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1.000 hectáreas quemadas en un incendio sin control en Òdena

El fuego no ha provocado daños personales, aunque obligó a evacuar a 800 vecinos

La columna de humo del incendio de Ódena. atlas / efe

El Anoia y el Bages luchan contra el primer gran incendio del verano. Unas 1.000 hectáreas se han quemado ya en un fuego que sigue sin control. El incendio comenzó a mediodía del domingo en el término municipal de Òdena (Barcelona) en un campo de cultivo, y a media tarde se partió en dos frentes. Uno avanzó hacia Sant Salvador de Guardiola, al norte, y el otro hacia El Bruc, al este. El fuego, alimentado por la baja humedad, la sequía y viento, obligó a desalojar a 800 personas de dos urbanizaciones (Ca l’Esteve i Montserrat Parc), masías y una casa de colonias. En total, 155 dotaciones de los Bomberos de la Generalitat, 133 terrestres y 22 aéreas (cinco del Ministerio de Agricultura), han luchado durante la noche para fijar el perímetro del fuego. No había constancia de heridos.

“El avance del incendio es imparable por una meteorología adversa”, reconocía el consejero de Interior, Jordi Jané a las siete de la tarde. Pasadas las nueve, tras siete horas de llamas imparables, recordaba que la obsesión de bomberos y las agrupaciones de defensa forestal era detener su avance. Jané celebraba, con todo, la eficacia de los contrafuegos, que evitaron que las llamas avanzaran hacia Montserrat.

Los vecinos desalojados de Ca l’Esteve, Montserrat Parc, una treintena de masías y la casa de colonias Can Puig han pasado la noche atendidos por los ayuntamientos de Manresa (115 personas el pabellón de baloncesto) y El Bruc, que habilitó 215 camas en la biblioteca, el pabellón y el Ayuntamiento, explicó su alcalde, Enric Canela. El resto de evacuados optó por ir a casa de familiares.

El consejero recordó que el viento sopló durante toda la jornada con rachas de más de 30 kilómetros hora y que el bosque no estaba tan seco desde hace cinco años. Aunque se desalojaron dos urbanizaciones y masías, anoche no había constancia de ningún herido. El incendio obligó a cortar las carreteras C-37, C-37z y B-1101, y durante unas horas mantuvo cerrado el acceso al monasterio de Montserrat. La previsión meteorológica contempla que este lunes aumente la humedad hasta el 60% y sople marinada, ambas circunstancias favorables para frenar el avance de las llamas.

Una mujer tira agua para apagar los rescoldos del incendio en su propiedad.
Una mujer tira agua para apagar los rescoldos del incendio en su propiedad.

Durante toda la tarde, el subjefe de los bomberos, Albert Vilanova, lamentó la falta de control del incendio e insistió en la fatal combinación de la meteorología y la sequía: “La máxima preocupación es el avance imparable del fuego por culpa de la meteorología adversa” y fijaba sus esperanzas en la llegada de la noche, “cuando aumente la humedad” y favorezca el control del fuego. El consejero advertía además de que “la mejor forma de colaborar” era “evitar desplazamientos por la zona y obedecer a los bomberos”.

Las imágenes que inundaron las redes sociales daban cuenta de un brutal frente de llamas que sobre las seis de la tarde se dividió. El humo y las cenizas llegaron hasta Igualada, Manresa, el Vallès e incluso Barcelona, como atestiguaban los ciudadanos mientras las autoridades reconocían que el fuego avanzaba “sin control”.

Al dirigirse a Sant Salvador de Guardiola y Castellfollit del Boix, los bomberos desalojaron preventivamente la urbanización Ca lEsteve, cuyos vecinos se mantuvieron comunicados toda la tarde con mensajes de Telegram. El segundo frente se dirigió a El Bruc, donde se evacuaron 30 masías en una zona de bosque joven que ya quemó hace años, y la urbanización Montserrat Parc, relató el alcalde, Enric Canela.

El primer aviso del incendio, que avanzó a gran velocidad, se produjo a las 13:41 horas en un campo de siega. A esa hora los bomberos desalojaron la urbanización el Bosc Gran, y los restaurantes Els Cubs (cuya terraza quedó completamente calcinada) y Cal Frare de Maians. La ciudadanía de la zona también se movilizó para poner a salvo los animales del refugio APAN. A primera hora de la tarde también estaban confinados los habitantes de una masía situada entre las localidades de Maians y Castellfollit del Boix.

El origen del fuego está situado entre los parajes naturales de Samuntà y la Serra Alta, en dirección este empujado por el viento de poniente. Las llamas atravesaron la carretera C-37 a la altura del kilómetro 75.

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