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La cantera del futuro

La nueva Ley de Andalucía convierte al cine en sector estratégico

El director de cine andaluz Alberto Rodríguez, en su estudio de Sevilla.
El director de cine andaluz Alberto Rodríguez, en su estudio de Sevilla.

Hace unos cuantos años, en 1997, una serie de jóvenes inquietos comenzamos a hacer cine en Andalucía y nos unimos en un colectivo llamado Cinexín. Veníamos de la Facultad de Comunicación, del Centro Andaluz de Teatro, del instituto de FP Néstor Almendros, de la televisión... Estábamos bastante enfadados con una administración que en aquel momento había retirado las ayudas a los cortometrajes, que son la cantera del cine futuro y hay que mantenerla siempre si se quiere tener una cinematografía sana.

Los que formábamos el colectivo Cinexín rodamos nuestros primeros cortos, en parte, para revindicar la falta de medios y ayudas por parte de la administración. En ese colectivo estábamos ya un buen puñado de los que ahora nos dedicamos a hacer cine profesionalmente: Santi Amodeo, Chiqui Carabante, Julián Villagrán, Manolo Solo, Ana Rosa Diego, Belén Sánchez, Chus Ponce, Paco Baños, Gervasio Iglesias, Álex Catalán, Manuela Ocón y un largo etcétera… En aquel momento a nadie parecía importarle demasiado el futuro de un posible cine hecho aquí.

Unos años después, y casi con la misma filosofía rodamos nuestra primera película en Londres, El factor Pilgrim que tuve la suerte de codirigir con Santi Amodeo. Una película hecha en tres semanas, con 18.000 euros de presupuesto inicial que luego tardamos años en acabar. Se rodó, en buena medida, con dinero de nuestro bolsillo y se acabó como se pudo. Ese fue nuestro primer paso para convertirnos en profesionales del cine.

Más tarde, y en parte gracias a la visibilidad que nos dio a todos el éxito de Solas, la película de Benito Zambrano, la administración comenzó a despertar, se implantaron nuevas medidas de ayudas, y se inició un diálogo con los cineastas que ha ido evolucionando poco a poco a lo largo de estos años hasta cristalizar en la nueva Ley del Cine se ha aprobado en Andalucía hace pocos días.

Creo que hoy en día es difícil dudar de la importancia que tiene el cine, para los que dudan de esto voy a poner como ejemplo la película con la que hemos tenido más suerte. Quizás los réditos más importantes que hemos obtenido en el cine hayan sido gracias a La isla mínima. Ha sido una película que ha tenido unas críticas estupendas y ha ido muy bien de público. Además de haber cosechado unos cuantos premios relevantes, la película ha sido también importante económicamente hablando.

Durante el rodaje la película ha dado empleo directo e indirecto a mucha gente: unas 1.500 personas. En este caso, al margen del personal técnico y artístico que trabajaba en la película también se dio empleo a personal local de los pueblos de Isla Mayor, Lebrija, Coria del Río… Creo que unos 200.000 euros de la producción se emplearon de manera directa en esta zona, alojamientos, comidas, personal, localizaciones,…

Además, la película ha tenido mucha visibilidad, no solo en España (donde la vieron un millón doscientos y pico mil espectadores). También ha sido un pequeño éxito internacional. En Francia vendió unas 325.000 entradas, se ha estrenado en cines en el Reino Unido, Italia, Dinamarca, Suecia, Australia, Bélgica, Nueva Zelanda, Japón, Corea del Sur, República Dominicana, Brasil, Finlandia, Holanda, Grecia, Colombia… La isla mínima ha debido recaudar en total casi 12 millones de euros en todo el mundo y en algunos países sigue pendiente de estreno.

Esto ha permitido que mucha gente se haya acercado a los paisajes del bajo Guadalquivir y a sus marismas. Se ha hecho incluso una ruta turística en la zona.

Creo que en Isla Mayor siguen recibiendo a multitud de visitantes que vienen buscando los decorados naturales donde rodamos la película. Eso, además de dar a conocer un espacio, también supone ingresos para sus habitantes.

Quizás los detractores del sistema de ayudas que piensen que las películas no deben recibir dinero público ignoren que se dan en todo el mundo y que los países que no tienen ayudas de una manera directa las tienen de una forma indirecta.

En ocasiones las películas devuelven más de lo que reciben. Otras veces no. El éxito y el fracaso son totalmente impredecibles. Desgraciadamente hay que producir mucho para encontrar diamantes, pero no conozco a ningún compañero que trabaje en esto que no pretenda hacer la mejor película posible, contentar al público y que su película sea un éxito.

Debo decir que las cosas han cambiado bastante. Por lo que sé, la nueva Ley que se ha desarrollado en Andalucía convierte al cine en sector estratégico y eso realmente si supone un cambio enorme. Ahora es necesario que todo se reglamente de la mejor manera posible y esto se ponga en marcha. Yo creo que hay profesionales para hacer muy buen cine y espero que las nuevas generaciones no tengan que pasar un camino tan sinuoso como el nuestro. La nueva ley contempla un lugar destacado para los nuevos autores y eso es casi lo más importante. Son el futuro.

Alberto Rodríguez es director de cine y ha sido distinguido como Hijo Predilecto de Andalucía