SMART CITY

Una ‘app’ para visibilizar las gestas femeninas

El proyecto saca del olvido calles y edificios de mujeres que cambiaron la historia

Imagen de María de Maeztu en la aplicación 'Madrid, ciudad de las mujeres'.
Imagen de María de Maeztu en la aplicación 'Madrid, ciudad de las mujeres'.

El pasado lunes se presentó en la aplicación móvil Madrid, ciudad de las mujeres, un proyecto pionero desarrollado por la Universidad Complutense bajo el programa Erasmus + Divercity, en colaboración con el Ministerio de Educación y Cultura y el Ayuntamiento de Madrid. La intención es recuperar la memoria de las mujeres en la capital a través de un itinerario señalizado con 17 puntos en los que se explica el papel que éstas han tenido en todos los ámbitos a lo largo de la historia.

El proyecto quiere aportar una visión de la ciudad que tenga en cuenta aspectos como la diversidad o la igualdad, recuperando relatos históricamente invisibilizados. Edificios, calles o plazas que raras veces se encuentran señalizados y que narran Madrid desde otros puntos de vista, como son los de los cuidados, las redes de apoyo o los espacios colectivos que compartían las mujeres en sus tareas del día a día, y ponen de manifiesto las desigualdades que han experimentado en campos como la educación, la cultura o el trabajo.

Madrid, ciudad de las mujeres propone nuevas lecturas de nuestro patrimonio urbano que, como explica Marián López Fernández Cao, profesora de la Complutense y coordinadora del proyecto, tratan de “mirar la ciudad con otros ojos, los del reconocimiento, la representación y la participación”. Afirma que la mayoría del trabajo de investigación sobre las huellas de las mujeres estaba ya hecho por colectivos como La Liminal o el Instituto de Investigaciones Feministas de la Complutense. Su tarea ha consistido en recopilarlo y darle forma en esta app.

En el itinerario se combinan nombres propios —Clara Campoamor, María de Maeztu, Maruja Mallo o Victoria Kent— con otros colectivos —las lavanderas del río Manzanares, las cigarreras de la Tabacalera, las maestras de la Asociación para la Enseñanza de la Mujer o las reclusas de la cárcel de Ventas— porque “los nombres propios que aparecen en la historia siempre son fruto de esfuerzos colectivos”, recuerda Fernández Cao.

En su intervención en el acto de presentación, la delegada del área de Políticas de Género y Diversidad, Celia Mayer, rememoraba que, dentro del Plan de Placas Memoria de Madrid, únicamente el 21% de las señales pertenecen a mujeres, y que en el caso de las calles, solo el 11% lleva el nombre de alguna figura femenina, concluyendo que aún queda una inmensa tarea por delante.

La aplicación es gratuita y está disponible para iPhone y Android. Las locuciones se pueden descargar en castellano y en inglés y funcionan por geolocalización, activándose de forma automática cuando se atraviesa el lugar que aparece en el mapa. Además, se pueden visualizar en vídeo, con el fin de servir también como material didáctico y de divulgación.

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