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Feijóo combate con rebajas fiscales y “medidas sociales” su caída electoral

El presidente de la Xunta afronta el último debate sobre el estado de la autonomía antes de las elecciones gallegas de 2016

La peor noche electoral de la vida política de Alberto Núñez Feijóo, esa del pasado 24 de mayo en la que tuvo que digerir la pérdida de instituciones en las que el PP gobernaba desde hacía 32 años, y la subida al poder de las mareas municipales han traído a la arena política de Galicia a un presidente de la Xunta que se muestra preocupado por los desahucios, que destituye a colaboradores imputados por corrupción antes siquiera de que declaren ante el juez y que prepara rebajas fiscales. Feijóo, que siempre ha presumido de haber cogido la tijera de la austeridad antes que nadie en su partido, acude este miércoles al Parlamento gallego para encarar el último debate de su mandato sobre el estado de la autonomía en la línea de Mariano Rajoy, es decir, defendiendo unos presupuestos "más expansivos" para 2016, año electoral. El presidente gallego explicará en su discurso cómo son las “medidas sociales” que ha anunciado para intentar remontar la debacle electoral de las municipales.

El vicepresidente de la Xunta, Alfonso Rueda, ha adelantado este martes que Feijóo detallará “mejoras impositivas” y unos presupuestos para 2016 “decididamente sociales”. Los populares esgrimen que la “recuperación” económica es la que permite reducir los impuestos y destinar más gasto social en las cuentas del año que viene. El debate en el Parlamento llega tras la remodelación del Ejecutivo autonómico, que ha supuesto la creación de una consellería específica para Política Social al frente de la cual Feijóo ha colocado al exalcalde de Ferrol José Manuel Rey Varela, que es además el jefe de campaña del PP gallego para las generales del 20 de diciembre. La crisis de gobierno ha incluido la destitución de la responsable de Sanidad en los últimos tres años, sobre la que ha recaído la responsabilidad política de las multitudinarias protestas ciudadanas por el nuevo hospital de Vigo, un contestado proyecto estrella de Feijóo que influyó decisivamente en la formidable caída electoral de los populares en la ciudad más poblada de Galicia.

Las primeras señales de la honda preocupación de Feijóo por el futuro electoral de su partido llegaron justo después de las municipales. El Gobierno gallego anunció ya entonces ayudas a las familias con menos recursos para comprar material escolar y negociaciones con los bancos para aumentar el parque de viviendas sociales y garantizar alojamiento a quienes no puedan pagar su casa. En esa cita electoral el PP perdió dos ciudades, A Coruña y Santiago, cuyos gobiernos locales fueron especialmente golpeados por la corrupción. La Xunta ha querido explicitar también un gesto en ese tema y la pasada semana destituyó a dos delegados provinciales imputados. El de Ourense, Rogelio Martínez, acumula una década de problemas judiciales con el apoyo total del presidente gallego, mientras que la de Vigo, María José Bravo Bosch, acaba de ser imputada por el caso Patos y ni siquiera ha declarado aún ante la juez. 

El PSdeG-PSOE espera "un espectáculo de anuncios" del debate que arranca este miércoles y que se prolongará hasta el viernes y ve a Feijóo inmerso en un "intento de golpe de efecto" pero "sin ninguna evidencia de cambio de políticas". Alternativa Galega de Esquerda (AGE) hará en sus réplicas al presidente de la Xunta un repaso a "los grandes fracasos" del líder del PP gallego y el BNG espera que el de esta semana sea el último debate de política general del "ciclo Feijóo", que deja un país que "se deshace a cachos".

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