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UGT gana las elecciones del metro y pone fin a la hegemonía de CGT

Los dos principales sindicatos pierdesn fuerza y amplían la atomización en el comité de empresa

Huelga en el metro, en 2017.
Huelga en el metro, en 2017.

Cambio histórico de mayorías en el comité de empresa del Metro de Barcelona tras las elecciones sindicales celebradas ayer. Tras casi tres décadas de hegemonía, CGT perdió la mayoría. UGT le sustituye en el liderazgo sindical de la compañía que explota el suburbano, al obtener seis delegados sindicales, por cinco de los hasta ahora líderes del sindicato. CCOO obtuvo 4 representantes, mientras que el resto de representación se la repartirán SOLI (4), CIM (3), SU (2), CPTC (2) y UTM (1). Crece, por tanto, la división en el comité.

A pesar de la victoria de UGT, UGT pierde un representante, una merma menor a los cuatro que pierde CGT. Los cambios obedecen especialmente a la escisión que ha sufrido la CGT tras las movilizaciones de los dos últimos años. Una parte de esa sección sindical está ahora en SOLI (Solidaridad Obrera), lo que ha permitido el sorpasso histórico de UGT.

UGT y CGT han mantenido diferencias de criterio en los últimos meses respecto a los conflictos internos de la compañía, como se pudo visualizar el pasado mes de septiembre, con la huelga convocada para la Mercè que no se llegó a celebrar.

El metro ha sido de forma reiterada un foco de conflicto con el Ayuntamiento de Barcelona. Si en la Mercè se convocó para denunciar la contratación por obra y servicio realizada en la línea 10 del metro, el año pasado hubo otras por la negociación del convenio, un largo proceso de dos años de negociaciones en el que tuvo influencia la gran atomización sindical existente en el comité de empresa. Solo se cerró tras más de 80 reuniones y unas mejoras laborales cuantificadas en 23 millones de euros. La votación de aquella asamblea, solo un 57% fue favorable por el acuerdo, mostraba la división existente en el seno de los sindicatos. La baja participación, 838 de una plantilla de 3.500, es otra muestra de la gélida acogida de un pacto en el que se mantenía la desconfianza de las centrales hacia la dirección de la empresa.

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