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OPINIÓN i

Los viejos federalistas

Dejemos de culpar de nuestros problemas los otros, o al menos no lo hagamos sin asumir también nuestras responsabilidades

Joaquim Nadal, exconsejero de la Generalitat, la semana pasada, en su despacho.
Joaquim Nadal, exconsejero de la Generalitat, la semana pasada, en su despacho. EL PAÍS

Me ha sorprendido que Joaquim Nadal, en su entrevista a Quadern en EL PAÍS del jueves 15 de noviembre, haya dicho que “los viejos federalistas españoles han desaparecido”. Me pregunto si se encuentran entre “los españoles” los viejos federalistas que han desaparecido. Parece que Nadal se suma así a un tópico recurrente, casi de mención obligada en algunos sectores de Cataluña, que viene a decir que “no hay federalistas más allá del Ebro”. Ese tópico se añade a otros, como que "el federalismo es una pantalla pasada", o que es “demasiado difícil”, a los que celebro que Nadal no se sume, al menos ahora que expone de forma pública sus reservas ante el proceso independentista. Estos tópicos son respuestas tácticas y superficiales ante la falta de argumentos contra el federalismo, que es la solución a los problemas de soberanías e identidades que han adoptado la mayoría de personas que viven en democracia en el mundo.

El pasado 6 de octubre tuvo lugar en el Hospitalet un gran encuentro federalista español, organizado por Federalistes d'Esquerres —que reúne la mayor parte de los federalistas catalanes, jóvenes y viejos—, con la participación de numerosos viejos federalistas españoles, encabezados por Nicolás Sartorius, fundador de Comisiones Obreras, y responsable del principal think tank progresista español, la Fundación Alternativas. También participó en el acto el actual secretario general de Comisiones Obreras, el principal sindicato español. Y había representantes de Andalucía, Aragón, Madrid y otras comunidades. Participaron por vídeo personalidades como Baltasar Garzón y Gaspar Llamazares. Más recientemente tuvo lugar en el País Vasco la presentación de un colectivo federalista, con el apoyo de centenares de personas, encabezado por el prestigioso catedrático Alberto López Basaguren. El País Valenciano y las Islas Baleares tienen gobiernos autonómicos federalistas. Federalistes d'Esquerres ha organizado actos en Madrid en los últimos años, en los que han participado representantes de diferentes organizaciones políticas y sociales, empezando por la alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena. “Haberlos, haylos”, otra cosa es que no convenga verlos. Por ejemplo, algunos medios de comunicación, y muy clamorosamente TV3, no se hicieron eco del encuentro en el Hospitalet.

Es muy fácil insinuar que es por culpa de los españoles que no hay federalismo (en rigor, tendríamos que decir que no hay un federalismo mejor, porque sí que hay federalismo). Siempre es mejor echar la culpa a los otros. Y reprocharles que algunos que quizás son federalistas, ni que sea a escondidas, no han defendido a Cataluña lo suficiente en los últimos años. Pero es que es muy difícil ser federalista y ver con simpatía el discurso dominante que se ha proyectado desde la política catalana durante estos últimos años.

En España hay un porcentaje parecido de federalistas a los que hay en Cataluña, es decir, bastantes, pero no todo el mundo lo es

En España hay un porcentaje parecido de federalistas a los que hay en Cataluña, es decir, bastantes, pero no todo el mundo lo es. Así nos lo dicen las encuestas cuando aparece la opción federal o algo que se le parezca. En España hay actualmente (con todos sus defectos y errores) el Gobierno más federalista desde los tiempos de la Primera República, y no solo por la presencia de ministros catalanes, sino también por la presencia de destacadas personas que se han pronunciado a favor de reformas federales en España y Europa, empezando por su presidente y su vicepresidenta.

En cambio, en Cataluña los federalistas no estamos en el Gobierno, porque se ha impuesto, con la colaboración (aquí sí) de algunos que en el pasado decían que eran federalistas, una mayoría nacionalista, independentista y antifederalista.

Dejemos de culpar de nuestros problemas los otros, o al menos no lo hagamos sin asumir también nuestras responsabilidades. Justo esto, el victimismo, es lo que hacía Jordi Pujol, y así nos ha ido. Una vez ya dije que el independentismo era la fase superior del pujolismo. No es necesario que su herencia cognitiva nos afecte al resto.

Francesc Trillas es miembro de Federalistes d'Esquerres y del Patronato de la Fundación Rafael Campalans

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