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ENTREVISTA

Ángel Gabilondo: “El cambio en Madrid encontrará mucha resistencia”

El líder del PSOE reflexiona sobre su proyecto y una alianza poselectoral con Podemos

Ángel Gabilondo, con un mapa de la Comunidad de Madrid.
Ángel Gabilondo, con un mapa de la Comunidad de Madrid.

La cita es en la librería Muga de Vallecas, justo enfrente de la Asamblea de Madrid. Rodeado de libros, el candidato del PSOE a la presidencia de la Comunidad, Ángel Gabilondo (San Sebastián, 1949), reflexiona sobre los motivos por los que sigue en política cuando ya lo ha sido todo, y sobre las posibilidades que tiene de firmar un pacto poselectoral con Íñigo Errejón (Podemos) para desbancar al PP del poder. Gesticula. Defiende sus ilusiones con la misma contundencia con la que reconoce sus miedos. “¿Qué me trajo a mí aquí? Me pregunto eso todos los días”, cuenta como resumen del ejercicio con el que reverdece sus convicciones diariamente.

Pregunta. Íñigo Errejón apuesta por carmenizar la Comunidad de Madrid. ¿Qué le parece?

Respuesta. Eso no le gustará a nadie, ni tampoco a Carmena. Cuando le ponen nombres propios a las cosas, me gusta poco. La política exige una cierta esfumación personal, lo cual no quiere decir que no tengas liderazgo, o personalidad, o nombre propio, o singularidad. Yo creo que la Comunidad de Madrid no necesita eso. Lo que necesita es una transformación profunda. Un cambio muy coral, muy participativo, que se trabaje con alguien capaz de aglutinar eso. Nada contra Carmena, pero a mí no me gusta mucho esa expresión de carmenizar. Respeto que lo diga Podemos, creo que lo dice en el mejor sentido de la palabra, pero ya que las palabras las carga el diablo, cuando empiezan por tener el mejor sentido, a la media hora parecería que todos somos de un partido inexistente que tiene un nombre propio. Y no es el caso.

Madrid no necesita carmenizarse. Necesita un cambio coral y participativo

P. ¿Podrá entenderse con Errejón, que es un político de otra generación del que le separan 35 años?

R. Somos los griegos y los romanos. No tengo inconveniente en dialogar con Cicerón o con Parménides. ¡2.000 años no son tantos! He estado toda mi vida entre personas mucho más jóvenes que yo. A mí no me asustan 30 años de distancia con alguien para poder ser cordialmente su amigo, y para ser cordialmente alguien con quien trabajar. Ni con Íñigo Errejón ni con todas las personas jóvenes que hay en Madrid. Los universitarios son mis compañeros de vida, mis contemporáneos. A los estudiantes que tenía les decía a veces: ‘Habéis nacido el mismo siglo que yo’. Eso ya les extrañaba de entrada. ‘Y además vais a morir en el mismo siglo que yo’. Eso les sorprendía aún más, pero también era verdad. Por tanto, me siento contemporáneo con todos aquellos con los que estoy viviendo.

P. ¿Qué le distingue de otros candidatos?

R. Tener muchos años tiene una ventaja grande: tienes unas convicciones firmes. Igual crees en menos cosas, pero crees más. Y segundo: no estás preocupado por qué vas a ser de mayor. No tienes ninguna prisa. Yo no tengo ninguna prisa. Y no me voy a rendir. Voy a luchar hasta el final. Voy a ir hasta el final. Mi final será hasta donde los ciudadanos quieran.

MOTIVOS PARA SEGUIR EN POLÍTICA

CONMOCIÓN”. “Este colegio de Getafe produce conmoción. Creen que es un aulario en el que se mete a los chavales sin biblioteca, espacio deportivo… Duele”.

INSUSTITUIBLE”. “Las ausencias no se llenan. Pedro Zerolo marca toda nuestra acción. Fue decisivo. Y es insustituible. Y digo es, no fue. Siempre lo tenemos presente”.

NECESIDAD”. “Estas personas anónimas, en sombra, están en un silencio mayor, mirando en la misma dirección, necesitando. Lo que veo aquí es necesidad”.

INACEPTABLE”. “Lo que había en el gallinero es una metáfora del Madrid que yo no quiero: soledad, hacinamiento, poca higiene... Inaceptable”.

VENDIDOS”. “Es gente vendida, que está vendida [están en viviendas públicas vendidas a fondos de inversión]. No acabamos de interiorizar lo que significa no tener vivienda”.

TEMBLOR”. “Me lo dio una señora casi con temblor cuando estaba comiendo, para mostrar su aprecio. Sentí: ‘No puedo dejar esto. Tengo que entregarme hasta el final”.

P. El PSOE suma más de 20 años sin gobernar. ¿Qué ha pasado?

R. Algo hemos hecho mal, y me implico en ello, para no merecer la confianza de los ciudadanos. También es muy difícil olvidar que las mayorías han sido absolutas en gran parte de este periodo. No soy partidario de construir un relato para explicar el futuro basado en el tamayazo, pero tampoco lo olvido. Hay que hacer autocrítica, pensar que cuando uno ha gobernado tanto tiempo y tú no has gobernado no has debido hacer las cosas bien. Tenemos que analizar por qué no hemos merecido la confianza, pero no hasta el extremo de culpabilizarnos, de deprimirnos y de no ser capaces de proponer con mucha ilusión un proyecto para transformar Madrid.

P. ¿Cuál es su propuesta?

R. Madrid necesita otra forma de gobernar, con otras prioridades, sabiendo que el PIB tiene que reequilibrar, redistribuir y predistribuir. Yo estoy a favor de la riqueza, pero no de la riqueza de uno a costa de otro, ni de la riqueza que abre un abismo con respecto a los otros. Me gustaría que quedara claro que Madrid necesita ciencia, investigación, innovación, industria, nuevas tecnologías… y no vivir solo de los servicios, del turismo y de la cantidad de directivos o funcionarios que hay en Madrid.

P. ¿En qué se refleja ese abismo?

R. Esto va tirando, pero va dejando víctimas en el camino. ¡Hay víctimas en el camino! Si tú miras que el 80% de la gente en Madrid no está mal, vale. ¿Pero qué pasa con el otro 20%? ¿Nos importan un poco o esos son efectos colaterales? El desafío para un proyecto socialista será que ese 20% no sea 20%, que no haya pobreza infantil en Madrid. Y que no haya pobreza infantil en Madrid tiene que ser un proyecto político, con actuaciones explícitas. Del mismo modo que se lucha contra la violencia de género, que se lucha explícitamente, no se espera a ver si se va bajando. Ha de atajarse directa y explícitamente. No hay derecho a que en este siglo, en esta Europa, en esta España, en este Madrid, haya la pobreza infantil que hay. No hay derecho. Tiene que ser una prioridad política.

P. ¿Y la vivienda? El presidente regional, Ángel Garrido, reconoció que haber vendido viviendas públicas a fondos buitre había sido un error.

"¿Cifuentes? No celebro que una persona sea humillada"

La moción de censura que puso en marcha el reloj de la dimisión de Cristina Cifuentes como presidenta de la Comunidad de Madrid fue registrada por el PSOE de Ángel Gabilondo. Pero no fue lo que la derribó. Acosada por el escándalo del supuesto máster que había cursado en la Universidad Rey Juan Carlos, la líder del PP acabó renunciando cuando se hizo público un vídeo suyo en el presuntamente protagonizaba un intento de hurto en un supermercado. A Gabilondo le sigue impresionando lo ocurrido.

"Yo no celebro que una persona sea humillada", dice el líder del PSOE en la Asamblea. "Políticamente era bueno para la Comunidad que no siguiera de presidenta", argumenta. "La política no era la que Madrid necesitaba, era una política de apariencias, de continuismo disfrazado de transformación", razona. Y explica: "Era necesario que no siguiera, pero no me gustó todo el modo, las formas, y quién activara todas esas formas para que eso al final pasara. No me gustó. Le escribí al acabar esto, deseándole lo mejor personalmente. No me contestó. Lo entiendo. Las personas son lo primero, por encima de todo. Lo siento mucho personalmente. No creo que nadie en política deba acabar así. Acabar, por ahora, porque la vida es muy larga".

R. Debe asumir las consecuencias de esa frase. Si te parece que no se ha obrado adecuadamente, me parece que no hay que recurrir [la sentencia en contra de la venta]. Vender viviendas públicas a fondos de inversión es un verdadero disparate. Hay que establecer que esta es una verdadera prioridad, que hay que hacer vivienda pública y establecer una solución a los alquileres. Estaría encantado de participar en un pacto de la vivienda. Si no, aumenta la desigualdad. El problema no está solo en que no resolvemos la desigualdad. Está en que la desigualdad está creciendo. Tenemos una maquinaria de producción de desigualdad. Eso es grave. Este es el desafío.

P. ¿Cuáles más señalaría?

R. Se pueden hacer otros diez puntos como el de la pobreza infantil. Eso significa tener una escala de valores y mirar en una dirección y no en otra. Sé que hay otros objetivos, pero a mí me gustaría oír hablar también de esas cosas al Gobierno. La desigualdad es otra cosa distinta de la pobreza. Puede haber mucha desigualdad y no haber pobreza. En una Comunidad como la de Madrid, si aumenta mucho, va produciendo una bolsa de vulnerables, y en Madrid no tiene que pasar eso, porque hay recursos, hay posibilidades, personas, cultura y conciencia para que no pase eso. Los ciudadanos dirán quién puede pilotar eso… pero que sea para hacer esto. Es lo que le pediría al próximo presidente o presidenta de la Comunidad: que haga de esto una prioridad.

P. ¿Y por qué no se ha hecho de ello una prioridad?

R. Digámoslo claramente: se favorecen intereses particulares frente a los intereses generales en muchos ámbitos. Y eso no puede ser la política. La política es también la defensa de los intereses comunes. En Madrid ha habido una política de defensa de intereses particulares, y en casos perversos, de intereses espurios y de intereses corruptos. Yo no me paso el día hablando de esto, porque quiero hablar muy bien de lo que tenemos que hacer, pero no lo olvido nunca. Y los ciudadanos tampoco lo van a olvidar. La cantidad de dinero público que se ha desviado para intereses particulares, cuando no para intereses personales… No construiré mi discurso sobre eso, pero no lo olvidaré nunca.

Sufro por lo que no puedo hacer. A veces, los míos me dicen: ‘Déjalo

P. Pese a su diagnóstico, el PP gobierna desde 1995. ¿Por qué?

R. El Tamayazo inauguró una forma de hacer política de mucho poder. En Madrid el PP se ha comportado como una organización muy de poder. A veces, cuando ahora les oigo hablar, más me parece que en lugar de ir a resolver los problemas lo que quieren es asegurar su continuidad en el poder. La política, además de hablar de los pajaritos, habla de las luchas de poder. Y en esas luchas de poder, el PP ganó. Y tiene mucho poder. Quiero que se sepa.

P. ¿Lo ha usado?

R. Desde luego. Nosotros tenemos que saber que para merecer la confianza encontraremos mucha resistencia. El cambio en Madrid encontrará mucha resistencia

P. ¿De quién?

R. De quienes han encontrado espacios de interés en todo esto. Los que tienen intereses particulares se activan para evitar que esto pueda resultar bien.

P. Dé nombres. ¿Quiénes son?

R. Yo no soy así. Ni siquiera tengo una lista oculta aquí que no quiero sacar. Es lo que veo. Hay intereses particulares fuertes. Si hablamos de la corrupción, son las formas de contratar, quiénes han sacado beneficio de todo esto, supongo que habrá personas que están contentas porque les parece que esto es lo mejor, y habrá personas que están contentas porque les parece que esto es lo mejor, porque coincide que es lo mejor para ellas. Y estos también existen.

Que no haya pobreza infantil tiene que ser una prioridad política

P. Describe un Madrid roto por las desigualdades. ¿Le angustia?

R. Si eres tú solo, gritas mamá y sales corriendo. Pero hay miles de personas luchando, gente de bien, honesta, que no quiere vivir en una Comunidad donde hay corrupción, o la gestión no es buena, o los intereses que han primado son otros. Yo no me siento solo. Pero es cierto que hay momentos en los que pienso: ¿Qué hago yo aquí? Pero sea cual sea el trabajo, supongo que si esa pregunta uno no se la ha hecho nunca, es que las cosas no van bien.

P. ¿Y qué le dice su familia?

R. La gente que te quiere no suele querer que estés en esto. Esta es la verdad. Mi hermano hablaba de no entrar en la boca del lobo. Yo siempre he creído que la boca del lobo tiene más que ver con entrar demasiado en la vida orgánica de los partidos. Pero siempre la gente que te quiere no quiere que sufras, les parece que este es un espacio para sufrir, no les parece que este sea un espacio divertido. Y uno encuentra también los atractivos en este espacio, pero si uno viene a este espacio para evitarse problemas, para estar tranquilo, para encontrar una vida dulce… se ha equivocado de sitio. Son sitios exigentes. Todos los trabajos en serio lo son. No lo digo como queja. Ponerse a lamentar que esto es duro es injusto. Los que están cerca a veces te ven llegar con sufrimiento y te dicen: ‘Pero déjalo’. Y no lo dicen porque les parezca mal, les parece muy bien, lo dicen porque te aprecian.

P. ¿Qué es lo que le ha causado sufrimiento?

R. Lo que no puedo hacer. A veces se sufre por lo que se ha hecho, pero muchas veces por lo que no se puede hacer. También porque es muy difícil la relación entre el mundo de la política y el de los medios de comunicación. Y eso no obedece a la perversidad de nadie. Es muy intensa, muy permanente, las noticias se dan y a veces las ves y crees que son de otra manera. Y si empre estoy yo en este sufrimiento de si estaré comunicando bien, si debo salir más en los medios o menos… pero tampoco voy a demostrar todas mis debilidades hoy.

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