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Un fallo informático provoca el caos en las ambulancias para traslados

Las esperas pueden superar las seis horas y se producen en el transporte no urgente de pacientes desde el fin de semana

Juana Francisca (centro), paciente de diálisis, espera junto a su madre un traslado en ambulancia en el hospital de La Paz.
Juana Francisca (centro), paciente de diálisis, espera junto a su madre un traslado en ambulancia en el hospital de La Paz.

Un problema en el sistema informático de gestión y coordinación de ambulancias del SUMMA, concretamente para traslados programados no urgentes, lleva provocando, desde el pasado fin de semana, retrasos de hasta seis horas en la recogida de pacientes. De momento, los hospitales más afectados han sido La Paz y el Ramón y Cajal, si bien el problema se ha extendido a casi todos los centros sanitarios. El error se ha producido justo en los días en que las nuevas empresas subcontratadas para realizar los transportes iniciaban su actividad al sustituir a las anteriores que perdieron el concurso público.

Según reconoce la Consejería de Sanidad a EL PAÍS, el fallo se produjo el pasado fin de semana, después de que se volcasen los datos del antiguo programa informático a uno nuevo. Varios errores durante ese trasvase de datos fueron los responsables de que las peticiones de traslado no se registrasen debidamente, lo que causa desde hace días retrasos en la llegada de ambulancias e, incluso, que no aparezcan. Este periódico comprobó que algunos facultativos tenían que apuntar con bolígrafo y libreta los traslados pendientes para reclamarlos.

El fallo se produjo al tiempo que las nuevas empresas subcontratadas para el traslado en ambulancia (Vitalia, Santa Sofía y María Pita) iniciaran su actividad, si bien no han sido la causa del problema informático.

El hospital de La Paz lleva días sufriendo buena parte de los retrasos. Hasta 12 pacientes llegaron a acumularse el pasado el 13 de febrero en la sala de espera de traslados, provocando algunos momentos de tensión entre los afectados y los facultativos. “Yo he pedido la cita para el traslado de vuelta con una hora de antelación, sabiendo cómo están las cosas, pero aun así llevo esperando una hora”, se lamentaba un paciente. Por su parte, en el hospital Ramón y Cajal se produjeron demoras de hasta tres horas para personas que necesitaban tratamientos de diálisis.

Tres horas de agria espera en La Paz

En cuanto Juana Francisca, de 41 años, veía acercarse a alguien a un médico o conductor de ambulancia, no dudaba en dirigirse a él para protestar. Tras tres horas en la sala de espera de traslados del hospital de La Paz, su paciencia se agotó. La ambulancia las había recogido puntualmente a su madre, Reina, y a ella en una residencia de Colmenar Viejo para hacerse una hemodiálisis rutinaria en el centro, pero desconocía cuándo podría volver.

Como Juana, muchos enfermos renales se han visto afectados por los retrasos en los traslados de ambulancia. Según datos de la Comunidad de Madrid, en la región hay unas 1.500 personas que precisan este tratamiento.

Muchos de ellos tuvieron que acudir a la cita médica por sus propios medios. “He tenido que llamar a un taxi para venir hasta aquí, porque iba a llegar tarde y la ambulancia no llegaba”, explicó José Merino, que tuvo que esperar después cuatro horas hasta que lo recogieron de vuelta a su domicilio. En la residencia San Camilo, de Tres Cantos, el propio centro comenzó a costear el transporte en taxi para sus pacientes. El gerente, José Carlos Bermejo, admitió que llevan gastados cientos de euros en transportes alternativos. “Nuestro centro está en la periferia de Madrid, así que dependiendo de dónde tenga que ir el residente hemos llegado a gastarnos 60 euros en un solo viaje”, explica.

Los que se llevaron la peor parte fueron los 30 enfermos que se encontraban en cuidados paliativos: “Hemos tenido casos de pacientes que han vuelto a medianoche o más tarde, con los familiares esperando aquí hasta entonces; eso no es de recibo”, se quejaba Bermejo.

Los pacientes afectados destacaron la “total falta de información” durante los primeros días de fallo en el programa informático. “El hospital se desentiende y nos dice que es cosa de las ambulancias, y las ambulancias no nos quieren decir nada. Llevamos así toda la tarde”, se lamentaba otro de los perjudicados, que no quiso identificarse. Esta persona vive en el barrio de Ventas y debido a una operación necesitaba un traslado en camilla. Tuvo que esperar cuatro horas hasta que por fin llegó el transporte.

Desde la Consejería de Sanidad lamentaron los inconvenientes causados por este problema y aseguraron que se estaba trabajando en su resolución. Para compensar la situación, anunciaron, hasta que se subsanen las deficiencias, el refuerzo del número de operadores en la mesa de coordinación de ambulancias: de 6 a 22 personas para agilizar cualquier incidencia. El teléfono para solicitar el servicio regional de transporte sanitario no urgente o para conocer el estado de una petición es el 91 468 90 99.

210 euros en taxis

Carmen Pérez-Lanzac

Jerónima Castañeda y su marido, Serafín Martín, de 74 y 68 años, llevan tres días seguidos esperando una ambulancia que no llega. El paciente es él. La denunciante es ella. El lunes esperaron dos largas horas confiados en que llegaría. Dos horas de espera más tarde optaron por coger un taxi por el que tuvieron que desembolsar 35 euros. Ese día se retrasaron más de lo permitido y Martín no pudo hacer su sesión de rehabilitación en La Paz que le está ayudando a recuperar la movilidad del brazo tras una operación por cáncer. Durante seis semanas le han recomendado rehabilitación de lunes a viernes. Les quedan aún cuatro semanas. "Y si llegamos tarde, encima nos penalizan", se queja Jerónima. El martes, vuelta a empezar. Volvieron a coger un taxi. Y hoy, lo mismo. Un total de 210 euros (porque cogen un taxi para ir pero también para volver). "En el hospital es imposible encontrar a coordinadores, no te cogen el teléfono... Está siendo todo impresentable".

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