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Colapso en las horas punta en el primer día de cierre de la línea 5

Los usuarios sufrieron largas colas y esperas para subir a los autobuses sustitutivos de la EMT

Usuarios de la línea 5 de Metro esperan a los buses sustitutivos de la EMT.
Usuarios de la línea 5 de Metro esperan a los buses sustitutivos de la EMT.

Las primeras horas del cierre completo por obras de la línea 5 del metro de Madrid, una de las más largas del suburbano, se saldaron ayer con colas y grandes esperas de los usuarios en las horas punta (entre las 7.00 y las 9.00 y entre las 14.00 y las 16.00). Esto se debió a que los 60 autobuses de la Empresa Municipal de Transportes (EMT) que se habilitaron para cubrir los trayectos se llenaron con rapidez. Las redes sociales fueron el principal medio que utilizaron los afectados para expresar sus quejas, que se centraron en la frecuencia de paso de los autobuses, su lentitud y las aglomeraciones.

La línea 5 (la verde), que estará en obras hasta el 3 de septiembre y por la que circulan anualmente 64 millones de personas, dispone desde ayer de cuatro servicios especiales de autobuses de la EMT (que circulan entre las 6.00 y las 1.30) para intentar suavizar las consecuencias del cierre. Pero, a la vista de lo ocurrido ayer, el número de autobuses habilitados para cubrir el trayecto (desde la Casa de Campo a la Alameda de Osuna), parece insuficiente.

Según Metro, el cierre afectará entre julio y a agosto a unos 8.350.000 viajeros. “Yo he tenido mucha suerte porque he subido en Manuel Becerra y, tras esperar a que se llenara un autobús, he quedado de las primeras para el siguiente, por lo que he podido hacer el viaje sentada”, relató Patricia Muñoz, que aseguró haber salido 20 minutos antes de casa para que los cortes no le hicieran llegar tarde al trabajo.

La línea 5 en cifras

-Son 32 estaciones las que componen la línea.

-Tiene una longitud de 23.5 kilómetros.

-Del 3 de julio al 3 de septiembre permanecerá cerrada.

-Unos 250 operarios trabajarán en la reforma.

-Se invertirán 66,5 millones de euros en la remodelación.

-60 autobuses componen los Servicios Alternativos (SE) habilitados por el cierre.

-64,7 millones de pasajeros<MC> utilizaron la línea 5 en 2016.

-De 6.00 a 1.30 es el horario de funcionamiento de los buses.

-3,6 millones de euros cuestan los servicios alternativos.

-8.350.000 millones de personas utilizaron la línea durante julio y agosto de 2016.

175.000 kilómetros realizarán los autobuses alternativos durante las obras.

-5.500 plazas se han añadido a la línea de Cercanías C5 para paliar las molestias del ciere.

-La línea cruza Madrid de Este a Oeste y atraviesa el centro.

“He tenido que dejar pasar tres autobuses porque no entrábamos”, escribió en Twitter alrededor de las 8.00 horas Lidia, otra de las afectadas. Algunos, como Javier G., se quejaban de que debido al cierre de la línea tuvo que “coger un combo [una combinación] de cercanías, bus y metro para ir a trabajar”.

En la estación De Diego de León, que tiene correspondencia con la línea 5, había ayer por la mañana carteles amarillos informativos que dirigían a los usuarios hacia los buses disponibles en Manuel Becerra o en Ventas, las estaciones más próximas. “¿Dónde se pueden coger? Yo no sabía esto”, comentaba preocupado Andrés, un obrero de nacionalidad rumana que se lamentaba porque llegaba tarde al trabajo.

En Ventas, entre las 8.30 y las 9.00, la imagen que más se repetía en la parada del autobús era la de las largas colas de viajeros que esperaban al transporte sustitutivo del metro para no llegar tarde al trabajo. Sara R., una de las usuarias habituales de la línea 5, aseguró que “todo era un caos e ir dentro de los autobuses era agobiante porque iban repletos y lentos”. Otros, como Pablo, que utiliza la línea 5 a diario, afirmaron que cuando se enteró del cierre del metro durante dos meses optó por hacerse con una bicicleta. “Así voy más rápido y no hago colas. Ahora mismo considero la bici como el mejor transporte del mundo”, explicó con humor.

A pocos metros, en la plaza de Manuel Becerra, a las 10.15 horas la afluencia de gente era moderada y en la parada había varios vehículos de la EMT esperando para hacer su ruta en dirección al barrio de Canillejas. “Aquí hubo muchas colas a las 8.00, que es la hora punta, pero luego se normalizó. Los buses pasan cada tres minutos, pero hoy pueden pasar cada cinco o seis”, explicó un conductor de la EMT. Además, añadió que la mayor parte de los autobuses salían de la parada completamente llenos.

A las 11.00, la situación en Ventas ya se había normalizado. Los autobuses pasaban con mucha frecuencia y solo se veía a algunos viajeros con prisa corriendo hacia ellos para no perderlos.

A las 14.00 horas, cuando parte de los usuarios termina su jornada laboral, se volvieron a producir aglomeraciones en las paradas y en el interior de los autocares. Algunos viajeros que iban desde Canillejas hasta Manuel Becerra, y que viven fuera de la M-30, se quejaban también de verse obligados a coger varios autobuses para llegar a sus destinos.

Sin incremento del tráfico

En cuanto a la influencia que el cierre de la línea tuvo en el tráfico, una portavoz del Departamento de Movilidad aseguró que “fue un día de relativa normalidad”. “Es difícil atribuir al cierre de la línea un incremento de la intensidad de tráfico, porque la zona central de Madrid se ha visto afectada por el desmontaje del escenario del WorldPride”, explicó. Además, confirmó que se crearon dos carriles bus “para que el tiempo del trayecto en los servicios especiales sea adecuado” y que, en cuanto a la hora punta en la M-30 y los accesos a la ciudad, “todo transcurrió con normalidad”.

Por su parte, Pedro Rollán, consejero de Transportes, destacó ayer “la normalidad en los servicios especiales” en el primer día de cierre. Y recordó que los servicios alternativos disponen de 252.000 plazas diarias para los usuarios. Toda la información sobre las alternativas de transporte se puede consultar en la web www.crtm.es y en la app Mi Transporte

Cierre por modernización de las instalaciones

El corte de la línea se debe a unas obras de modernización de las instalaciones que durarán hasta el 3 de septiembre. En la línea (que tiene una longitud de 23,5 kilómetros y 32 paradas), se sustituirá la catenaria existente por una rígida, se renovará el alumbrado con cableado resistente al fuego y se instalará el sistema de radiotelefonía Tetra para comunicar túneles, estaciones y trenes.

Además, las estaciones de Torre Arias, Canillejas, Suanzes y Aluche se reformarán por completo, y en Rubén Darío y Quintana se cambiarán los centros de tracción eléctrica. La línea se ha sometido a distintas reformas a lo largo de su historia, pero los trabajos que se llevarán a cabo este verano son los de más envergadura.

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