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Prisión sin fianza para la supuesta pirómana detenida en Galicia

Con más de 6.000 hectáreas calcinadas en cinco días, los fuegos dan una tregua coincidiendo con el arresto de dos sospechosos

Vecinos de Arbo descansan durante los trabajos para controlar el avance del mayor incendio del verano, esta madrugada.
Vecinos de Arbo descansan durante los trabajos para controlar el avance del mayor incendio del verano, esta madrugada.

María del Carmen G.G., vecina de Cerceda (A Coruña) detenida a sus 57 años cargada de mecheros y velas aromáticas, supuestas armas con las que pretendía sembrar el caos, dormirá ya la noche que viene en prisión después de comparecer esta mañana en los juzgados coruñeses el calidad de investigada por un delito continuado de incendio forestal. Tras acogerse a su derecho a no prestar declaración, acusada por el Seprona de prender 15 fuegos desde el 18 de julio, el juzgado de Instrucción número 1 ha acordado su encarcelamiento provisional, comunicado y sin fianza.

Entre los nueve mecheros, además de cerillas y velas aromáticas, que tenía en su poder Carmen, la Guardia Civil encontró uno decorado con el lema "amo Galicia". Fue arrestada por los agentes después de salir de su casa en coche, con el que a continuación hizo hasta siete paradas dejando, en cada una de ellas, velas encendidas de consumo lento con las que, pasado el tiempo, podría llegar a prenderse la maleza seca en montes de la comarca de Ordes. Además, esta mañana ha sido puesto a disposición del juzgado mixto de Corcubión otro vecino de este municipio coruñés investigado igualmente por un presunto delito de incendio forestal. El hombre ha quedado en libertad, pero sigue bajo sospecha y deberá comparecer cada 15 días mientras prosigue la búsqueda de pruebas.

Este sábado, coincidiendo con la resaca de la detención de la vecina de Cerceda, publicitada a bombo y platillo por la Guardia Civil, el infierno vivido en los montes gallegos, en especial en los de las provincias de Pontevedra y A Coruña, pero también en la de Ourense, ha dado una pequeña tregua a los equipos de extinción. Desde el lunes, la comunidad ha superado las 6.000 hectáreas arrasadas, la gran mayoría en fuegos que pusieron en riesgo núcleos habitados y obligaron a evacuar aldeas, algún polígono industrial e incluso dos campings.

El último balance de la lucha contra el fuego apunta una mejoría de la situación, con solo incendios de menos de 20 hectáreas activos y tres estabilizados (el de Porto do Son, en A Coruña, con 1.000 hectáreas quemadas; y los Laza y Avión, en Ourense, que suman más de 400). Además, una decena han sido al fin "controlados", según datos de la Xunta, después de una semana en la que se desataron más de un centenar de focos de diferentes tamaños en una orografía barrida estos días pasados por fuertes vientos del nordeste, un paisaje frondoso que además vive una sequía histórica.

La Consellería de Medio Rural considera que ya están "bajo control", que no extinguidas, las llamas en Arbo (el mayor incendio por ahora, con 1.580 hectáreas devoradas, provincia de Pontevedra), Crecente (unas 300, también en Pontevedra), Santiago (al menos 800), Cotobade (54, Pontevedra), Cerdedo (más de 20, Pontevedra), Catoira (49 hectáreas, A Coruña), Narón (42 hectáreas, A Coruña) y las dos localidades del ayuntamiento pontevedrés de Soutomaior que aún padecen incendios (de momento, con una suma de 630 hectáreas). El que se llevó por delante más de 300 hectáreas en Caldas de Reis y Vilagarcía (Pontevedra) fue al fin extinguido después de cinco días de trabajo.

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