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Visiones de lo desconocido

El festival OVNI organiza un ritual de paso y transformación en el teatro del CCCB

'Someone to love', de Cristina Nuñez, en el OVNI del CCCB.
'Someone to love', de Cristina Nuñez, en el OVNI del CCCB.

Recuperar la idea de la imagen como visión en el sentido metafísico del término, plantear una diversa percepción de la muerte y convocar fuerzas ocultas. Son estos los ambiciosos objetivos del festival OVNI, Observatorio de Vídeo no Identificado, que bajo el título Camino de retorno. Visiones, silencios, oscuridades, plantea al público un ritual de paso y transformación, que tendrá lugar en el Teatro del CCCB cada tarde desde este viernes, hasta el domingo. “En este momento tan turbulento nos pareció importante proponer un viaje anímico y reflexivo por la experiencia de la muerte, física, del ego y como momento de cambio”, explica el artista Toni Serra, fundador con Joan Leandre de OVNI hace ya 24 años. Según Serra a nivel de imágenes tratamos el tema de la muerte exclusivamente como espectáculo, mientras que en muchas otras culturas el diálogo con lo desconocido es considerado una ayuda y una fuerza de empoderamiento.

Por ello el OVNI 2018 no ofrece la programación de vídeo habitual, sino que se estructura como un ritual de paso en el cual el público transita por proyecciones, sonidos y momentos de silencio y oscuridad, compartidos en un espacio cómodo y acogedor. Las sillas del teatro del CCCB han sido sustituidas por mullidas alfombras y durante la velada se reparte algo de comida, sopa, té y café Touba, una receta senegalés con especias y pimienta de Guinea. Para no interrumpir o molestar la experiencia, por primera vez no se puede acceder en cualquier momento, sino que habrá tres entradas: al comienzo a las 19 horas y luego alrededor de las 20.10 y las 21.30.

“Las visiones, es decir los vídeos, se alternan con los paisajes sonoros seleccionados por el compositor Carlos Gómez y la música en vivo de Víctor Turull y Halil Barcenas con su flauta turca. Además hay breves audiovisuales que ayudan el público a superar los momentos tristes o inquietantes”, indica Serra, explicando que la sesión de este viernes tiene un carácter más contemplativo con la larga Sleep has her house de Scott Barley, una película hipnótica que mezcla acciones en vivo, fotografía e imágenes dibujadas a mano. También se proyecta una obra de Serra, que bajo el seudónimo de Abu Alí, habla con una mujer marroquí que ayuda a nacer a los niños del barrio y a lavar a sus muertos. En cambio la sesión del sábado se centrará en las experiencias con la ayahuasca, una liana alucinógena que crece en la selva suramericana, a través de obras como Sueño y Visión del colombiano Xavi Hurtado, que recoge un diálogo entre dos chamanes sobre la visión y Penelope has a Voice de Eulalia Valldosera, creado para la Bienal de la Antártida 2017 que conecta telepáticamente los Pirineos con la tierra de los hielos. “Es la idea del mundo intermedio, entre sueño y vigilia, luz y sombra, vida y muerte”, comenta Serra.

Frente a la dificultad de encontrar ponentes adecuados para una programación y un formato tan insólitos, OVNI ha optado por invitar el silencio. “Muchos pensadores han escrito sobre el tema de la muerte y la transformación, pero no queríamos desplegar un supermercado de ideas. Pensamos que el silencio hablaría de forma distinta a cada uno de los presentes, por eso hay momentos de silencio y oscuridad, que como las imágenes proceden de la introspección y contribuyen a convocar una fuerza interior desconocida”, concluye Serra.