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Colón se queda en Barcelona

Pisarello asegura que la retirada de la escultura no forma parte de las acciones del gobierno municipal

La escultura de Colón en la cumbre de su monumento en Barcelona.

"La retirada de la escultura de Cristóbal Colón no forma parte de las actuaciones previstas por el gobierno municipal”. Así de claro se manifestó ayer Gerardo Pisarello, primer teniente de alcalde y portavoz del gobierno de Ada Colau, sobre la propuesta de la CUP de retirar uno de los símbolos y mayores iconos de la ciudad, la estatua del monumento de Cristóbal Colón en pie desde junio de 1888, ya que se construyó como emblema de la Exposición Universal de Barcelona. “El debate sobre el significado del 12 de Octubre es legítimo, pero se habrá de recuperar la memoria abolicionista de esta ciudad”, explicó el político que se negó a desvelar el sentido del voto de su formación en el pleno municipal del próximo viernes.

El monumento de Colón en Barcelona.
El monumento de Colón en Barcelona.

En cuanto a la escultura de Antoni López, que la CUP también pretende retirar, Pisarello sí dijo que era una prioridad de su gobierno. “Se trabaja hace tiempo y se explicará el fenómeno del colonialismo y el esclavismo de forma crítica incluyendo a personajes críticos como Bartolomé de las Casas y Clotilde Cerdà”.

Sus declaraciones se producen un día después de que la CUP propusiera para el pleno de este viernes que se someta a votación una proposición que pide la supresión de banderas españolas, símbolos monárquicos de los edificios municipales, la retirada de la escultura del esclavista Antonio López y la del propio Colón. En su lugar, los antisistemas pretenden colocar un símbolo de la resistencia americana. Esta proposición será sólo una declaración de intenciones porque ningún partido político apoyará la propuesta de la CUP. PSC, PP y Ciudadanos presumiblemente tampoco estarán dispuestos a dar su voto a una propuesta que acabe con el símbolo barcelonés. Joaquim Forn de CiU tildó la iniciativa de los antisistemas de “frívola”. “Tenemos muchos problemas en la ciudad como son la pobreza, los alquileres… para estar ahora pensando en la escultura de Cristóbal Colón”, ha recordado el convergente.

La única formación que se ha aproximado a los cupaires ha sido ERC. El portavoz municipal Jordi Coronas aseguró a EL PAÍS: “Estamos de acuerdo en retirar las banderas españolas de los edificios municipales, por supuesto, también la figura del esclavista Antonio López. En cuanto al monumento de Colón queremos transaccionar la proposición de la CUP y proponerles hacer un estudio de la iconografía y simbolismo, con solidez histórica, de todos los elementos que hay alrededor de Colón. Aún así, la estatua forma parte de un conjunto de elementos de la Renaixensa en la ciudad y no creemos que deba retirarse”.

Franco no volverá al almacén

El 18 de octubre se inaugurará la exposición Franco, Victoria, República. Impunidad i espacio urbano que tendrá como pórtico dos esculturas retiradas de Barcelona por pertenecer al régimen franquista: La Victoria y la estatua ecuestre de Franco. “No son un reclamo ni una escenografía, sino un elemento clave”, defendió ayer Ricard Vinyes, comisionado de programas de memoria de Barcelona, molesto por la polémica generara tras conocerse que se recuperarán estas piezas. Vinyes desveló que las esculturas estarán protegidas “porque son bienes patrimoniales de esta ciudad” y dijo que la escultura de Franco —decapitada en un almacén municipal por unos desconocidos— “no volverá al almacén, sino que ingresará en Museo de Historia de la Ciutat, donde se le aplicará el proceso de conservación”.

Desde 1888

El monumento a Colón fue inaugurado en plena Exposición Universal de Barcelona en 1888 y está catalogado como Bien Cultural de Interés Local. El Ayuntamiento de Barcelona es el que se encarga del mantenimiento del exterior del monumento mientras que el ascensor que hay en sus tripas y el mirador interior pertenece al consorcio público-privado Barcelona Turismo.

Desde el Ayuntamiento aseguran que se realizan intervenciones periódicas y puntuales para garantizar el mantenimiento del monumento. La última de las acciones ha tenido lugar este verano cuando se han restaurado los ocho leones de la base del conjunto escultórico —utilizado por miles de turistas para hacerse fotos sobre ellos—. Según un portavoz del Ayuntamiento “se han decapado, extraído óxidos, limpiado, saneado, sellado las juntas, afinado las superficies, se han aplicado inhibidores de corrosión, imprimación de antioxidante y pintura de acabado del esmalte sintético”. Ahora relucen. Las mismas fuentes afirman que está previsto realizar actuaciones puntuales para las esculturas de piedra que forman parte del monumento.

La simple observación de estos elementos, todavía por reparar, muestran el grave estado de deterioro que presentan. Precisamente son estas figuras las más polémicas. Antes de llegar a ellos, en la base del conjunto se encuentran unos bajorrelieves con escenas de la vida de Colón junto a los Reyes Católicos. También hay medallones dedicados a Isabel y Fernando y a diferentes nobles y miembros del clero. Si esto no fuera suficiente para causar el rechazo de formaciones independentistas en las esculturas, todavía por reparar, se encuentran figuras como las cuatro estatuas alegóricas de los reinos medievales de la Península Ibérica. O la figura de un monje y junto a él, de rodillas, un indio americano besándole una mano. En otro conjunto escultórico, aparece un indio, también de rodillas, esta vez junto a un militar.

La CUP ha abierto la puerta al revisionismo de uno de los principales símbolos barceloneses. Una revisión que todo apunta que no acabará de realizarse.

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