La alcaldesa de El Molar defiende el plan urbanístico que duplica la población del municipio

Yolanda Sanz (Ciudadanos) retoma el plan de sus predecesores populares en el Consistorio

Los terrenos de El Molar donde se proyectan 5.000 viviendas, vistos de la urbanización Santo Domingo.
Los terrenos de El Molar donde se proyectan 5.000 viviendas, vistos de la urbanización Santo Domingo.

La alcaldesa de El Molar, Yolanda Sanz (Ciudadanos) defiende el proyecto para urbanizar 233 hectáreas, a 12 kilómetros del casco urbano del municipio, con 5.374 viviendas que multiplicaría por más de dos su actual población (8.000 habitantes). Lo apoya por sus "efectos económicos positivos" y porque le dará al municipio "una relevancia importante", equiparándole a otros de la zona, según ha explicado Sanz por teléfono a este periódico. Por eso, se declara decidida "a subsanar los errores que sean" para continuar "con su tramitación".

El proyecto en la zona llamada SAU-21 lleva algo más de tres lustros intentando ponerse en pie, pero la falta de permisos administrativos, primero, y las polémicas políticas y los litigios judiciales, después, lo han impedido hasta ahora. El año pasado, el anterior equipo de gobierno municipal del Partido Popular lo relanzó, aprobando el plan parcial y remitiéndolo a la Consejería de Medio Ambiente para reiniciar su tramitación. El pasado 1 de abril, Medio Ambiente envió al Consistorio el informe ambiental estratégico que continúa esa tramitación, en este caso, estableciendo que el plan de El Molar, por su complejidad y características, deberá someterse a “un procedimiento de evaluación ambiental estratégica ordinaria”, es decir, que deberán presentar un plan detallado de cómo resolverá los problemas ambientales.

La alcaldesa, por su parte, asegura: "Se trata de un proyecto de gran calidad urbanística porque todos estos requerimientos que nos han ido haciendo desde todas las instancias han complementado el documento adecuadamente. También ambientalmente se han tomado una serie de medidas que son positivas para el desarrollo". Sobre si está preparado el municipio para multiplicarse de esa manera y hacerlo tan lejos del núcleo urbano, añade: "El desarrollo del sector todavía tardará varios años. Y tampoco se va a hacer de golpe, se irá haciendo poco a poco por fases. No obstante, está ubicado en una zona donde existen muchos otros desarrollos urbanísticos alejados de cascos urbanos —Santo Domingo, Valdelagua, Ciudalcampo— y todos ellos han asumido los servicios correspondientes y no se han dejado de garantizar".

Una de las urbanizaciones que menciona, Santo Domingo, que está justo a continuación del SAU-21, ya en el municipio de Algete, lleva años litigando por el ruido de los aviones que aterrizan en el aeropuerto de Barajas. A pesar de que Fomento deja esta urbanización fuera de la huella sonora del aeródromo, una sentencia de 2008 del Tribunal Supremo asegura que los vecinos “han padecido la vulneración de su derecho fundamental a la intimidad domiciliaria como consecuencia del ruido producido por el sobrevuelo de aviones”. Precisamente la huella sonora de Barajas fue la que causó los primeros rechazos administrativos al proyecto de El Molar y luego los litigios que acabaron dando la razón a los promotores, Inversiones Inmobiliarias Rústicas y Urbanas 2000, que poseen buena parte de los terrenos del desarrollo, según la alcaldesa Sanz. En todo caso, Fomento también saco el SAU-21 de la zona de afección sonora.

Sobre la firma

J. A. Aunión

Coordinador del espacio de Educación de EL PAÍS. Especializado en información educativa durante más de una década, también ha trabajado para las secciones de Local-Madrid, Reportajes, Cultura y EL PAÍS_LAB, el equipo del diario dedicado a experimentar con nuevos formatos.

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