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12.000 fotos y mil cartas enriquecen el Museo Picasso

El heredero de la mayor experta en la obra gráfica del artista da su fondo al centro barcelonés en detrimento del parisino

Brigitte Baer, junto a la obra de Picasso 'Busto de Mujer'.
Brigitte Baer, junto a la obra de Picasso 'Busto de Mujer'.

En 1975 Brigitte Baer (París, 1931-2005), hija de una saga de editores parisinos, fue contratada para formar parte del equipo encargado de inventariar la obra de Picasso, fallecido dos años antes. Empezó así una pasión que la llevó a convertirse en la máxima autoridad mundial en la obra gráfica del artista malagueño y a firmar los siete volúmenes del catálogo razonado, que contiene todos los grabados, monotipos y litografías de Picasso, ineludible referencia para cualquier investigador. Ahora David Leclerc, su sobrino y único heredero, ha donado todo su fondo documental al Centro de Investigación del Museo Picasso de Barcelona, con una única petición: que se publique un volumen con los 36 manuscritos originales de los artículos y ensayos, algunos inéditos, escritos por Baer. La publicación, que verá la luz en un par de años, se realizará con la colaboración de Brigitte Leal, amiga íntima de Baer y directora adjunta del Centro Pompidou de París.

“Mi tía nunca tuvo un ordenador y llevó a cabo todo este trabajo colosal sólo con su máquina de escribir Olivetti y un fax. Cuando empecé a abrir sus cajas en su piso del Quai Voltaire, que ahora es el mío, me di cuenta de que sus archivos son vivos, podía percibir su olor e incluso encontré algunas colillas y otras huellas de fumadora empedernida”, explicó Leclerc. Fue una emotiva presentación, en la que el heredero destacó la relación de Baer con Maite Ocaña, directora del Picasso durante 23 años y Paco Rebés, propietario de la galería A34, cuya colaboración fue decisiva para que el fondo se quedara en Barcelona. “Mi tía tuvo una larga relación con esta ciudad y con Paco y amaba a los dos hasta el punto que tras su muerte, su perra Dinah se quedó en Barcelona con Paco, donde vivió diez años más”, indicó Leclerc.

Además de la relación de Baer con Barcelona y su museo, hubo otra razón que le empujó a elegirlo como destinatario del archivo en lugar del Museo Picasso de París. “Mi tía no dejó ninguna indicación sobre qué hacer de sus cajas, sólo puso por escrito que no sería justo que se desperdiciara y conociendo sus desavenencias con Anne Baldessari, directora del Picasso de París durante muchos años, sabía que no le gustaría que sus cosas terminarán allí. Tras su destitución, ahora el director es Laurent Le Bon, con el cual vamos a colaborar”, explicó Leclerc.

Además de los citados ensayos, el archivo Baer incluye un ejemplar de trabajo de cada uno de los volúmenes del catálogo con las anotaciones de la autora, más de 12.000 fotografías, un millar de cartas, catálogos de Picasso de otros autores con sus comentarios manuscritos e innumerables apuntes, todos ellos fechados entre 1975 y 2005, año de su muerte. A esto se añade material de la editorial Kornfeld, responsable del catálogo de obra gráfica, que ha donado los fotolitos para una eventual reimpresión.

“Ahora hay que empezar a trabajar porque el fondo encierra una gran cantidad de información inédita y un enorme potencial”, aseguró el director del museo barcelonés, Bernardo Laniado-Romero, recordando que la colección de obra gráfica cuenta con 1.671 piezas.

“Con esta donación, que se suma al conjunto patrimonial sobre el artista recibido de la editorial Gustavo Gili en 2014, el Museo Picasso se convierte en uno de los centros fundamentales para el estudio de la obra gráfica del artista, considerado el más importante grabador del siglo XX”, concluyó el director.