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“Me arrepiento cada día”, declara la monfortina acusada de intentar matar a sus hijos

En 2009 la mujer abrió las llaves del gas y mandó un mensaje de aviso al padre de los niños. La fiscalía pide cuatro años y medio de prisión o internamiento

Primera sesión del juicio contra M.I.D.P., una monfortina acusada de dos homicidios en grado de tentativa en la persona de sus dos hijos, en la sección segunda de la Audiencia Provincial de Lugo. La fiscalía en sus conclusiones provisionales pide cuatro años y medio de prisión o internamiento (dos años y tres meses por cada una de las tentativas) y su defensa reclama la libre absolución pese a que ella reconoce que puso en riesgo la vida de los niños cuando intentó suicidarse. “Me arrepiento cada día. Fue un error muy grande, pero no tenía intención de hacer daño a mis hijos”, declaraba esta mañana ante el tribunal entre lágrimas esta madre. La acusación sostiene que, en septiembre de 2009, la procesada abrió todos los mandos de la cocina de butano y la bombona de gas antes de acostarse los tres en la cama, “con la finalidad de provocar la muerte de todos ellos, bien por asfixia o bien como consecuencia de una deflagración”.

La mujer previamente remitió un mensaje a su marido, quien alertó al 112. Hasta la casa se desplazaron agentes de la Policía Nacional que derribaron la puerta, cerraron los mandos de la cocina y abrieron las ventanas. Los hechos, según la fiscalía, son constitutivos de dos delitos de homicidio en grado de tentativa. Concurren en la encausada la circunstancia atenuante de dilaciones indebidas y la agravante de parentesco.

En el juicio la mujer reconoció que abrió “los mandos del gas”, pero durante “dos o tres minutos”, con la intención de llamar la atención de su pareja y admitió que envió ese mensaje por el que le advertía, “voy a matar a los niños”, que en aquel momento contaban 15 meses y seis años de edad. “Y me voy a suicidar. Puedes sentirte libre para el resto de tus días”, rezaba el recado.

Pese a ello, hoy insistió en que “no” quería matar a los pequeños, justificando que por aquellos días, septiembre de 2009, estaba “desbordada” y consumía “alcohol y sustancias”. También padecía un trastorno depresivo “crónico”. La abogada que la representa, María José González, que pide la libre absolución, disculpaba, antes de entrar en la sala de vistas, que su clienta “en un momento dado estaba en unas circunstancias muy malas de salud, en unas circunstancias familiares muy difíciles, y cometió un error que no tuvo consecuencias para los menores”.

“Se arrepintió y en ningún momento quiso hacer daño, ni a ella, ni a los niños. Estuvo todos estos nueve años intentando restaurar las relaciones, intentando restaurar ese error. Entonces, entiendo que ella es inocente y nosotros vamos a basar la defensa en que no tenía intención ninguna de hacer daño, no estaba en ese momento en un buen estado de salud”, exponía la letrada.

Seguidamente ha detallado que la acusada tiene también “un problema de corazón, está bastante intranquila, está mal porque además está intentando retomar la relación con sus hijos, estuvo luchando por la custodia para verlos, incluso tuvo visitas con ellos, habla con ellos”. “Es pena suficiente, para un bache en el que incurrió una vez”, repuso. Los dos hijos, que viven con la abuela materna, cuentan ahora 11 años, la niña, y 15, el chico.

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