La Academia elige a Carlos Casares para protagonizar el Día das Letras de 2017

La RAG destaca "la calidad, la vocación abiertamente comunicativa y el carácter variado de su obra"

Casares, en su casa de Nigrán en 1997.
Casares, en su casa de Nigrán en 1997.LALO R. VILLAR

La celebridad literaria homenajeada en Galicia el próximo 17 de mayo será hombre pero no Carvalho Calero. La Real Academia Galega (RAG) ha elegido esta sábado al polifacético escritor Carlos Casares para protagonizar el Día das Letras Galegas del año que viene y ha cumplido con lo que casi se ha convertido en norma: que no se opte por una mujer (de los 54 seleccionados hasta ahora para esta festividad solo tres son mujeres) y que el filólogo ferrolano se quede una vez más a las puertas.

El plenario de la RAG se ha decantado en primera vuelta por Casares (Ourense, 1941-Nigrán, 2002), un autor al que la entidad que preside Xesús Alonso Montero considera "especialmente idóneo" por "la calidad, la vocación abiertamente comunicativa y el carácter variado de su obra". En la terna final, además de Carvalho Calero, se quedaron Plácido Ramón Castro del Río y Antonio Fernández Molares.

Sobre Casares, que fue, entre otras cosas, narrador, ensayista y articulista de prensa, la Academia destaca que "reforzará el prestigio de la lengua y literatura" de Galicia, no solamente entre los escolares sino entre los lectores en general.

La vocación literaria de Casares empezó a manifestarse ya en la adolescencia, cuando ganó un premio que le permitió conocer a Vicente Risco, informa Europa Press. Ya en la etapa universitaria, en la que se especializó en Filología Románica en Santiago de Compostela, entró en contacto con el núcleo de la cultura gallega antifranquista mientras continuaba cultivando su perfil literario.

En 1967 publicó su primera obra, el libro de relatos Vento Ferido y poco después se convirtió en un pionero de la literatura infantil en gallego: en 1968 ganó con el relato A galiña azul el I Concurso de Cuentos Infantiles de la Asociación Cultural O Facho y en 1973, el I Concurso de Teatro Infantil de la misma entidad con As laranxas máis laranxas de todas as laranxas.

En 1975, 'Xoguetes para un tempo prohibido' le reportó el Premio Galaxia y tres años después ingresó en la RAG, donde fue el miembro de número más joven. En los años de la Transición y del comienzo de la democracia, participó activamente en la reivindicación autonómica y como parlamentario independiente en las listas del PSdeG trabajó a favor de la Lei de Normalización Lingüística (1983).

Fue director de la editorial Galaxia (1986-2002) y de la revista Grial (1988-2002) y, más adelante, presidente del Consello da Cultura Galega (1996-2002). A pesar de sus múltiples compromisos, no abandonó nunca la escritura y siguió publicando obras como la colección de relatos Os escuros soños de Clío y las novelas Ilustrísima, Os mortos daquel verán y Deus sentado nun sillón azul.

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