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El independentismo sube y la CUP se dispara en plena crisis catalana

Los favorables a la secesión ganan terreno respecto al último sondeo de la Generalitat

Centro de Estudios de Opinión de la Generalitat (el CIS catalán) pulsa en la foto

El independentismo catalán ha registrado un repunte en los últimos meses y la CUP, la formación anticapitalista, se situaría como tercera fuerza del Parlament y superaría a los socialistas. Esa es la principal conclusión del barómetro del Centro de Estudios de Opinión de la Generalitat (CEO) que entrevistó a 2.000 personas justo antes de que se celebraran esta semana las dos sesiones de la frustrada investidura de Artur Mas. El sondeo revela que un 47,8% de los encuestados rechaza un Estado independiente frente al 46,7% que lo reclama. Con todo, el secesionismo ha crecido respecto al último barómetro de junio en 3,8 puntos.

El sondeo se realizó entre el 5 y el 27 de octubre, un día después de constituirse el Parlament y Carme Forcadell fuera proclamada presidenta de la institución. Por tanto, Junts pel Sí y la CUP aún no habían aprobado ni presentado su propuesta de resolución de declaración del inicio de proceso de independencia —fue el día 2— que no reconoce al Tribunal Constitucional ni se había celebrado el pleno extraordinario en que se aprobó —este lunes—. La encuesta refleja que el independentismo volvería a ganar las elecciones mejorando sus resultados: Junts pel Sí se mantendría como primera fuerza y obtendría entre 61 y 63 escaños (ahora suma 62) mientras la CUP lograría entre 14 y 16 (tiene 10). Los diputados secesionistas son ahora 72 y reforzarían su mayoría absoluta con entre 75 y 79 sobre un total de 135.

No solo eso: en las elecciones concentraron el 47,8% de los votos y ahora alcanzarían el 50,9%, superando la barrera del 50%, uno de los principales argumentos que utilizan los partidos contrarios a la secesión cuando les reprochan que perdieron el plebiscito. El resto de fuerzas del Parlament (Ciudadanos, PSC, Catalunya Sí que es Pot y PP) sumarían el 44,9% de los sufragios frente al 48,05% que lograron el 27-S. Ciudadanos se mantendría como segunda opción y Sí que es Pot como cuarta. PSC y PP irían ligeramente a la baja.

Ciudadanos se afianza mientras Podemos cae ante el 20-D

El sondeo refleja que Ciudadanos se consolida como segunda fuerza política en Cataluña mientras Podemos se desploma con vistas al 20-D. Con un 18,1% de los votos, el último barómetro de junio pronosticaba que el partido de Pablo Iglesias vencería en esta comunidad y ahora caería hasta la cuarta posición después de Junts pel Sí, Ciudadanos y el PSC. La encuesta no proyecta el número de escaños porque en el momento de su elaboración se estaban configurando las alianzas. No se sabía entonces que Junts pel Sí no reeditaría la fórmula del 27-S ni tampoco que En Comú Podem sería el nombre de la coalición de cuatro fuerzas de izquierdas. La alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, ya había anunciado, eso sí, que su partido, Barcelona en Comú concurriría al 20-D.

El estudio, que vaticina una muy alta participación, refleja que la marca Junts pel Sí goza de buena salud aunque no concurra al 20-D. Fue la primera opción de los encuestados (un 14%) en una pregunta abierta sobre su preferencia electoral. El 5,9% optó por ERC y sólo el 3,5% mencionó a Convergència, lo que certifica el desplome de la marca. De hecho, los convergentes concurren bajo la coalición Democràcia i Llibertat junto a los escindidos de Unió. Ciudadanos obtendría el 10,5%, casi el doble (5,9%) de los que se le atribuían en junio. El PSC y el PP pierden fuelle —caen un 1,5% y 0,5% puntos— y Unió no logra ni el 1% de los votos.

El elemento más relevante de la encuesta es el aumento espectacular que atribuye a la CUP. Jordi Argelaget, director del CEO, afirmó que es un partido que está “de moda” y fue prudente en su análisis al señalar que se deberá esperar a próximos barómetros para saber si se mantiene esa tendencia al alza. La CUP, que en el último mandato tenía solo tres diputados, ha desbaratado por dos veces la investidura de Mas y aboga abiertamente por la desobediencia. Su subida no se podrá certificar, sin embargo, en las elecciones del 20-D. La CUP nunca concurre a las generales porque dice que no le conciernen.

El independentismo, en cualquier caso, ha ganado músculo respecto al barómetro de junio pasado cuando el rechazo a un estado independiente concitaba el 50% de noes frente a un 42,9% de síes. Esa encuesta se realizó cuando CiU y Esquerra estaban en plena crisis para sellar una lista común para el 27-S. Ahora la situación ha cambiado: el no suma el 47,8% frente al 46,7% de síes. Por lo tanto, la diferencia era antes de 7,1 puntos y ahora es de 1,1. “Es un empate técnico, un empate real”, sostiene Argelaget. El estudio refleja también que la mayoría de catalanes quiere un cambio en el modelo de Estado: la primera opción es un estado propio (un 41,1% frente al 37,6%), seguida del actual estado autonómico (pasa del 29,3 al 27,4%) y el Estado federal (pasa del 24% al 22,2%).

Pese a la tensión del proceso independentista, el problema que más preocupa a los catalanes es, con diferencia, el paro y la precariedad laboral, seguido de la insatisfacción con los políticos y la relación Cataluña-España, que se encarama a la tercera posición desbancando al funcionamiento de la economía. La mayoría cree que en un estado independiente su nivel de vida sería mejor (un 43% frente a un 30%) y un 50% ve “poco” o “nada probable” que Cataluña quede fuera de la UE si se independiza (un 39,5% cree que sí). Los encuestados suspenden a todos los políticos —a Mas con un 4,22— y la más valorada es Anna Gabriel (CUP) seguida de Baños y de Oriol Junqueras, líder de ERC.

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