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Besteiro agranda la brecha

El líder de los socialistas gallegos pone en pie de guerra a ejecutivas locales y provinciales tras purgar a sus candidatos en las listas para las generales

Solo ha respetado a los militantes elegidos en Pontevedra, feudo de Abel Caballero

Besteiro, el pasado julio en la sede del PSOE gallego en Santiago.
Besteiro, el pasado julio en la sede del PSOE gallego en Santiago.

José Ramón Gómez Besteiro pone a prueba su liderazgo. El líder de los socialistas gallegos, salido de las primeras elecciones primarias del PSOE, ha laminado a todos los candidatos para las generales propuestos por la militancia en las asambleas de A Coruña, Ourense y Ferrol. En un momento de gran debilidad -está imputado por un supuesto soborno urbanístico- y con la crisis abierta en su feudo de Lugo después de que uno de sus diputados entregase la Diputación al PP, Besteiro abre nuevos frentes en su partido. A las duras críticas por la purga le sigue un goteo de bajas en las candidaturas. El secretario general del PSdeG no se da por aludido: rebaja a la categoría de "anécdota" la avalancha de denuncias y reivindica la legitimidad de atender a las recomendaciones de la militancia sin supeditarse a ellas. En Ourense comprometió los primeros puestos de las listas antes de que los militantes hicieran su elección.

El autoproclamado "hijo de las primarias" ha puesto en pie de guerra a las bases de su partido en la práctica totalidad de las federaciones provinciales gallegas. El malestar se evidencia en el goteo de renuncias a las listas. Entre los que han decidido apearse está el coordinador federal del colectivo de gays, lesbianas, transexuales y bisexuales (LGTB), Fito Ferreiro, sucesor de Pedro Zerolo en el cargo. Ferreiro, que es concejal en el Ayuntamiento de A Coruña, había obtenido el respaldo de los militantes para ocupar puesto de salida en la lista al Congreso. Era la única opción de representación del colectivo LGTB del PSOE en la Cámara Baja. Besteiro lo relegó a la posición de suplente. Junto a él, abandonan las listas otros candidatos de A Coruña, Ferrol y Ourense.

Los plantones no preocupan al secretario general. Lleva días insistiendo en no se siente en absoluto cuestionado y en que no ha hecho nada nuevo. “No son unas primarias”, “esto se ha hecho siempre así”, repite Besteiro en alusión a los cambios de candidatos, y remite a las hemerotecas en donde queda constancia de que ha habido cambios, aunque esta sea la primera ocasión en la que no se ha respetado ninguno de los nombres propuestos por los militantes para las dos cámaras al menos en las tres organizaciones mencionadas.

También es la primera ocasión, sostiene la ejecutiva ourensana, en la que un secretario general permite celebrar el proceso consultivo sin informar a las asambleas de que ya había elegido él de antemano a los candidatos, como se deduce de las declaraciones de los dos ourensanos impuestos por él que han reconocido que les ofreció los puestos el pasado verano. En Ourense, la apuesta personal de Besteiro deja fuera a la exsecretaria de Estado Laura Seara -ampliamente respaldada por la militancia- defensora de la candidatura de Eduardo Madina frente a Pedro Sánchez en las primarias del PSOE y alineada en Galicia en el sector del exsecretario general Pachi Vázquez, que perdió la batalla por el cargo frente a Besteiro. La ejecutiva provincial de Ourense asegura que al menos dos candidatos formalizarán la renuncia a ir en las listas en los próximos días.

En Ferrol, los laminados por el líder del PSdeG han anunciado también su decisión de renunciar a la candidatura para evidenciar la “ruptura de la sintonía” entre la dirección del partido y la militancia. Y en A Coruña, la situación es similar. Fito Ferreiro registrará su renuncia a la lista en cuanto reciba la notificación de la ejecutiva de sustituir al número ocho, Rafael Arangüena, que también ha decidido apearse de la candidatura. El malestar de Ferreiro tiene doble vertiente. El entorno del concejal coruñés lo define como una persona “que siempre ha sido leal a Besteiro” y advierten que no se explica que, tras obtener el respaldo de la militancia, el secretario general lo haya dejado sin posibilidad de acceder al único escaño del Parlamento desde el que el movimiento LGTB tendría una voz decisiva.

Solo la provincia de Pontevedra, en donde el alcalde de Vigo, Abel Caballero, realizó una demostración de poder en las pasadas municipales, ha quedado al margen de la polémica. En este caso el líder del PSdeG se replegó ante el barón de su partido. En Lugo, el feudo de Besteiro -en donde ha sido concejal y presidente de la Diputación- la batalla orgánica también está abierta, aunque en otro frente. Su hasta hace poco estrecho colaborador, el diputado autonómico Juan Carlos Gozález Santín, dejó recientemente la presidencia provincial y su acta de concejal. Explicó que sentía que había “perdido la confianza” de su líder. La marcha del excolaborador de Besteiro se produjo después de que el PSOE hubiese cedido durante tres meses la Diputación Provincial al PP por la negativa del alcalde de Becerreá a votar a otro candidato de su partido, condición impuesta por los socios del BNG como consecuencia de la imputación judicial del regidor que aspiraba a la presidencia de la institución.

Besteiro no se inmuta. Mientras hace frente a su propia imputación por un supuesto delito de cohecho urbanístico que frenó su aspiración de sentarse en el Senado, el líder del PSdeG insiste en hacerse con el control de las ejecutivas provinciales y tilda de "cuestiones de menor interés" la rebelión de los damnificados que deja entre sus filas. Fuera de ellas le espera el presidente del PP gallego, Alberto Núñez Feijóo, que ha esperado a las vísperas de las elecciones para sacrificar a los imputados con cargos en su partido reclamando para sí el liderazgo de la regeneración democrática.