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Los últimos del Bulevard Rosa

Los propietarios quieren vender o alquilar las míticas galerías, que cierran el 31 de julio

El Bulevard Rosa cerrará el próximo 31 de julio.
El Bulevard Rosa cerrará el próximo 31 de julio.

No habrá copa de despedida. No están los ánimos para celebraciones. Además, habrá gente que se quedará sin trabajo. Cuando hace un año a las tiendas del Bulevard Rosa les dijeron que el centro comercial cerraría este julio, hubo lágrimas a mares, aseguran los últimos del Bulevard, los que esperarán al último día para cerrar la tienda. Será el 31 de este mes. Durante este año unos han cerrado, otros se han buscado la vida en otros locales, otros ya no volverán a abrir.

Les cuesta entender la decisión de cerrar de los hijos de Enric Vives, que hace 40 años fundó, en lo que había sido el Drugstore, en el paseo de Gràcia, el modernísimo Bulevard Rosa. El mutismo de los herederos es total. Ellos gestionan el espacio, pero comparten la propiedad con otras empresas familiares. Quieren vender las galerías, aseguran fuentes próximas, o alquilarlas a dos o tres operadores, huyendo del modelo de un centenar de pequeñas tiendas por el que apostó su padre y que ha quedado desfasado.

Vives atrajo al Bulevard algunas de las tiendas más punteras que había en ese momento en Barcelona. Quería lo mejor y más moderno. Y no necesariamente en precio, sino en calidad y atrevimiento. La ubicación de los 5.000 metros cuadrados es perfecta: paseo de Gràcia entre Aragó y València, justo el punto de inflexión entre las grandes marcas populares y las de lujo.

Entre quienes convenció Vives en 1978 están la pareja que forman Adolfo Pardinilla y Sara Lains. Los propietarios de la zapatería Zambo. “Somos los decanos”. Abrieron el primer día del Bulevard y esperarán al último para cerrar. Vives fue a buscarles a la calle Tuset, a las galerías David, donde tenían su zapatería. “El Bulevard levantó el paso de Gràcia, lo puso en el mundo: era una calle gris, con algunas tiendas, Santa Eulalia, Vinçon, Gonzalo Comella, Gratacós, la agencia de la aerolínea Pan Am, pero la mayoría eran bancos o persianas bajadas”, evocan los dueños de Zambo.

“El Bulevard era un símbolo de Barcelona, las dependientas querían trabajar aquí, los pasillos estaban llenos de gente y en las tiendas había cola para pagar”, recuerda Lains. “Teníamos clientas de otras ciudades que venían a buscar cosas especiales”, añade. El público del Bulevard ha sido muy fiel, y sobre todo, local: “Tenemos clientas de tres generaciones de la misma familia: abuelas, hijas y nietas”.

Además del perjuicio del traslado o el cierre (porque muchos negocios no pueden permitirse un local en la zona), las últimas tiendas del Bulevard lamentan, sobre todo, que Barcelona perderá un símbolo. “La ciudad pierde la entidad, el espíritu, al final todas las ciudades serán iguales”, dice Lains. En la tienda contigua, Lucía, la dependienta que la lleva por las tardes desde hace 16 años, piensa igual. “Aquí hay una moda diferente: para mujeres que ni son clásicas ni quieren vestirse en Zara. Nuestras clientas no son de paso, vienen regularmente a comprar y se han convertido en amigas”. Ella se quedará sin empleo. En el caso de Zambo, se mudarán a lo que fue el antiguo cine Casablanca, en los Jardinets de Gràcia, un gran local que compartirán con Sueños Negros y con Tanganika.

En 40 años ha habido varias tiendas que no han sobrevivido al modelo. Los grandes centros comerciales, las marcas de moda a precios asequibles, la compra por internet. Entre los que ya no están se cuentan La Peineta (de complementos para el pelo), la modernísima Zas, El coronel Tapioca (que en su día lo petó con ropa para viajar), Globe, Casa Claramunt... Otros clásicos se mudarán o ya tienen otras tiendas en otras calles. Como Javier Simorra o Lourdes Bergada. Los únicos locales que se quedarán igual son los que tienen fachada en la calle y contrato en vigor: Bimba y Lola, Nespresso y Puma.

El futuro del Bulevard Rosa —que tomó su nombre de un antiguo salón de té, el Salón Rosa— es una incógnita y aliñada con un montón de rumores. Que si un Decathlon, un Primark u otra marca que quiera saltar de la periferia al centro. Que si restaurantes. El último de los rumores es que la idea de los hijos Vives es vender.