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Las entidades de Gràcia rechazan liderar la mediación con los okupas

El distrito barcelonés asegura que ha habido avances en el diálogo con el Banco Expropiado

Activistas acampados delante del Banco Expropiado.
Activistas acampados delante del Banco Expropiado.

Gràcia se mueve, pero despacio. Las entidades del distrito están dispuestas a colaborar con el Ayuntamiento de Barcelona en la resolución de la crisis del Banco Expropiado, pero rechazan capitalizar esa mediación. De entrada, porque la interlocución con los okupas es compleja. “Solo quieren volver al banco”, afirmaban ayer representantes de la treintena de asociaciones que el concejal Eloi Badia reunió para abordar el asunto. Badia, con todo, aseguró que ha habido avances en el diálogo con los okupas. La reunión de ayer congregó a unas 40 personas de 29 entidades que más allá de la crisis puntual, alertaron de que el caso del Banco Expropiado es la punta del iceberg de la gentrificación y la presión turística que vive el distrito.

La de ayer, como la del jueves pasado, fue una cita insólita en un barrio rico en vida asociativa pero donde las entidades constituyen un mosaico que no tiene un espacio donde se coordinen. Hay desde entidades centenarias como Lluïsos de Gràcia, hasta ateneos alternativos como La Torna o La Barraqueta, pasando por plataformas de reciente creación como Gràcia on vas? o las asociaciones de vecinos de toda la vida. Tanto es así que una de las cuestiones que se pusieron sobre la mesa es la posibilidad de aprovechar la experiencia para crear una Mesa de Entidades del Distrito.

Otra de las cuestiones que se puso sobre la mesa es la necesidad de que la crisis del Banco Expropiado no altere la normalidad en un barrio donde constantemente hay actos programados. “Ha habido una petición expresa por parte de muchos de nosotros de que se garantice la normalidad en la celebración de actos, y hay consenso en que así debe ser”, afirmaba un asistente. El propio consistorio lamenta que los vecinos no se reconocen en una situación, la más conflictiva, la de los disturbios, que entienden que es puntual.

La reunión de ayer también sirvió para descartar la idea de la compra colectiva del local al propietario, Manuel Bravo Solano, que pide lo que gastó al comprar: 500.000 euros. Precisamente la revelación del precio, una locura según los presentes, fue la chispa para que entre las voces de las entidades aflorara el malestar por la gentrificación del barrio. “No reconozco las plazas, con terrrazas y tiendas de moda”, lamentaba un veterano asistente. Badia insiste en el ofrecimiento de un local alternativo. Una negociación para la que pide calma y que dice que se cuece a fuego lento.

“El estallido tras el desalojo tiene mucho que ver con lo que está pasando en el barrio, con la subida de precios de los locales, el aterrizaje de tiendas que poco tienen a ver con el tejido local, la expulsión de vecinos por los altros precios de la vivienda...”, afirmaba otro asistente.

Por otra parte, el segundo teniente de acalde del Ayuntamiento, Jaume Collboni, anunció ayer la creación de un fondo de 25.000 euros para ayudar a los comerciantes que han sufrido las consecuencias de los disturbios. No será un fondo para distribuir en forma de ayudas directas, sino para organizar acciones promocionales o de difusión del comercio en el barrio.