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Barcelona pone fin a la ‘guerra de terrazas’ con una ordenanza

Todos los partidos, con la excepción de la CUP, apoyan la nueva normativa

Un camarero sirve a varias mesas en una terraza de Barcelona
Un camarero sirve a varias mesas en una terraza de Barcelona

El pleno del Ayuntamiento de Barcelona aprobó ayer, con el único en voto en contra de la CUP, modificar definitivamente la Ordenanza de Terrazas y poner fin a un conflicto que ha enfrentado durante años al Consistorio con el gremio de restauradores.

La nueva ordenanza cuenta con singularidades y especificidades en cada distrito. La norma que aprobó el exalcalde Xavier Trias con apoyo del PP eliminaba miles de mesas y sillas. Colau, al entrar en el gobierno, aplicó una moratoria y comenzó a negociar con los restauradores. En diciembre llegaron a un acuerdo que se formalizó ayer en el pleno.

El principal conflicto que provocaba la ordenanza de Trias era las distancias entre sillas y mesas y las fachadas (1,8 metros de distancia para que pudieran pasar las personas con movilidad reducida). Otro de los problemas era que los locales superiores a 16 personas con terraza se les exigía tener dos baños y dos picas. Con la nueva norma las terrazas no tendrán obligatoriamente que estar frente al local. La distancia de paso se pueden reducir a 1,50 y sólo los nuevos locales deberán reformar sus baños.

El presidente del Gremi de Restauració de Barcelona, Pere Chias, celebró ayer la modificación: “Hemos salvado muchísimos puestos de trabajo y terrazas que estaban amenazas”. Chias apostó por que el acuerdo se extienda a otras ciudades de toda España.

El director del gremio, Roger Pallarols, destacó que la anterior ordenanza afectaba a tres de cada cuatro terrazas y que muchos locales las han visto eliminadas o reducidas, tras “tres larguísimos años de conflicto”, y dijo que los restauradores que se han visto afectados pueden pedir una revisión.