Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

Las columnas de Puig i Cadafalch, protagonistas del Fin de año

La monumental escultura se usará de reloj virtual para marcar los cuartos en la fiesta

Las cuatro columnas de Puig i Cadafalch, en el Piromusical de La Mercè.
Las cuatro columnas de Puig i Cadafalch, en el Piromusical de La Mercè.

Turisme de Barcelona ha revelado este jueves como será el primer Fin de año del gobierno de la alcaldesa Ada Colau. El principal cambio es que no habrá ni Home del Mil·leni de la Fura dels Baus ni tampoco reloj; las protagonistas de la fiesta serán las cuatro columnas de Puig i Cadafalch al final de la avenida de Maria Cristina. Las cuatro columnas se usarán para marcar los cuartos, antes del emocionante momento de la medianoche.

El acto de presentación de la celebración de Fin de año en Barcelona, ha empezado y ha finalizado del mismo modo que lo hará el año en la capital catalana: entre cantos. La polifacética soprano Begoña Alberdi ha cantado a cappella al inicio, y también lo ha hecho al final a petición de la sala, cuando, para no revelar la canción que se ha compuesto expresamente para el acontecimiento y que será una de las grandes sorpresas, ha entonado un espectacular Cant dels ocells.

El director artístico del espectáculo es Jaume Bernadet, de Els Comediants. Ha explicado todos los actos previstos para dar la bienvenida al año nuevo. Se iniciarán a las nueve de la noche y no terminarán hasta las doce y ocho minutos. La escalinata que sube hasta el Palau Nacional de Cataluña será el escenario por el cual irán pasando todos los artistas: hasta las 23.30 las protagonistas serán canciones que configuran el imaginario colectivo, como la Rumba de Barcelona, del Gato Pérez, temas del disco de Jaume Sisa Barcelona Postal, y tampoco faltará Barcelona es poderosa, de Peret.

A continuación, el grupo musical Pegasus, liderado por el batería Santi Arisa, será quien hará bailar a ritmo de percusión los más de 60.000 asistentes previstos hasta los 15 minutos previos al nuevo año. Entonces se encenderá la traca final, un espectáculo pirotécnico de los Dimonis de Capellades. Bernadet ha explicado que si el agua tendrá un papel fundamental durante los minutos previos, "hay que dar también su importancia al fuego, porque es un patrimonio cultural de Cataluña desde siempre". Y finalmente, durante los últimos minutos del año, la soprano Begoña Alberdi cantará Barcelona con el corazón.

El acto lo ha encargado el Ayuntamiento de Barcelona a Turisme de Barcelona. En representación de las dos instituciones han acudido Joan Gaspar, presidente de la segunda, y Agustí Colom, regidor de Empresa, Empleo y Turismo del Consistorio. Los dos han explicado que la fiesta tiene un interés que va más allá del hecho cultural. Joan Gaspar también ha destacado el buen año del sector hotelero y ha dicho que "ellos ya se han encargado de informar del acontecimiento a los turistas de Barcelona". Confía, además, en que la celebración tenga eco internacional en los informativos del día siguiente. En cambio, Colom da al acto un papel "social, pedagógico y lúdico", más enfocado a los ciudadanos de la ciudad. El presupuesto de es de 517.000 euros, una cifra similar a la del año anterior.

Los tres sectores, el artístico, el del turismo, y el público (Ayuntamiento), se han agrupado en esta ocasión por intereses comunes, pero la divergencia de opiniones se hace patente en la respuesta que los tres dan a la pregunta: ¿Qué harán los 60.000 asistentes cuando a las doce y ocho minutos se los diga que el espectáculo ha finalizado? Joan Gaspar ha argumentado que Barcelona está perfectamente equipada para acoger a todos los asistentes en otros locales, y seguir la fiesta. Bernadet ha argumentado que la idea del espectáculo es una concentración ritual, un espacio para compartir, y no una fiesta que se alargue durante toda la noche. Por su parte, el regidor Colom, ha explicado que con la transformación de las cuatro columnas de Puig i Cadafalch en un reloj virtual ya están servidos de innovación, y que no querían aventurarse a cambiar también el horario en el cual se ha enmarcado el espectáculo en los dos últimos años.