han explicado a este periódico que el comité electoral pidió a Rodríguez las claves para entrar en el censo con el objeto de realizar verificaciones relacionadas con sus competencias. Al serle denegadas, presentó la solicitud ante la empresa acreditada para custodiar la base de datos, acompañándola de un informe jurídico y de una copia a la dirección de En Marea. Con ese permiso temporal, señalan las mismas fuentes, el comité accedió al listado pero “no llegó a realizar ninguna modificación”. El viernes por la noche, añaden, se comprobó que no había habido ningún movimiento en el listado de inscritos y por eso se abrieron las votaciones el sábado a las nueve de la mañana. Dos horas después, sin embargo, fueron interrumpidas por orden de la dirección y en contra del criterio del comité electoral y de la candidatura de Bruzos.

Este embrollo informático se ha convertido en el campo de batalla de los bandos en los que se dividió En Marea al poco tiempo de nacer y ha asomado al precipicio a la que en las autonómicas de 2016 se erigió como segunda fuerza en el Parlamento gallego. En las votaciones que estaban previstas el pasado fin de semana los militantes debían elegir entre la facción de Villares, apoyada por Cerna (una escisión de Anova, el partido creado por Xosé Manuel Beiras tras dejar el BNG) y varias mareas locales, o la de Bruzos, respaldada por las direcciones de Podemos y Anova y las mareas que gobiernan A Coruña, Santiago y Ferrol. Pero todo saltó por los aires el viernes por la tarde.

Los denuncias del comité de garantías sobre supuestas irregularidades se produjeron tras la prueba de seguridad que se realizó el jueves para comprobar que el sistema de sufragio telemático funcionaba, un test que tenía que haberse celebrado con más días de antelación. Fuentes cercanas al comité electoral culpan a Gonzalo Rodríguez de la demora y aseguran que se intentó realizar sin éxito hasta en dos ocasiones. Rodríguez, por su parte, dice desconocer por qué se retrasó y asegura que en esa prueba él no tiene "ningún papel específico".

Villares ha criticado este lunes que el sector crítico quiera "votar a toda costa" y ha alegado que si no se celebra el proceso con "garantías" puede ser anulado posteriormente. En declaraciones recogidas por Europa Press, el candidato a la reelección al frente de En Marea ha recordado a Podemos que las primarias de su partido en Leganés fueron anuladas "por irregularidades en el censo". "Lo que no quieran para ellos que no lo quieran para nosotros", ha añadido.

Por su parte, el alcalde de Santiago, Martiño Noriega, que apoya la candidatura de Bruzos, pide "diálogo" y que se vote, pero niega que En Marea está abocada a la ruptura: "No puede ni debe ser una opción. La situación evidentemente es poco edificante y tiene una difícil explicación en la sociedad".

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