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Toallas amarillas por cruces

Dos hombres intentan sin éxito abortar la protesta que los Comités de Defensa de la República han organizado en Mataró

Un momento del acto reivindicativo independentista en Mataró.

Unas 200 personas, convocadas por los Comités de Defensa de la República (CDR), han mantenido esta mañana en la playa de El Varador el acto reivindicativo en defensa de la libertad de los políticos en prisión que había prohibido el alcalde de Mataró, David Bote, al coincidir con la prueba de la Triatlón. Los independentistas han sustituido las polémicas cruces que se plantaron en la vecina población de Canet por trozos de toallas amarillas que han colocado en las dunas en forma de cruz. "No estamos haciendo nada ilegal. Esun acto imaginativo. Tenemos nuestros derechos", ha afirmado Anna Brun, micro en mano, una de las portavoces. La escenificación de la playa ha empezado a las 8.00 y ha acabado a las 10.30 pero la protesta ha salpicado diversos puntos de la ciudad culminando a las 13.30 horas con una fotografía de los activistas, en la otra punta de Mataró, exhibiendo, ahora si, un centenar de cruces.La jornada se ha desarrollado sin incidentes salvo un momento en que dos hombres, por separado, han intentado desbaratar el acto.

"¡Cámaras, cámaras!", ha dicho una de las activistas, llamando a los periodistas, cuando ha visto como un hombre iba directo hacia las dunas. Los independentistas, que hasta entonces estaban sentados en la arena tomando el escaso sol, lo han rodeado para evitar que arrancara y pisara las toallas. Poco a poco le han ido desplazando entre gritos de "¡somos  gente pacífica!."  ¡"Os están engañando! ¡Estáis pisoteando el Estatut", ha exclamado el hombre que, tras un par de minutos de forcejeo, ha sido obligado por una pareja de mossos y un guardia urbano a abandonar la zona. "Venga Camacho, ya está", le ha intentado tranquilizar uno de los policías cuando le conducían al paseo. "¡Ojalá volviera Franco! ¡Yo no voy a ir a Estremera como Forcadell!", ha gritado en alusión a la expresidente del Parlament. Poco después, otro hombre se ha encarado a otro activista y ha pisado varias toallas. Al cabo de poco rato, él mismo ha abandonado la zona sin que tuvieran que mediar los agentes.

"Se celebraba la triatlón y los agentes lo han considerado conveniente registrar los maleteros por si había algún objeto peligroso", alega el alcalde, del PSC

Salvo esos dos incidentes, la jornada se ha desarrollado sin más altercados pero los agentes de  la Guardia Urbana han levantado acta porque los concentrados no lo habían, según el alcalde, notificado al Departamento de Territorio de la Generalitat, que es el organismo que debía autorizarlo. Sin embargo, los manifestantes aseguran que lo comunicaron a los Mossos d'Esquadra. "Hice un llamamiento a la convivencia el viernes y celebro que haya mucha gente que lo haya cumplido", ha afirmado horas después el primer edil, en la misma playa, ya vacía de activistas. Pese a todo, la polémica está servida porque antes de arrancar el acto policías municipales han registrado los maleteros de los coches que se acercaban a El Varador. "Teníamos también la triatlón y los agentes lo han considerado conveniente por si había algún objeto peligroso", ha dicho sin entrar a valorar si buscaban cruces de madera.

La triatlón, mientras, se ha celebrado con normalidad en esta larguísima playa que tenía fijada de unas de las metas a 300 metros de donde se celebraba el acto. Los atletas han corrido por el paseo, paralelo a la línea de la playa, indiferentes a lo que sucedía en la arena y sin ningún obstáculo. Un edil de la CUP, Juli Cuellar, y Montse Morón, de Volem Mataró, han censurado que el alcalde  haya intentado prohibir el acto y lo han atribuido a razones electoralistas. "No soy independentista pero creo en la libertad de expresión. Lo que ha hecho es ridículo", han dicho Morón. Los dos se han preguntado si también prohibirá la manifestación de de ultraderecha convocada para este sábado.

Un momento de la tensión entre los independentistas y el hombre que ha intentado frustrar la protesta.
Un momento de la tensión entre los independentistas y el hombre que ha intentado frustrar la protesta.

No estamos haciendo nada ilegal. Es un acto imaginativo. Tenemos nuestros derechos", dice la  portavoz del grupo Anna Brun

La movilización junto al mar, de hecho, se ha ido diluyendo desde que a las 10.30 se han retirado las toallas en forma de cruz y se ha extendido a otros puntos de la ciudad donde los activistas se retrataban junto a ellas. La protesta en favor de la libertad de la libertad de los presos y la vuelta de los exiliados ha culminado junto a la rotonda de la gigantesca escultura Laia l'Arquera, en la que los activistas, ahora sí, se han manifestado exhibiendo un centenar de cruces de madera pintadas de amarillo en las que se leían las palabras "justicia", "democracia", "libertad" o "dignidad". Tras leer un manifiesto, han cantado Els Segadors. Con una cinta amarilla en la cabeza, un paraguas del mismo color y tras acabar de plantar sus toallas, Eulàlia, de 68 años, ha explicado que fueron dándole vueltas hasta dar con la solución de las toallas para suplir las cruces. "El alcalde no lo es de todos", ha afirmado esta vecina, de Òmnium. Poco después, junto al paseo, una mujer que paseaba susurró: "Que viva España". Casi solo lo oyó ella. Un camarero de una terraza lo resumió así: "Hoy triatlón, independentismo. Hoy no nos falta de nada". La historia seguirá el sábado: ya hay anunciadas dos manifestaciones de signo político opuesto.

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