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El ‘efecto Hiroshima’ sacude el Poble Sec en solo 365 días

El espacio independiente de artes escénicas cumple su primer año de vida acogiendo más de 11.000 espectadores

El espectáculo ‘Mercurial George’ de Dana Michel se podrá ver en la sala Hiroshima de Barcelona.
El espectáculo ‘Mercurial George’ de Dana Michel se podrá ver en la sala Hiroshima de Barcelona.

Con la tranquilidad y seguridad del trabajo bien hecho, Gaston Core, director artístico de la Sala Hiroshima de Barcelona, realiza un balance cuando se cumple un año de este espacio escénico independiente del Poble Sec de Barcelona, a un paso de la sala Apolo, en lo que fue una fábrica de ascensores. “No me gusta hablar de un año sino de 365 días, ya que hacemos un trabajo diario para conseguir que este espacio se convierta en un lugar de programación de las artes escénicas contemporáneas emergentes de calidad y que sea una buena oferta cultural para la ciudad”, explica el joven director. Desgrana Core la actividad en números: “En 365 días hemos realizado 160 funciones, además de numerosas actuaciones paralelas; así, por la Sala Hiroshima han pasado 11.000 personas. De las obras programadas, un 18% han sido espectáculos internacionales y así brindamos la posibilidad que el público de Barcelona conozca los trabajos emergentes de otros países”. Y añade: “Hemos intentado realizar una programación ecléctica pero muy contemporánea y creo que ahí reside nuestro éxito, porque el público ha visto espectáculos que reflejan el mundo actual, sus sentimientos, sus avances tecnológicos y el tipo de música. Además, la gente ya empieza a hablar de los espectáculos estilo Hiroshima”.

A la pregunta de qué es el estilo Hiroshima, Core cita el solo de Mauricio González, Wakefield Poole: visiones y revisiones, que acaba de ganar el galardón en esa especialidad en la última edición de los Premios de la Crítica celebrada en Barcelona y que se vio en este espacio escénico: “Me gusta la implicación física, coreográfica e intelectual de este artista, quiero volver a programar este espectáculo”.

Entre las novedades para el próximo trimestre, la Sala Hiroshima ofrecerá un bono para tres espectáculos, y el año próximo sacarán otros para cinco y 10 espectáculos. A partir del mayo, reforzarán las actuaciones de música lúdica y seguirán con los ciclos de música electrónica experimental.

“En verano realizaremos conciertos lúdicos que atraigan al público que le gusta salir en verano por la noche. También la Hiroshima acogerá espectáculos de la programación del Grec 2017”, añade. La otra sala del Hiroshima contará con un nuevo equipo gestor y se especializará en música que Core no quiere concretar por ahora.

Sugestiva y novedosa resulta la programación de abril a junio, destacando los espectáculos: Andrei Rublev, una panicografía, de Societat Doctor Alonso (14 al 16 de abril), y el concierto Nacer Blanco, de Borja Flames (24 de abril). Ya en mayo, la danza de Eulàlia Bergada en Flying Pigs (19 al 22) y Ajustando las velas, una idea de Hiroshima, que reúne en escena a la bailarina Sònia Sánchez y a la compositora Giulia Valle (29 de mayo).

El director del espacio recomienda especialmente el espectáculo Mercurial George, de Dana Michel, una artista de Quebec (11 de junio). Y también hay que destacar, entre el 24 y el 26 de junio, el teatro físico de Alejandro Curiel en All by myself.

En cuanto al resultado económico del primer año, el director artístico aclara que, de momento, se ha cerrado con déficit, “algo que ya teníamos contemplado; esperamos que en un plazo de cinco años se pueda ir acortando”. Para paliarlo, “intentaremos buscar patrocinios, colaboraciones y gestionar una subvención de algún organismo oficial, ahora estamos en la fase de papeleo”, asegura Core, que recuerda, sin embargo, que el Institut de Cultura de Barcelona aportó 54.000 euros para las obras de acondicionamiento de la sala.