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La dimisión del teniente de alcalde de Pelayos deja al PP sin mayoría absoluta

El municipio podría enfrentarse a su tercera moción de censura en la historia

La plaza de España de Pelayos de la Presa.
La plaza de España de Pelayos de la Presa.

La dimisión del primer teniente de alcalde de Pelayos de la Presa, Rubén Darío Hernández, deja al que hasta ahora era su partido en una situación incómoda. El PP sigue gobernando, aunque en minoría, ya que pierde la mayoría absoluta (contará con cinco de los 11 ediles) que obtuvo en las elecciones de mayo de 2015. Hernández conservará su acta, aunque pasará a ser concejal no adscrito en el pleno previsto para el próximo miércoles. Su marcha se debe a desavenencias con el alcalde, Antonio Sin (PP), según ha confirmado una fuente cercana al partido. El dimitido ha rechazado hacer declaraciones hasta que se celebre el pleno. En el pueblo, de 2.500 habitantes, se escucha desde hace tiempo rumores de una moción de censura. Sería la tercera en la historia de la localidad desde que se reinstauró la democracia.

Hernández, que además era delegado de Empleo, Personal y Urbanismo, no acude ya al Consistorio, como ha admitido a EL PAÍS un trabajador municipal. En la web del Ayuntamiento, sin embargo, sigue apareciendo con dicho cargo. El alcalde, que asume las funciones que venía desempeñando el edil dimitido, también ha rehusado manifestarse hasta la celebración del pleno: “Creo que tiene que ser él quien explique lo sucedido”. Para los vecinos, la relación entre ambos nunca ha sido buena: “Se va porque no podía hacer nada. El alcalde siempre le ponía excusas para llevar adelante sus proyectos. No es una cuestión de dinero, a Rubén Darío no le hace falta”, explica una fuente cercana. Sin embargo, el 1 de julio de 2015, en el segundo pleno de la legislatura, el salario de Hernández aumentó un 78% respecto a lo que cobraba su predecesor en el cargo. Pasó a ingresar 28.000 euros brutos anuales. Fue el incremento más elevado de los registrados: el resto de concejales mejoró un 47% su retribución y el alcalde un 71%, de 1.350 a 2.320 euros al mes.

Virginia García, del PSOE (dos concejales), considera que la salida de Hernández “no da buenas señales”, aunque prefiere no opinar hasta después del pleno, ya que en este momento “desconoce” lo que ha sucedido realmente. Admite que se da la posibilidad de presentar una moción de censura, pero cree que es “complicado poner de acuerdo a tres grupos políticos”. La Agrupación Vecinal por Pelayos (AVxP) fue la primera en informar de la dimisión de Hernández. Lo hizo a través de Facebook. La formación, que cuenta con dos concejales (fue la segunda fuerza más votada), ha instado al alcalde a que comunique oficialmente la noticia a los miembros de la corporación. Desde AVxP sostienen que “se abre un nuevo escenario político” en el que “todos los concejales con independencia de su ideología deberán estar a la altura”. Para su portavoz, Cristina Bravo, se trata de “una oportunidad para el pueblo”, siempre que “no haya otro concejal que apuntale” al equipo de Gobierno del PP.

Una tercera moción de censura

En los ambientes políticos locales se sospecha que el alcalde tendría un as bajo la manga en caso de que se presentara una moción de censura para arrebatarle el poder. Para ello habría pactado con el único concejal de la Agrupación Popular de Pelayos, Félix Rubio. El edil ha valorado como “desacertada” la dimisión de Hernández, que “deja en minoría a su partido”, y asegura que no existe ningún acuerdo con el alcalde. Rubio ya fue concejal del PP, formación de la que fue expulsado en julio de 1997, cuando apenas llevaba diez días como alcalde de Pelayos. La dirección regional del PP tomó la decisión después de que este registrara una moción de censura el 5 de abril de ese mismo año contra el entonces alcalde, su compañero de filas Carlos Hernández. Para arrebatarle el poder, Rubio contó con el apoyo de los dos ediles del PSOE, uno de la Plataforma Independiente de España, un concejal no adscrito y otro que se presentó en las listas del PP, pero que no militaba en él.

No fue la primera moción de censura que se materializó en Pelayos de la Presa. Antes, en marzo de 1989, el PP se hizo con el bastón de mando, que hasta entonces ostentaba el socialista Martín Ramos, gracias al apoyo de los dos concejales del Partido Liberal. Con esa maniobra, Herminio Cercas se convertía en el nuevo alcalde de la localidad. Era el tercer municipio madrileño con el que se hacía a principios de ese año el PP, tras conseguir los apoyos suficientes en Aldea del Fresno y Torrelaguna. El entonces presidente regional del partido, Luis Eduardo Cortés, anunció que en los próximos meses desembarcarían en la formación numerosos ediles independientes, lo que demostraba “el crecimiento del PP en la Comunidad”.

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