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El PP de Madrid ahonda su división a menos de dos meses de las generales

La destitución de Jesús Gómez como portavoz del PP en la comisión de investigación evidenció la ruptura, cada día mayor y peor disimulada, en la bancada popular

Cifuentes y Aguirre, el domingo en un acto del PP en Alcorcón.
Cifuentes y Aguirre, el domingo en un acto del PP en Alcorcón.

Las críticas del Ejecutivo de Cristina Cifuentes a la gestión de los Gobiernos de Esperanza Aguirre e Ignacio González y el arranque de la comisión de investigación sobre corrupción —que comienza la semana que viene en la Asamblea de Madrid y en la que podrían comparecer los últimos dos expresidentes autonómicos— han ahondado la fractura entre los partidarios de la actual gobernante y el sector que se mantiene fiel a la presidenta y el secretario general del PP de Madrid. El pulso entre los dos sectores se ha agudizado a menos de dos meses para las elecciones generales de diciembre y se produce antes de que Cifuentes presente los presupuestos de 2016, para cuya aprobación necesitará el apoyo en la Asamblea de Ciudadanos.

Una comisión de investigación ágil y con repreguntas

PSOE, Podemos y Ciudadanos han solicitado de urgencia la modificación de las reglas básicas para la composición, organización y funcionamiento de la comisión de investigación sobre corrupción política que comienza la próxima semana. La reclamación principal de la oposición es que los comparecientes y los grupos parlamentarios alternen preguntas y respuestas.

“Queremos que el formato sea de pregunta y respuesta, con repreguntas, para que sea más ágil y nos permita a todos sacar unas mejores conclusiones”, explica un diputado socialista, que pone de ejemplo la comisión que se creó a raíz del tamayazo en 2003, cuando dos diputados de su partido impidieron un Gobierno de izquierdas liderado por Rafael Simancas (PSOE). El PP no es partidario de un formato con repreguntas.

Los tres partidos de la oposición también son favorables a que se pueda solicitar “más de una vez” la comparecencia de una misma persona o autoridad en el mismo periodo de sesiones, “siempre que resulte estrictamente imprescindible” para las labores de información de la comisión.

La duración de cada sesión solicitada por la oposición es que sea de un máximo de cinco horas. La documentación aportada en la comisión se digitalizaría y debería ser accesible en la web de la Asamblea, en un espacio reservado a la Mesa del Parlamento y los portavoces de la comisión.

PSOE, Podemos y Ciudadanos también quieren que, en el caso de que “se dedujeran indicios racionales de criminalidad para alguna persona”, el Parlamento regional “lo ponga en conocimiento” del ministerio fiscal.

La destitución de Jesús Gómez como portavoz del PP en la comisión de investigación —tras su desplante abandonando una reunión con los representantes de los demás grupos— enardeció los ánimos y evidenció la división, cada día mayor y peor disimulada, en la bancada popular en la Asamblea. En ella, los leales a Cifuentes son minoría. De los 48 diputados del PP —en 2011 eran 72 de los 129 del hemiciclo—, tan solo una docena respalda de manera indudable a la presidenta regional. El resto le deben mayoritariamente el escaño a Aguirre. “La mayoría de diputados se han quedado huérfanos. Entre ellos, hay algunos que mantienen lo que se diría una neutralidad hostil o abierta”, resume un dirigente regional del partido.

La elección de Alfonso Serrano como nuevo portavoz en lugar del exalcalde de Leganés —aguirrista confeso, pese a sus diferencias con la presidenta del PP desde 2004 por no dejarle presentarse como candidato municipal en las elecciones de mayo— es una muestra más de cómo Cifuentes trata de situar en puestos estratégicos a políticos de su confianza. Serrano entra dentro de esos baremos, pues pertenece a la dirección nacional del PP (es responsable del departamento electoral). Esto es, es uno de los enlaces de Cifuentes con el presidente del partido y del Gobierno, Mariano Rajoy.

La confección de la lista autonómica es uno de los principales quebraderos para Cifuentes. El pesar de la presidenta del Gobierno de la Comunidad trascendió a mediados de abril, cuando todavía quedaba más de un mes para las elecciones autonómicas. “La lista no la he hecho yo, la lista la ha hecho el PP de Madrid”, expresó Cifuentes su descontento. Seis meses después, la confección de las listas ha trasladado la ruptura en el PP de Madrid al Parlamento regional.

Tan solo una docena de diputados respalda de manera indudable a la presidenta regional

La sensación en el entorno de Aguirre y González es que Cifuentes “va a por ellos para reforzar su posición”. Y la responsabilizan de la comisión de investigación sobre la corrupción, que Ciudadanos no ha sacado adelante en Andalucía, donde gobierna Susana Díaz (PSOE), pero sí en Madrid. La reunión la semana pasada de González con el portavoz socialista en la Asamblea, Ángel Gabilondo, en relación con la comisión de investigación de la corrupción y en la que el secretario general del PP de Madrid criticó a Cifuentes, según fuentes socialistas, es otra demostración de la crisis que sacude al partido. “Hay crisis porque hemos perdido poder”, resumen en el grupo parlamentario.

Después de 20 años de mayorías absolutas en la región, el PP gobierna en minoría tras el acuerdo de investidura de Ciudadanos. La pérdida de poder municipal también se ha vivido como una hecatombe en la formación: si en 2011 gobernaba en 141 de los 179 municipios madrileños, el PP lo hace ahora en poco más de 80, tras alcanzar solo en 62 la mayoría absoluta.

El trasfondo del conflicto que divide al PP de Madrid está en el ascendente, en clave nacional, de Cifuentes en el partido. La dirigente es la favorita para suceder a Aguirre al frente del PP de Madrid, donde manda desde 2004. Su política de derechos sociales (ley del aborto, matrimonio homosexual) contrasta con la versión más conservadora que existe en el PP. Además, Cifuentes también se ha forjado una imagen —muy considerada dentro del partido— como potencial ejemplo a seguir, de ser capaz de gobernar en minoría y llegar a acuerdos con otras formaciones en un partido acostumbrado a gobernar en solitario las últimas dos décadas.

El resultado de las generales marcará el futuro del PP de Madrid.

En contra de Cifuentes pesa que, por más que el Gobierno regional la ha dotado de poder institucional, resulta insuficiente ante el desplome municipal del PP y el legado de Aguirre.

El resultado de las generales marcará el futuro del PP de Madrid. La continuidad de Rajoy en el Gobierno beneficiaría a Cifuentes, ya que la reforzaría ante el congreso del PP autonómico, que se celebrará a más tardar a finales de abril. Por el contrario, el candidato que presente Aguirre ganaría puntos si Rajoy pierde el Gobierno. González, teórico sustituto de Aguirre, ya ha dejado claro su desinterés en relevar a la todavía presidenta del PP madrileño, que en junio anunció que no se presentaría a la reelección.