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ANNA GABRIEL, portavoz parlamentaria de la CUP

“El pacto con Junts pel Sí no puede ser un chantaje permanente”

La diputada independentista aboga porque las empresas con grandes beneficios esperen a cobrar determinadas partidas

Anna Gabriel, en los pasillos del Parlament, el pasado lunes.
Anna Gabriel, en los pasillos del Parlament, el pasado lunes.

Anna Gabriel (Sallent, 1975) es la portavoz parlamentaria de la Candidatura d'Unitat Popular (CUP), militante de la organización Endavant, una de las más influyentes de la formación anticapitalista y que defiende postulados más radicales en la relación con Junts pel Sí.

Pregunta. Piden que la Generalitat no pague los “créditos no prioritarios”. ¿Lo ve factible?

Respuesta. Con Junts pel Sí aprobamos una comisión de estudio de la deuda y esto es una consecuencia lógica. Tenemos que preguntarnos qué créditos hemos contraído, para qué infraestructuras y qué deuda estamos devolviendo. Además de eso, analizar si hay empresas con beneficios astronómicos o entidades financieras que pueden esperar a cobrar determinadas partidas.

P. En el pacto con Junts pel Sí se acordó que la CUP votaría todas las decisiones “relacionadas con el proceso”. ¿Están obligados a apoyar las cuentas?

“Hay que revisar qué créditos tenemos, para qué obras y qué deuda”

R. Sería deseable que pudiésemos aprobar unos Presupuestos porque querría decir que recogen el sentido de la emergencia social. Pero no lo vivimos como una posición vinculada a ese acuerdo, que no debe ser un instrumento de chantaje permanente.

P. ¿Se puede ser anticapitalista y votar unos presupuestos con un presidente de la Generalitat de CDC, un partido inmerso en casos de corrupción y que ha hecho numerosos recortes?

R. La respuesta automática que daría mucha gente es no. Pero nos encontramos en una anomalía democrática, porque el acuerdo de la CUP y Junts pel Sí se produjo porque no nos dejan hacer un referéndum. A menudo se obvia y es como si parcializásemos la realidad y viésemos que hay un acuerdo entre dos partidos que son la antítesis ideológica.

P. En la primera propuesta de acuerdo con Junts pel Sí se planteaba que el presidente de la Generalitat se sometiese a una moción de confianza a los seis meses pero en el pacto final no figura. ¿Lo reclamarán?

“Pactamos por una anomalía democrática: no nos dejaron votar”

R. La cuestión de confianza es un instrumento de salud democrática que no se ha utilizado. Junts pel Sí no lo mantiene vigente, pero nosotros defendemos que si era válido para Artur Mas lo puede seguir siendo para Carles Puigdemont. Lo que no haremos es forzar una moción de censura de la mano de formaciones políticas con las que no compartimos nada, como es el PP, que la utilizarían de forma grosera.

P. La CUP ha arrastrado a Junts pel Sí a actuaciones como la declaración del 9-N, pero el margen se estrecha y el Gobierno recurre cualquier decisión. ¿Aflojarán sus aliados?

R. Junts pel Sí debe pensar en los 1,6 millones de personas que les votaron. En la campaña y en su programa dijeron que harían la desconexión efectiva en 18 meses. No se entendería que dejaran de hacerlo y es obvio que el Gobierno recurrirá e intentará ponerlo complicado. Creo que nadie pensó que encontraría comprensión y diálogo por parte del Estado.

P. Endavant, la organización en la que usted milita y una de las más influyentes, reclamó el lunes la revisión del pacto con Junts pel Sí. ¿Qué hará la CUP?

“No forzaremos una moción de censura que el PP utilizaría de forma grosera”

R. Si alguien cree que en estos 18 meses la CUP abandonaría las asambleas es que no nos conoce. El objetivo de conseguir la independencia, de hacerlo en un marco económico alternativo al capitalismo y bajo un prisma feminista es compartido por todos. Seguiremos debatiendo y tomando decisiones por mayoría, que es como siempre operamos por mucho que siembre sospechas nuestro sistema. Todas las propuestas que vengan encaminadas a que la CUP no se convierta en un anexo de Junts pel Sí y pierda su perfil político las encuentro positivas.

P. ¿Se ha impuesto el alma independentista de la CUP al alma marxista en este proceso?

R. Mucha gente ha vivido mal esa división en estos tres meses. Es un debate que no se ajusta a la realidad, porque todas las almas están más interseccionadas de lo que pueda parecer y que más allá de Corrent Roig —que abandonó la CUP por el pacto— y de Endavant hay muchas otras organizaciones. Como siempre, el feminismo queda para el final. ¿Dónde estaría en estas dos almas? No nos conformamos con relegarlo.

P. ¿Están más calmadas las bases de la CUP después del pacto ?

R. La gente está haciendo lo que hacía hace un año, vivir su militancia desde el municipalismo, sabiendo que hay una situación en el país que requiere un pulso y que estarán cuando convenga. Estamos muy acostumbrados a las diferencias internas, al debate y a la crítica. Se encaja de una forma mucho más natural de lo que parece desde fuera.

P. Las declaraciones de Artur Mas, siempre la asociacian a usted con el sector menos amable de la CUP.

R. Hay que tener en cuenta que la supuesta CUP mala siguió el mandato de la asamblea. Ningún diputado actuó a título individual. Hemos estado en contacto permanente con nuestras bases. No sé si en otras mesas de conversaciones que está habiendo ahora en el Estado pueden tener la tranquilidad de saber que lo que están transmitiendo es lo que su gente les ha pedido.