“Pau Casals es enormemente popular pero muy poco conocido”

Marta Casals, viuda del violoncellista, reivindica el nombre y el legado del músico

Marta Casals, viuda del compositor catalán, en el Palau de la Música.
Marta Casals, viuda del compositor catalán, en el Palau de la Música.JUAN BARBOSA

Diplomática, Marta Casals (Humacao, Puerto Rico, 1936) viuda de Pau Casals, evita dar una respuesta comprometida a la pregunta de qué posición tendría el músico sobre la situación política catalana o de que El cant dels ocells -el Himno por la paz- sea una de las canciones que se interpretan en actos que reivindican la libertad de los políticos en prisión preventiva: “Yo no puedo contestar por él pero estoy segura de que miraría de encontrar y ayudar a buscar la mejor solución para su país y de mejorar las condiciones de la convivencia. Y el himno va mucho más allá porque tiene un mensaje más amplio, es universal. Tan universal que todo el mundo se lo hace suyo”.

El ‘maestro’- como ella lo llama siempre- fue un intelectual comprometido con el activismo democrático y la reivindicación de las libertades hasta el punto de que renunció a tocar en la Unión Soviética por el régimen comunista en 1917,  hizo lo mismo en 1933 con la llegada al poder de Adolf Hitler en Alemania y en 1936 en España: “por la defensa de sus ideas se fue autolimitando como músico. Poco a poco se lo puso difícil él mismo. Él decía que su única arma era el violoncello y la utilizaba imponiendo su silencio como forma de protestar aunque eso fuera el sacrificio más importante que podía hacer”, añade. Su viuda es vicepresidenta de la Fundación Pau Casals, que este año ha sido reconocida por el Premio Nacional de Cultura de Cataluña que otorga el Consell Nacional de Cultura i de les Arts (CoNCA): “es una gran satisfacción porque el premio reconoce una de las cosas que más nos ocupa y preocupa: que la Fundación sea el vehículo de transmisión de la obra y el legado del maestro”.

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El epicentro de la Fundación, puesta en marcha por el músico y su mujer en 1972, es la Casa Museo natal del violonchelista en El Vendrell y la Vil·la Casals--Museu Pau Casals de Sant Salvador que definen como uno de los seis mejores museos de músicos de Europa, del nivel de la Casa natal de Mozart en Salzsburgo. La Fundación tiene una importante función pedagógica y musical, está abierta a visitantes y organiza actividades en torno a la música y conciertos. Hace 34 años, a través de ella se instituyó la beca Pau Casals- el compositor catalán recibió una beca de la reina Regente en 1893 que fue decisiva para su formación musical- que a partir de 2016 se abrió a todos los países de la Unión Europea y Puerto Rico, donde se estableció el violoncelista después de marchar de la España franquista. Una beca que tiene la intención de crecer más y se amplíe a otros países. La Diada Pau Casals es una de las citas anuales que también organiza la Fundación que tiene forma de concierto –este año fue la semana pasada en el Palau de la Música- siempre con la música del universo del compositor y un acto popular, también musical, que este año se hizo este jueves en la plaza del Rei. Una tarde velada que contó con la participación de varias formaciones musicales entre las que destacaron 44 violoncellos dirigidos por Josep Pons, director de la Orquesta del Liceo. Por supuesto, no faltó la interpretación de El Cant del Ocells.

“Ya no es solo su música. La gente tiene que conocer muchas otras cosas del maestro. Es curioso, se da la circunstancia de que es un personaje enormemente popular pero, a la vez, muy poco conocido. Se podría decir que la popularidad puede ser enemiga del conocimiento”, reivindica su viuda, toda una agente cultural que ha estado al frente de diversas instituciones: directora artística del John F. Kennedy Center o de la Escuela de Música de Manhattan. Del compositor catalán es más conocido su I’m a catalán del discurso que pronunció en la sede de las Naciones Unidas en 1971, que su faceta como creador y promotor de la orquesta que llevó su nombre en la década de los veinte del siglo pasado –prácticamente fue la primera formación musical con sede casi permanente en el Palau de la Música- “y no con pocas dificultades, porque no le resultó nada fácil”, apunta su viuda. Otra iniciativa muy singular de aquel periodo fue la creación de la Asociación Obrera de Conciertos que Casals creó para facilitar la formación musical de los trabajadores y la asistencia de conciertos: “él pensaba que la música era universal y que todo el mundo tenía igual derecho a acceder a ella”. Si viuda se queja del tratamiento que, en general, tiene la enseñanza y la cultura musical: “Es común a muchos países. Ahora con la tecnología e internet estamos demasiado distraídos en cosas que no enriquecen el espíritu, sino todo lo contrario. Me preocupa sobre todo la juventud que están siendo educados por internet y eso yo encuentro que no está bien, se trata de una cultura muy superficial, que no tiene base. Bueno, así lo veo yo”.

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