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Blanch, nuevo líder del PSPV en Castellón: “El partido ha demostrado tener pulmón y estar muy vivo”

Ansía construir un equipo “compacto” y de integración para asentar un proyecto de izquierdas con valores republicanos

Ernest Blanch, nuevo secretario provincial del PSPV de Castellón.
Ernest Blanch, nuevo secretario provincial del PSPV de Castellón.

Por encima de todo es de Morella. Tanto que asegura entre risas tener no ocho, sino “dieciocho o veinte” apellidos morellanos. Ernest Blanch (1974), abogado, jefe de gabinete de la consejería de Vivienda y futuro secretario provincial del PSPV-PSOE en Castellón tras vencer en las primarias con Sumem Futur (50,10% de votos), deja muy claro su origen. Como también que plasmará su proyecto colectivo, de izquierdas y valores republicanos horas después del congreso del 16 de diciembre en Almenara. Allí ratificará su cargo y desvelará los rostros de un equipo “compacto” que aspira a integrar a sus rivales José Benlloch (apoyado por el 32,2% de la militancia) y Pep Lluís Grau (15,87%). Quiere acciones “inmediatas” y las reclama a su partido. La ciudadanía, insiste, “no puede esperar” a concluir la renovación orgánica.

Pregunta. Dos semanas como secretario general electo del PSPV en Castellón y es casi misión imposible quedar con usted. ¿Ha empezado fuerte o esta intensidad ya venía de serie?

Respuesta. Se empieza todo lo fuerte que exigen estos procesos (risas). Tenemos que llegar a un congreso fuerte y de unidad y eso implica poner las agendas en marcha y trabajar a tope para tener los equipos formados y los proyectos bien unificados ese día en Almenara.

P. ¿Y ya tiene esos equipos?

R. A nadie se le escapa que uno tiene su entorno de confianza que ha visibilizado durante toda la campaña y esa parte va a estar presente en ese congreso de Almenara.

P. Pero no adelanta nombres…

R. No, no, no. Esto da muchas vueltas. Me permitirás que lo guarde hasta ese momento salvo que lleguemos a un acuerdo del cien por cien y podamos anunciarlo unos días antes.

P. ¿Tendrán cabida también alguna de esas personas con las que no se ha ‘codeado’ tanto?

R. Nuestra voluntad desde el minuto cero es generar integración. Los candidatos a las primarias o gente muy vinculada a ellos están siendo invitados de manera insistente para que se incorporen a los equipos de trabajo. Lo haré hasta el mismo día del congreso.

P. ¿Qué respuesta imagina que le darán?

R. Veo que hay más disponibilidad por unas partes que por otras, pero no arrojo la toalla. No hay más dificultad que la de la propia voluntad de quienes son invitados a que entren.

P. Retrocedamos a ese proceso de primarias del 19 de noviembre. Valencia, dos candidatos. Castellón, cuatro iniciales, fusionados finalmente en tres. ¿Le parece excesivo?

R. Es una cuestión de cultura política que hay que ir asumiendo. Castellón ha sido un ejemplo al tener ese atípico proceso a dos vueltas, aunque no se llegó a consumar por el resultado. Cuatro candidatos eran algo plenamente aceptable. Una muestra de pluralidad ideológica.

P. ¿Qué opinión le merecen sus rivales en esta carrera?

R. Han sido candidatos de gran nivel político. Pep Lluís Grau tiene un amplio bagaje y José Benlloch es alcalde de Vila-real, la ciudad más poblada con mayoría absoluta socialista de la Comunidad Valenciana. Sólo puedo mostrar mi alabanza absoluta hacia cualquier labor que haya desempeñado el compañero José.

P. Sin embargo, el “compañero José” ha sido crítico. Tras perder las primarias dimitió como portavoz en la Diputación y ha apelado a un supuesto trato de favor del partido hacia su persona. Además, ambos contrincantes impugnaron varios votos…

“El tiempo y la gente determinarán qué tipo de liderazgo ha nacido con Ernest Blanch”

R. Quiero entender estas afirmaciones dentro del fulgor propio de los dos días posteriores a un resultado bastante contundente. He tratado de evitar su marcha de Diputación. En cuanto a las reclamaciones, nunca fueron dirigidas a una candidatura, sino hacia el comité de garantías.

P. ¿Le habría gustado ganar con un margen más amplio?

R. Yo estoy encantado de haber resuelto en primera vuelta. Era contra todo pronóstico y la distancia de 20 puntos con Benlloch nos avala. Pedro Sánchez gana en el estado español con 15 puntos sobre Susana Díaz. Los mismos que Ximo Puig sobre Rafa García. Aquí –en Castellón- se produjo una distancia mayor. La suma de los dos candidatos alternativos no llegaba a la que nosotros obtuvimos. Eso resuelve muy bien la cuestión.

P. ¿Se prevé tan movido como las primarias el proceso de elección de la ejecutiva?

R. Hay una idea equivocada de lo que han sido las primarias en la provincia. Ha sido un proceso de participación del 70% de la militancia, con inquietud de la gente para poder votar, pero estamos en un descenso claro de la tensión y los nervios ante la verdadera crisis del partido socialista de octubre de 2016. En las agrupaciones locales no se han vivido las primarias como un problema. La tensión en el seno del partido provincial es de tono bajo.

P. Cree entonces que el PSPV-PSOE goza de buena salud, dentro y fuera de Castellón.

R. Sin ninguna duda. El PSPV es clarísimamente la fuerza de izquierdas que tiene la capacidad de liderar una alternativa clara al PP y los veinte años de desmanes y desgobierno. El partido socialista sí ha demostrado tener pulmón. Que más de 2.000 personas se movilicen para ir a votar un secretario general provincial, o el 90% hace unos meses para volver a elegir a Pedro Sánchez, indican que este partido está muy vivo. Hay una masa militante en perfectas condiciones de trabajar, que es lo que toca ahora una vez acabe el proceso orgánico. Lo que tenemos que hacer es ponerle optimismo y a por todas, porque el 2019 está ahí.

P.- ¿Qué PSPV se ha encontrado?

R. Un partido que tiene inquietudes y una necesidad de satisfacerse democráticamente, sin olvidar que hay una ciudadanía que reclama políticas de izquierda y no está dispuesta a esperar mucho más a que los procesos orgánicos del partido socialista se extiendan en el tiempo. Es la única dificultad: que nuestro partido, en ese afán democrático y de satisfacer los deseos de los militantes, se mire demasiado el ombligo y no ofrezca soluciones inmediatas.

P. ¿Qué le pediría al respecto?

R. Que reflexionara en cuanto a la eficiencia y economía en los procesos, sin perder ni un ápice de derechos democráticos.

P. ¿Quién es Ernest Blanch?

“La única dificultad que veo es que nuestro partido, en ese afán de satisfacer los deseos de los militantes, se mire demasiado el ombligo y no ofrezca soluciones inmediatas”

R. Un militante socialista de Morella. Abogado, que ha tenido responsabilidades políticas en su municipio y en algunos momentos en el PSPV y que ahora está en la consejería. Tengo ganas de trabajar por mi partido y por la sociedad. Es una labor ilusionante y a eso me quiero dedicar.

P. Siendo un poco más egocéntrico. ¿Qué cualidades se ve?

R. Creo que tengo capacidad de generar consensos y equipos de trabajo.

P. No se considera un líder al uso…

R. Hay muchas maneras de ser líder. Yo estoy encantado de salir de un colectivo, de poder representarlo y liderarlo. Los liderazgos netamente de izquierdas son liderazgos colectivos. No sé si he nacido líder, me voy a hacer líder o me han hecho líder. Supongo que el tiempo y la ciudadanía determinarán qué tipo de liderazgo ha nacido con Ernest Blanch. Vamos a dejárselo a la gente (risas).

P. ¿Continuidad o cambio?

R. Cambio. Sin ningún tipo de duda. Esto plasma la candidatura Sumem Futur. Siempre hay una dosis de inconformismo en el ADN a la que le cuesta salir y en este partido también. En cualquier partido están las fuerzas del cambio y las de la prudencia y la contención, y las del cambio estaban aquí. Los militantes socialistas, cuando se produce esta dicotomía, suelen tirar hacia el lado más dinámico. Suelen apostar por el cambio.

P. ¿En qué se va a plasmar ese cambio? Su meta más inmediata.

R. Primero: no vamos a esperar al resto de procesos orgánicos para tomar medidas dentro del partido. Segundo: poner el acento comarcal y municipal a la hora de trabajar. Y tercero: conjugar los proyectos de Pedro Sánchez y Ximo Puig con la particularidad de nuestra provincia. Definir bien nuestra perspectiva de izquierda para Castellón: republicana, federalista y libertaria, y ponerla en marcha pero ya. La inmediatez es lo que nos tiene que caracterizar.

P. ¿Y su plan de trabajo para los próximos cuatro años?

R. El horizonte es 2019. Se trata de revalidar la presidencia de Ximo Puig y de aumentar las mayorías progresistas en los ayuntamientos. Y ganar la Diputación, por supuesto.

P. ¿Qué piensa mantener de su predecesor, Francesc Colomer?

R. En la medida en que podamos, su inconformismo y dinamismo.

P. Cuestión catalana. Inevitable la pregunta…

R. Si hoy hubiera un presidente socialista, no estaría donde está. Y me da igual que fuera Pedro Sánchez o cualquier otro. El PSOE no se hubiera tirado a la tumbona con la copa de coñac y el puro como Rajoy desde que Artur Mas empezó con la milonga independentista.

P. Usted viene del interior. ¿Demasiadas brechas que salvar con la costa castellonense?

R. Es evidente la dosis de desigualdad, como la deficiencia de servicios que ahora el Consell trata de corregir. Hay un problema gravísimo de infraestructuras que no vertebra el territorio como toca. Hablamos de carreteras, de ferrocarril, de transporte público. Hay que activar medidas para corregir esas grandes desigualdades y garantizar el acceso a la sociedad de la información y la comunicación. La igualdad es que cada uno tenga lo que le corresponda. Sanidad, educación, bienestar social. Tanto si vive en Villores como en la costa.

P. Pero a pesar de las brechas, usted se queda con Morella.

R. Sin duda (risas). Hay algunos que tienen ocho apellidos vascos, yo debo de tener dieciocho o veinte morellanos.

P. Morellano, como Ximo Puig. ¿Quedan para tomar cañas?

R. Siempre. Es compañero de partido. He estado diez años como teniente de alcalde siendo él primer edil de Morella. La relación es muy cordial y nos identificamos mucho. En lo personal y en lo político. Y sí, nos tomamos unas cañas y lo que haga falta. Y en Morella. Por supuesto.

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