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FESTIVAL EÑE

Ecosistema literario capitalino

La capital vive una efervescencia de editoriales, festivales y escuelas de escritores

Última edición del Festival Eñe en el Círculo de Bellas Artes.
Última edición del Festival Eñe en el Círculo de Bellas Artes.

La misma ciudad que un día vio correr ríos de tinta por sus calles de Las Letras, las de las tertulias en el Café Comercial o el Gijón, esconde una vasta escena literaria en librerías café, bibliotecas, bares y escuelas de escritores. La crisis del libro en papel ha pasado factura al sector, pero cada semana se pisan en las agendas las citas con las presentaciones de libros. Vinotecas-libreria como Tipos Infames (San Joaquín, 3,); Cervantes y Compañía (Calle del Pez, 27) o Vergüenza Ajena (Calle de Galileo, 56) o las propias redes sociales han cogido el relevo del veterano Café Gijón y perfilan otra escena, castiza a la par que moderna.

Al mismo tiempo, nacen en este escenario pequeñas editoriales made in Madrid: Dos Bigotes o La Señora Dalloway son dos ejemplos de firmas nacidas de una nueva generación que creció con la crisis. Pero a pesar de estos destellos, la capital se reserva sus letras para unos pocos; coinciden los escritores presentes en Eñe en que la escena literaria aquí es “hermética y de intramuros”.

La ciudad se inventa letras, claro, pero parece no querer sacarlas de paseo. “La palabra no puede quedarse atrapada en los libros, pero los autores se empeñan en encerrarla en ellos”, explica el escritor y periodista Peio H. Riaño, ponente del Festival Eñe en el triálogo Cultura, pornografía y prostitución (sábado a las 13.00 en el Círculo de Bellas Artes; Alcalá, 42).“La literatura no tiene relevancia en la calle y festivales como éstos son necesarios porque representan un encuentro con la realidad”, añade Riaño. Confiesa la escritora Nere Basabe, finalista del premio Cosecha Eñe, que el gremio de escritores tiende a conformar círculos homogéneos. “La literatura la comentamos entre los mismos, nos juntamos en las presentaciones de libros... ¡y las tertulias se ha desplazado a Twitter!”. 

La escritora Marta Sanz, organizadora del evento, refuerza esta idea: “En Madrid hay cenáculos de escritores que hablan para gente afín, pero no existe un tejido cultural que afiance el vínculo entre cultura y educación más allá de la necesidad de vender”. Sanz defiende, además, que “en un momento de descrédito de la cultura, hay que salir a dialogar, acercar la literatura a los no iniciados”, en otras palabras, sacarla de los círculos y las élites. “La creación literaria no está conectada con la calle como el arte”, insiste Riaño, “pero hay fórmulas para superar esta cuarta pared”.

Precisamente, la propuesta de esta nueva edición de Eñe es acercarse a la gente. Y de ahí el papel de las bibliotecas que pretenden “tomar los barrios” a través de, por ejemplo, Escritores a sueldo, una iniciativa mediante la que que los escritores escriben un relato a partir de una escena que le cuente un lector en la biblioteca.

La muerte de un marido, la llegada de un poeta a la capital, una discusión con un amigo... Todo son argumentos validos para Belén Llera, Directora General de bibliotecas, archivo y museos de la Comunidad de Madrid: “Si la gente ve que lo cotidiano se convierte en una historia, hemos conectado con ellos como lectores”.

“La gente de Madrid necesita estar cerca de los creadores”, añade Llera, y para ello, además de Festivales como Eñe o eventos como la Noche de los libros, aparecen clubes de lectura, nuevas librerías y editoriales. “Porque todo esto inspira, acerca a la gente... y la literatura es eso”, cierra Llera.

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