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Cine mudo para abrirse de orejas

Conde Duque ofrece todos los jueves un ciclo de clásicos en blanco y negro con el acompañamiento de una banda

Proyección del ciclo en el Conde Duque.
Proyección del ciclo en el Conde Duque.

Cuentan las crónicas de finales del siglo XIX que cuando los hermanos Lumière, inventores del cinematógrafo, proyectaron por primera vez Llegada de un tren a la estación de La Ciotat (una máquina y sus respectivos vagones arribando a una estación), los espectadores se levantaron de sus butacas y huyeron aterrorizados. Esta es la magia del cine: “Provocar sensaciones a quien lo ve”, como define con ganas y acierto el director del espacio Conde Duque, Félix Elortegui. Y ya que hablamos de reacciones, eso es precisamente lo que pretende generar.

Una sala de cine al aire libre con la pantalla más grande de Madrid provoca sus instintos creativos. Olvídense de estrenos blockbuster o películas predecibles y rentables. Elortegui tiene otras ideas en la cabeza cuando se trata de resucitar el cine de sala, tan depauperado en favor de los equipos domésticos de sonido tridimensional y el pirateo en streaming. “Que la gente tenga un motivo para desplazarse a un lugar a ver una película, y pagar por ello”, dice convencido.

Pretenden atraer a un público nuevo películas clásicas.

Pagar, poco. Como mucho, seis euros. Y esa es la novedad: un espacio público tan apetecible como Conde Duque, vuelve a ser accesible para todos. “Quería huir de ofertas elitistas en el precio y la propuesta. Ofrecer algo que guste a la mayoría, y que pueda permitirse”. Tal vez este planteamiento choque con programar un ciclo de cine clásico mudo y en blanco y negro, todos los jueves de agosto, y hasta mediados de septiembre. Pero la fórmula funciona. Un público familiar se lo pasa en grande con las andanzas silentes de Buster Keaton. Acompañadas, eso sí, de una banda en directo. “Atraer a un público nuevo películas clásicas. Para Metrópolis, de Fritz Lang, traeremos a un par de dj’s. Fue una película avanzada a su tiempo, con un ritmo frenético”, dice Elortegui.

La primera película de animación de la historia, Las aventuras del príncipe Achmed, provocaron que el público se levantara y aplaudiera a rabiar. “Lo que nos satisface es que lo hagan por la experiencia que están viviendo”, aclara Elortegui.

Está organizado mano a mano con la agrupación cultural Café Kino.

Caspervek es la banda que ha musicalizado los dos primeros jueves de este ciclo, Mucho más que cine mudo, organizado mano a mano con la agrupación cultural Café Kino. Brais González, uno de sus miembros, cuenta: “Nos dedicamos a poner banda sonora a películas de cine mudo. Llevamos un año y medio, y hasta ahora hemos trabajado en Alemania, Estonia o Hungría. El cine-concierto está más en boga en otros países de Europa. Por eso nos parece positivo que Conde Duque apueste por esto en España”. Son tres, violín, piano y percusión, formados en conservatorio y con una capacidad de adaptación encomiable: “Para la de Buster Keaton compusimos algo más swing, pero nuestra actuación para Las aventuras del príncipe Achmed, ambientada en el Medio Oriente, tiene influencias de música árabe, índico africano…”. Apostilla: “Nuestra función es acercar el cine mudo a la gente, actualizando la música. La banda sonora original que acompañaba a estas películas, a base de pianos y clavicordios, eran música de otra época. Hacemos música apegada a la época actual. Que los jóvenes se interesen por el cine clásico”, y apostilla, “con este ciclo, se está consiguiendo”.