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TURISMO

Cinco rincones para disfrutar de Alicante

Una de las provincias más montañosas; con valles, senderos y bosques para recorrer

Barranco de la Encantada. Ampliar foto
Barranco de la Encantada.

Nadie cuestiona en Alicante el secreto de su éxito como destino turístico y residencial. Pocas regiones europeas pueden alardear de tantos kilómetros de dorados arenales que bordean el templado Mediterráneo bajo un sol omnipresente suavizado por lo general, salvo en contados días estivales, por una brisa marina que convierte la Costa Blanca en un sueño para millones de viajeros que, al menos una vez al año, desean convertir en realidad.

Pero muchos de los habituales conocen y se encargan de divulgar un secreto que, incluso entre los propios españoles, sigue sin desvelarse del todo, salvo quizá entre los aficionados al ciclismo, a los que las últimas ediciones de la Vuelta Ciclista a España han llevado a conocer que Alicante es una de las provincias más montañosas del país. Carece de grandes cumbres, eso sí, la mayor de ellas -Aitana- supera ligeramente los 1.500 metros, pero la accidentada orografía de sus comarcas puede presumir de valles, senderos, bosques y cimas que merece la pena recorrer.

Localidades de montaña como el hermoso Guadalest o entornos naturales tan atractivos como las Fuentes del Algar son ya de sobra conocidos, y por tanto multitudinariamente visitados, por quienes gustan de alejarse por un día de la tumbona y el bullicio callejero de Benidorm, Denia o Alicante. Pero aún quedan rincones donde escabullirse, incluso en agosto, del contacto a veces agobiantes de las masas.

Para descubrirlos, nada mejor que recurrir a la experiencia montañera de dos incomparables e incansables guías: Kiko Hernández, responsable de 15cumbres, empresa dedicada a la organización de escaladas y excursiones, y Jaime Escolano, de madeinmountain.com, periodista y autor de numerosos documentales que le han llevado a recorrer la provincia de Alicante con la naturalidad con la que otros recorremos las calles de nuestro barrio. Ambos han seleccionado para EL PAÍS cinco rincones de la provincia para disfrutar de la naturaleza, e incluso darse un chapuzón, lejos del mar y el bullicio agosteño.

Font de la Coveta. Nacimiento del río Vinalopó, Banyeres de Mariola.

“Un recorrido muy fácil, familiar”, explica Kiko Hernández: “bosque, verde, agua…” Banyeres es el municipio más alto de la provincia y está ubicado en la comarca del Alcoià. Forma parte del parque natural de la Sierra de Mariola, conocida por su variedad de hierbas aromáticas y medicinales, así como sus numerosas fuentes. Existe una zona de acampada -el Molí l’Ombria- que se encuentra situada en la parte central del término municipal, en el margen izquierdo del río Vinalopó y en las proximidades de un molino papelero con el mismo nombre. Dispone de duchas y lavabos con agua potable, fuentes, así como varias mesas. También cuenta con un circuito de ciclo-cross y áreas recreativas y de ocio infantil.

El lugar es punto de partida y de paso de varias rutas de senderismo para visitar La Peña la Blasca y la Font de la Coveta, un hermoso rincón donde las aguas subterráneas que fluyen por el interior de la Sierra de Mariola salen a la superficie dando lugar al nacimiento del río Vinalopó. También se puede realizar la Ruta del Molins, recorrido que une los tres antiguos molinos papeleros más significativos del municipio.

Barranco de la Encantada. Planes. Vall de Gallinera.

Un paraje hermoso y singular. “Una buena caminata entre cerezos, viejos molinos de harina, y el premio de un baño en agua muy fresquita”. El Barranco de la Encantada, escenario de una leyenda misteriosa, debe su atractivo a un curso de agua intermitente que se forma en Les Rotges, entre los términos de Planes y del Valle de Alcalá, por la unión de los barrancos de la Gleda y el de Les Rotges. Después de recorrer 14 kilómetros por el nordeste del término municipal de Planes, desemboca en el río Serpis, declarado Paisaje Protegido desde el año 2007.

Un paseo a lo largo de los 4 kilómetros del barranco permite disfrutar de la riqueza y variedad de las plantas aromáticas y de los árboles típicos del clima mediterráneo. En verano, además, es posible tomar un baño en las diferentes pozas existentes. Aunque el cauce del barranco varía significativamente con las diferentes estaciones, siendo mayor en otoño, la estación en la que se registran más precipitaciones en la zona.

Molí del Salt.
Molí del Salt.

Molí del Salt. Benilloba

Ruta tranquila en un paraje muy bello con gran vegetación y acompañado por el río Frainos (o río Penáguila). “Zona de molinos antiguos, ideal para excursiones, te puedes bañar con precaución”. El molino del Salt es el más singular y espectacular de la comarca. Se encuentra en un emplazamiento de paredes verticales y agua. El río discurre por un desfiladero calcáreo que en las proximidades del molino realiza un salto de agua de casi veinte metros de altura. La bajada hasta el molino está habilitada con una escalera de mampostería, por lo que el acceso es factible a cualquier persona. Si tras visitar la zona quedan ganas de caminar, se puede realizar una excursión pasando el río y llegando hasta Benilloba.

El Molí del Salt se construyó en 1760 dejando de funcionar en 1889 para convertirse en central hidroeléctrica, conocida como Fábrica de la Llum, que permitió dar por primera vez luz a Benilloba. El edificio conserva todas las puertas y también las esquinas de sillares, algunos de cierta magnitud, igual que las paredes, tanto la que se levanta sobre la roca a la orilla del río como la que se encuentra recostada sobre la montaña.

4. El Salt. Jijona.

“El entorno es un secarral, no te imaginas lo que te vas a encontrar”, afirma Kiko Hernández, “pero merece la pena”. En efecto, como indica su nombre se trata de un salto de agua natural de más de veinte metros que contrasta con el paisaje de terrenos áridos que hay a su alrededor. Quizás por eso es poco conocido, pese a situarse apenas a unos veinte minutos en coche desde Alicante.

Los “tolls” o pozas de agua, invitan a bañarse en verano, y en la zona existe un área recreativa, con mesas y bancos, dispuesta para que los excursionistas disfruten de una comida bajo un pequeño bosque de ribera. Peces, cangrejos y tortugas se pueden ver por los alrededores de los pequeños lagos, mediante un acceso seguro y cómodo a través de un camino con barandillas. Se ha habilitado también un pequeño aparcamiento para coches y un mirador que permite observar el cañón fluvial que ha horadado el agua a lo largo de los siglos.

Font Major. Sella.

“A media hora de las playas más abarrotadas, un pueblo de montaña perfecto para una excursión familiar. Hay fuentes, lavaderos, molinos, acequias”. Y es que Sella, un pequeño municipio de la Marina Baja, situado en la zona meridional de la Sierra de Aitana, al que se puede acceder con facilidad desde Villajoyosa, que se encuentra a 16 kilómetros, cuenta con un rico patrimonio relacionado con el tratamiento del agua a lo largo de su larga historia.

De sus fuentes, la más importante, la Font Major, está situada en el "Barranc de Sella". Ha sido utilizada tradicionalmente para abastecimiento del municipio, y como lugar de esparcimiento y recreo por los habitantes de la localidad. Alrededor de la fuente se ha realizado el acondicionamiento de un área recreativa y zona de acampada que dispone de edificios de aseos, duchas, barbacoas, fregadero, leñero, mesas-bancos y aparcamiento para vehículos. Y escondida entre pinos, senderos y los riscos de Aitana, una poza donde bañarse y refrescarse, eso sí, con aguas a una temperatura notoriamente inferior a la del cercano Mediterráneo.

Font Major, Sella.
Font Major, Sella.

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