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MICROTEATRO

El mejor microteatro se representa bajo tierra

La IV edición del certamen de obras breves llena el metro de actuaciones para todos los gustos

Los actores de Crono-Teatro representan obras en el metro de Madrid.

Exploradores, conejos rosas e incluso cantantes extravagantes con guitarra incluida, todos estos personajes se cruzaron ayer en el camino de los viajeros de la línea 6 de Metro de Madrid. "La cucaracha, la cucaracha, ya no puede caminar...", cantaba el actor Carlos Santos mientras su compañero Juanjo Domínguez le mandaba callar. "Es la sexta vez que escucho esa canción esta semana, es una pesadilla", le recriminaba un actor al otro ante la mirada perpleja de la gente del vagón. Algunos intentaban averiguar si se trataba de un conflicto verdadero o de una representación, mientras otros soltaban alguna carcajada por la situación surrealista que estaban viviendo. No se trataba de ninguna discusión entre amigos, sino que Santos y Domínguez representaban una de las obras que forma parte de la IV edición del certamen de teatro breve Crono-Teatro.

En el festival, incluido dentro de la programación de la VII Semana Complutense de las Letras, tendrán lugar representaciones en el interior de los vagones y en los andenes de las estaciones de Ciudad Universitaria, Moncloa, Cuatro Caminos y Nuevos Ministerios hasta el próximo viernes 28 de abril. Ayer tuvo lugar la inaguración de Cronoteatro 2017 y las primera en salir a la palestra en el andén de Ciudad Universitaria con la única compañía de un mapa fue Anabel Béjar. "Por aquí se va a Babia, justo en el norte" comenzaba en voz alta y firme la joven actriz, caracterizada como una exploradora. Tras su monólogo de apenas seis minutos y con numerosas interacciones con el público, consiguió arrancar múltiples carcajadas.

Pasados unos segundos llegó el metro al andén e inmediatamente se subieron un conejo rosa y su acompañante para empezar su representación. "Cariño, ¿Por qué te alejas?. Mira que suave estoy" gritaba el conejo a su pareja en el medio del vagón. Los actores que se escondían detrás de esos personajes eran Agustín Montero y Leire López, la escritora del guión y ya veterana en el Crono-Teatro. El argumento de la obra gira en torno a una pareja en crisis, en la que él decide disfrazarse de conejo siguiendo los consejos de una bloguera para intentar reconquistar a su chica. La actuación duró apenas dos minutos porque está programada para la distancia aproximada que tarda el metro en recorrer dos estaciones (en esta ocasión el recorrido fue entre Ciudad Universitaria y Moncloa). Ambos reconocen que esta experiencia es muy enriquecedora, sobre todo para Agustín, que debuta en esta iniciativa.

Los actores Agustín y Leire durante una representación en el metro.
Los actores Agustín y Leire durante una representación en el metro.

Una vez en Moncloa, entraron en escena los protagonistas de 'Metroland, el vagón de las canciones'. Carlos Santos comenzó a cantar a voz en grito en el medio del andén para desesperación de su compañero Juanjo Domínguez. Los dos actores ya participaron en tres anteriores ediciones de Crono-Teatro y son pareja artística desde que se conocieron en la escuela de improvisación Asura hace seis años. "La gente cuando nos ve entrar en el vagón con la guitarra y disfrazados recula para atrás o consulta el móvil y nos mira de reojo. Nosotros recibimos estas actitudes con cierta frustración porque parece que nadie nos hace caso, pero si le metes energía y simpatía la gente se engancha", explica Santos. 

A su vez, Domínguez explica entre risas que durante las representaciones en el metro viven situaciones surrealistas, pero algo que les sucede todos los años es que muchas personas les quieren pagar por su trabajo. "Nosotros no podemos aceptar ese dinero porque somos Cronoteatro. Es divertido cuando mucha gente se enfada y te insiste para darte dinero", afirma. 

El consejero delegado de Metro de Madrid estuvo atento a las representaciones durante toda la jornada y reconoce que el proyecto está orientado a acercar el teatro a la red de metro. "Queremos acercar las letras y la cultura a los madrileños, en concreto a los millones de viajeros que circulan por la red. Tenemos especial interés en que este proyecto interese a los jóvenes, al desarrollarse esta iniciativa en las estaciones más cercanas a Ciudad Universitaria", asegura.

Los viajeros del subterráneo que lo deseen podrán disfrutar de las obras de teatro hasta el 28 de abril, de 11.00 a 13.00 horas y de 16.00 a 18.00 horas. "Lo que buscamos es que la gente viva de forma diferente los dos minutos que hay entre estaciones, esperamos conseguir nuestros objetivos", concluye el conejo rosa, debajo de cuya piel se esconde el joven intérprete Agustín Montero.

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