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Operación de los Mossos en la Mina contra el cultivo de marihuana

La policía catalana detiene 10 personas e irrumpe en 16 pisos con un consumo elevado de electricidad

Los Mossos en una operación contra el cultivo de marihuana en La Mina.
Los Mossos en una operación contra el cultivo de marihuana en La Mina.

A las cuatro de la mañana, los Mossos d’Esquadra irrumpieron ayer de nuevo en La Mina. Es la tercera vez en un año que llevan a cabo un gran dispositivo en el barrio de Sant Adrià del Besòs contra el tráfico de drogas. En este caso, atacaron el cultivo de marihuana, y buscaron una manera imaginativa de hacerlo: las lecturas del contador de la luz, pinchada ilegalmente.

La policía catalana lleva desde verano haciendo mediciones junto con técnicos de Endesa. Algo que no ha sido sencillo. En ocasiones, incluso han tenido que abrir a la fuerza algunos de los armarios de la luz, que los vecinos tenían candados para evitar el acceso a la compañía.

En total los agentes midieron el consumo de 300 viviendas del barrio, según fuentes de la investigación consultadas por EL PAÍS. De estos, consideraron que 16 pisos eran sospechosos de utilizarse como viveros de marihuana.

Técnicamente establecieron el margen en un consumo de 20 amperios. Asesorados por los técnicos de Endesa, consideraron que esa era el límite a partir del cual una familia no podía justificar ese consumo. Las plantaciones de marihuana, que requieren lámparas halógenas y extractores, llevan aparejadas siempre un elevado gasto eléctrico. En su investigación, los agentes llegaron a encontrar pisos con consumos que superaban los 80 amperios.

Las sospechas se materializaron en las entradas y registros de los 16 pisos: en 15 de ellos hallaron marihuana. “Ha sido un éxito”, aseguraron fuentes judiciales. La investigación ha sido avalada por cinco juzgados de instrucción de Badalona. Aunque durante la noche hubo un momento de apuro, cuando los policías se vieron obligados a encontrar testigos que acreditasen el hallazgo en aquellos pisos vacíos en los que encontraron marihuana. “Lo pide el juez decano”, añadieron otras fuentes. Encontrar un testigo en la Mina que declare sobre el tráfico de drogas no es siempre fácil, pero al final lo consiguieron.

En total, en la bautizada como Operación Electra los Mossos detuvieron a 10 personas que vivían en algunos de los pisos registrados. Además, hallaron más de 4.000 plantas, según contó el consejero del Interior, Jordi Jané, que felicitó a los agentes por su actuación contra unos pisos “dirigidos por criminales” que los habían convertido en “instrumentos de delito”.

Es la primera vez que los Mossos usan como argumento un consumo concreto eléctrico para que el juez permita entrar en un domicilio para comprobar que allí se cultiva marihuana. Algo que podría servir como precedente en otras investigaciones. En otros barrios, como la Font de la Pólvora, en Girona, son habituales las revisiones conjuntas entre la policía catalana y técnicos de Endesa, en la que se corta el piso a viviendas conectadas ilegalmente, y a veces se aprovecha también para comprobar si hay plantaciones. En la investigación de ayer participaron una veintena de operarios de la compañía eléctrica.

El cultivo y el tráfico de marihuana se han incrementado en los últimos años. Solo en los ocho primeros meses de 2016, los Mossos se han incautado de un 50% más de marihuana (8,38 toneladas) que en 2015. El crimen organizado se ha volcado en el tráfico de este tipo de droga, que está poco penada porque se considera que los efectos en la salud no son muy graves. A su vez, ha crecido también la violencia relacionada con disputas por los cultivos. En septiembre, dos hombres se mataron en una discusión por plantaciones en Santa Coloma de Gramenet. La policía también sospecha que tras el doble asesinato en La Mina hace un mes hay de fondo una disputa por marihuana.

La tercera operación en un año en el barrio

El miércoles de la semana pasada se cumplió un año del macroperativo de los Mossos contra el tráfico de drogas en La Mina. Entonces, más de 1.000 policías desembarcaron en el barrio de Sant Adrià y detuvieron a unas 80 personas. Tres meses después, en febrero, llevaron a cabo una segunda fase de la Operación Titán en la que detuvieron a una treintena de personas