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Victoria mínima de Ferraz en el congreso del nuevo PSM

Los nuevos estatutos son aprobados con solo el 52% de los apoyos

Los socialistas tienen que repetir la votación al hallar 131 votos falsos

La presidenta del PSOE, Micaela Navarro, felicita a Sara Hernández.
La presidenta del PSOE, Micaela Navarro, felicita a Sara Hernández.

La dirección nacional del PSOE logró hoy una ajustada victoria en el congreso extraordinario que han celebrado los socialistas madrileños. Las fuerzas que encabeza Sara Hernández, nueva secretaria regional y apoyada por Pedro Sánchez, obtuvieron un 52% de los respaldos en la votación que decidía los nuevos estatutos, que incluían un cambio de nombre del partido y una importante reducción de los integrantes del comité regional. Además, la votación tuvo que ser repetida porque 131 personas sin derecho a voto lo ejercieron irregularmente.

El congreso extraordinario del PSM acabó en bronca. En la tarde de hoy estaba prevista una votación para decidir los nuevos estatutos que regirán el partido. Los 433 delegados acreditados y presentes en la votación debían aprobar o rechazar este documento, fundamental en la organización de un partido político.

Dos eran las claves de los nuevos estatutos: la denominación de la formación (actualmente Partido Socialista de Madrid, PSM) y el número de integrantes del Comité Regional, actualmente unos 600. La dirección que ahora encabeza Sara Hernández —y por extensión el secretario nacional, Pedro Sánchez— proponía que el PSM pasase a llamarse Partido Socialista Obrero Español de la Comunidad de Madrid-PSOE, y que sus siglas fueran PSOE-M, a semejanza del PSOE de Andalucía, PSOE-A.

Además, el Comité Regional —uno de los órganos fundamentales en la dirección del PSM— se reduciría a 350 miembros. Este último punto fue, de hecho, una de las claves del enfrentamiento escenificado entre los dos bandos en que se divide el PSM. Si el número de integrantes del comité se reduce casi a la mitad, las pequeñas agrupaciones socialistas, donde la oposición que encabeza el diputado Juan Segovia —y por extensión el defenestrado exsecretario regional Tomás Gómez— tiene sus principales apoyos, perderían representantes en favor de los seguidores de Sara Hernández. Esta última es alcaldesa de Getafe y está respaldada por los regidores de los grandes municipios de la región.

Sobre la una de la tarde se llevó a cabo la votación a mano alzada. En los locales de la UGT de la avenida de América había 433 delegados acreditados; sin embargo, se registraron 370 síes, 178 noes y 31 abstenciones. Las cuentas no cuadraban: se habían producido 131 votos más. El responsable de las votaciones ordenó entonces anular el proceso. Se desalojó la sala donde se habían llevado a cabo los comicios y se volvió a llamar a los delegados acreditados para votar otra vez. El nuevo recuento dio el siguiente resultado: 228 síes, 174 noes y 31 abstenciones. El número de presentes y de votos coincidía ya.

Fuentes del PSOE-M manifestaron ayer que el descuadre se produjo porque un número indeterminado de personas (131) habían votado sin tener derecho. Eran invitados que cogieron una acreditación que no les correspondía.

El resultado final refleja que los estatutos que defendía Hernández lograron el 52% de los apoyos, frente al 40% de la oposición de Segovia. Este diputado perdió el pasado domingo las primarias a la secretaria general, pero obtuvo el 42,7% de las papeletas. Hernández se alzó con la victoria con el 57,7% de los respaldos, a pesar de que tenía el apoyo Pedro Sánchez. Segovia, en cambio, estaba respaldado por los tomasistas, la familia que lidera Tomás Gómez, que fue destituido como secretario regional en febrero pasado por Sánchez dados sus pésimos resultados y expectativas electorales.

Una gestora encabezada por diputado nacional Rafael Simancas tomó entonces el control del partido: Ángel Gabilondo fue nombrado candidato a las elecciones autonómicas y se convocaron primarias para sustituir a Gómez. El resultado fue que Gabilondo detuvo la sangría de votos, obtuvo unos buenos resultados electorales (con un diputado más habría gobernado Madrid con la ayuda de Podemos) y Hernández fue elegida secretaria regional. No obstante, la gestora no ha logrado cerrar la brecha que parte por la mitad al PSOE-M en dos partes irreconciliables. Y con fuerzas parecidas.

 

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