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Último baile en Karen Taft

El centro de danza más antiguo de España, la escuela Karen Taft, en el barrio de Chueca, se convertirá en un ‘showroom’ por iniciativa de los dueños del espacio

Clase en el centro de baile Karen Taft, un mes antes de que eche el cierre.
Clase en el centro de baile Karen Taft, un mes antes de que eche el cierre.

El centro de danza más antiguo de España, Karen Taft, cierra sus puertas el 30 de junio y no las volverá a abrir. Sus dos plantas del número 15 de la calle Libertad, donde durante casi 70 años se han formado bailarines y actores de primer nivel, acogerán un showroom de distintas marcas. “Las deudas, la crisis y la falta de alumnos” han llevado al actual dueño y director de la escuela –marido de la hija de la fundadora, una bailarina danesa que aterrizó en la España de finales de los cuarenta y la la bautizó con su nombre– a suspender las clases y poner el inmueble, sin reformar desde hace años, en alquiler. “Aquí siempre se ha perdido dinero”, explica el propietario Jaime Segura. Una veintena de profesores se quedan sin empleo en unas semanas, cuando acabe el curso. Algunos de ellos denuncian “la falta de interés” por buscar otra sede para continuar: “Vamos a perder todo el trabajo hecho estos años”, explican unos. El resto prefiere no opinar y dejar hablar sólo al actual director: “Que aquí nos conocemos todos”, apunta una de las docentes.

“Han sido meses duros, pero la decisión está tomada”, explica Segura. “Tenemos matriculados 153 alumnos este año, cuando hemos llegado a tener 400 por curso, ¿te haces una idea ahora de por qué esto funciona? Disminuye el alumnado y los gastos son los mismos”. Al director no le salen las cuentas y aunque tanto profesores como alumnos empatizan con el problema, parecen no terminar de comprender por qué se abandona el barco sin alternativa. “No es cuestión de pataleta, de que nos vayamos a quedar sin trabajo y nuestros alumnos sin escuela”, explica una profesora que, como el resto de sus compañeros prefiere no identificarse, “es que en el comunicado donde se anunciaba el cierre se aseguraba que Karen Taft continuaría y no va a ser así”.

“La culpa la tiene la falta de apoyo institucional”, repite el director, remitiéndose a su comunicado. “El Ayuntamiento, que parece que cede locales com mucha facilidad a otros, ya podría ayudarnos a nosotros, que somos el centro de danza más antiguo de España”. Asegura que ha escrito cartas a la concejal popular Esperanza Aguirre y al ministro de Educación, Iñigo Méndez de Vigo. El actual Consistorio, dirigido por Manuela Carmena, niega desde el Área de Cultura que Segura o alguien de la escuela les haya llamado o escrito para pedir apoyo o una reunión. “Sólo quería que nos ayudasen con las becas, pero me cansé”, mantiene el director del centro. La escasez de fondos se nota, según denuncian varios alumnos, en el estado de las instalaciones "desde hace tiempo".

“Algunas partes se caen a trozos”, cuentan. Ese desdén, en base a la opinión de una profesora que prefiere no dar su nombre, “demuestra que nunca se ha tenido verdadero interés por salvar la escuela, sino por dejarla morir y esperar al mejor postor”. El mejor postor tendrá que pagar un alquiler mensual que, según fuentes cercanas a la dirección, podría rondar los 8.000 euros. El director de la escuela, sin embargo, prefiere no confirmar esta cifra ni la marca que ocupará la sede, aunque sí comenta que “se trata de un ‘showroom que estaba en la calle Barquillo”. No disimula que su mente ya está puesta en los siguientes pasos, y que éstos no pasan precisamente por que sus alumnos sigan bailando.

¿No se ha planteado invertir este dinero en otro centro y mantener así la marca? “No”, responde rotundo. Cuando se le cuestiona que, en base a su comunicado, su intención era reabrir la escuela, dice que sí que ha mirado otros locales: “Me piden demasiado y no podría afrontarlo”, zanja el asunto. “Sí, es cierto que en el comunicado oficial dice que habrá otra escuela, pero la realidad es que los profesores ya están buscando trabajo porque nunca se dijo que ese proyecto fuera a ocurrir a corto plazo”.

“No podemos esperar a ver qué decide hacer él”, argumenta otra de las profesoras de Karen Taft, “nuestros alumnos necesitan seguir su formación y buscarán otros centros”. El apoyo a este claustro es evidente. Están movilizando a alumnos y profesionales del sector para conseguir recolocarse y que Karen Taft vuelva a abrir. “Yo les cedo el nombre de forma totalmente gratuita”, asegura el director, “pero me desvinculo”. Hace pocos días, las redes sociales se llenaban de mensajes de apoyo para que Karen Taft no se cerrase. “Sabíamos que estaba en alquiler, pero esta noticia nos ha dejado heladas. Creíamos que sería más difícil de alquilar, pero es cierto que Chueca ya no es el barrio peligroso que era cuando esto abrió”, añade otra maestra. Quizá lo único peligroso son sus precios actuales, lejos de los “tres millones de pesetas” que costó adquirir el inmueble completo cuando la fundadora Karen Taft lo compró hace varias décadas.

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