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El Banco Expropiado firma la tregua y descarta más manifestaciones

Los okupas no renuncian al local, pero no quieren molestar

Los agentes, protegiendo hoy el 'banco expropiado'. Ver fotogalería
Los agentes, protegiendo hoy el 'banco expropiado'.

Los okupas del llamado Banco Expropiado firmaron ayer lo que podría considerarse una tregua y anunciaron que, por el momento, no convocarán más manifestaciones en Gràcia. El colectivo es consciente de que las movilizaciones son “imprescindibles para volver a entrar en el Banco Expropiado”, pero admiten que no es su objetivo que “para conseguirlo haya comercios que no tengan la tranquilidad de abrir”.

Si desaparecen las protestas, también lo harán los disturbios. Aún así, los activistas siguen amenazando con reokupar la antigua sucursal. Un local que quedó ayer blindado y sellado por unos operarios que, a petición del propietario, reforzaron las chapas con las que se protege el inmueble. La bunkerización se efectuó después de que, el pasado sábado, la invulnerabilidad del local fuera violada al entrar cinco okupas por un agujero.

Tras dos semanas de tensión, el colectivo —que sigue negándose a interactuar con la prensa y solo emite comunicados— afirmó ayer que se ha creado un “división artificial entre el Banco Expropiado y quienes les apoyan, por un lado, y los vecinos y comerciantes de Gràcia, por el otro. Los activistas alertaron de que no existe nada que “se pueda llamar vecindad o comerciantes que tengan un pensamiento unívoco; ni todo el mundo que vive en Gràcia está en contra del Banco Expropiado ni, evidentemente, tampoco a favor”.

También denuncian que “militantes de partidos políticos están aprovechando el contexto actual para atacar a sus rivales electorales bajo el anonimato que les da su figura de botiguer damnificar o veí fart”.

Los anarquistas reparten críticas contra varios partidos, no todos: “No hablamos solo de aquellos sectores convergentes que se niegan a hablar de dinero público que Trias —sin que lo supiera nadie— decidió regalar a Bravo Solano, sino también de aquellos de ERC que están cargando contra el Ayuntamiento actual, o los incorregibles del PP o C’s que aprovechan cualquier situación para tener un mínimo de notoriedad”.

Se sienten utilizados electoralmente y reivindican que los comercios “que están sufriendo económicamente estas semanas son los mismos que ven cómo el alquiler de sus locales sube por propietarios que, como Bravo Solano, tienen los beneficios económicos como una única prioridad”.
Los okupas anunciaron que sus próximas acciones consistirán en reunirse con los diferentes colectivos y organizaciones de Gràcia para “establecer una estrategia más amplia contra la gentrificación, especulación y masificación turística”.

Aún así, la tregua concluye con una amenaza: “Continuaremos mirando cómo volver a entrar en el Banco Expropiado, no es solo el hecho de tener un espacio —podríamos ocupar otro— sino que nos preocupa cómo afecta a nuestra Vila que personajes como Bravo Solano tengan más presencia”.