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Los independentistas de Unió crean el partido Demòcrates de Catalunya

De Gispert y Castellà piden a los partidos independentistas y entidades hacer piña con Mas para ganar el 27-S

Un aspecto de la Sala Barts donde se ha celebrado el acto de constitución del partido.
Un aspecto de la Sala Barts donde se ha celebrado el acto de constitución del partido. EFE

El sector soberanista escindido de Unió presentó este domingo en un acto su nuevo partido: se llamará Demòcrates de Catalunya y en su logo figura una D mayúscula que descansa sobre cuatro puntos que evocan las barras de la senyera y una estrella que constata su carácter independentista. En un acto ante un millar de personas, Núria de Gispert y Antoni Castellà hicieron un llamamiento a la “generosidad” de ERC, la CUP y las entidades sociales para que den apoyo a Artur Mas y vencer el 27-S.

El partido nace de la plataforma Hereus del 1931que se constituyó después de que Unió se partiera en dos tras la consulta interna sobre la independencia. La formación tiene la vocación de “salvar y refundar” la auténtica Unió al considerarse depositaria de los principios fundacionales del partido que ya reclamó en tiempos de la República un Estado para Cataluña. No tiene intención de concurrir a las elecciones para no fragmentar más el soberanismo y su objetivo es que prospere la lista única independentista el 27-S. Las negociaciones están encalladas al exigir ERC y la CUP que Mas no sea candidato.

Núria de Gispert, presidenta del Parlament, y Antoni Castellà, secretario general de Universidades de la Generalitat, invitaron a todos los actores independentistas a sumar en favor de la unidad y se pusieron ellos mismos como ejemplo. Hoy mismo se darán de baja de Unió. “Hemos roto la familia, el partido y hecho el sacrificio, Hay que hacer piña en un momento histórico. Todos tendremos que hacer pequeños sacrificios por el bien de la colectividad”, apuntó Castellà. “Queremos dar un sí rotundo a la independencia y estar al lado de Mas. Ha dado la cara, se ha comprometido y está querellado. Lo han criticado mucho y ha seguido recto sin dar un paso atrás”, afirmó De Gispert.

No fueron mensajes precisamente gratuitos. El independentismo va contrarreloj y se ha dado de plazo hasta el próximo fin de semana para alcanzar el acuerdo. El acto, celebrado en la sala Barts, en Barcelona, con profusión de esteladas, contó con la presencia de un millar de simpatizantes, muchos exmilitantes de Unió, pero también con políticos implicados en el proceso como Josep Rull (Convergència), Alfred Bosch (Esquerra), Muriel Casals (Òmnium) y Victor Cucurull (Asamblea Nacional Catalana). Los consejeros Andreu Mas-Colell (Economía) o Irene Rigau (Educación) también asistieron al evento.

Antoni Castella y Nuria de Gispert, presidenta del Parlamento de Cataluña.
Antoni Castella y Nuria de Gispert, presidenta del Parlamento de Cataluña. EFE

El acto tuvo como eje central reivindicar que Demòcrates de Catalunya es la auténtica heredera de la Unió fundada en 1931. Joan Rigol, expresidente del Parlament, uno de los primeros en romper el carnet del partido, fue recibido con el teatro en pie. “Los herederos de 1931 seremos fieles a la dignidad política de Cataluña y queremos la independencia y la plena soberanía”, señaló el expresidente del Parlament, que negó que la secesión pueda romper la cohesión social. Tras denunciar el “expolio fiscal” y avisar de que no tolerarán que ningún ministro imponga su modelo de educación, Rigol reivindicó la figura de Manuel Carrasco Formiguera, fundador de Unió con profundas, dijo, convicciones nacionalistas y fusilado por el franquismo. En un emotivo discurso, su hijo Ramon intervino para argumentar que su padre era independentista.

Castellà, que vaticinó que el nuevo partido será “pobre” —“Si no pides eres más libre”— relativizó la pérdida de las siglas. “Nacemos para salvar la auténtica Unió. Perdemos las siglas pero las letras sin alma no son nada. Nos las quitarán pero no nuestra alma que busca la justicia social y la independencia”. En un discurso directo y sin tapujos, De Gispert cerró el acto señalando que la pregunta de la consulta interna del partido fue el punto final a una agonía que ha durado cinco años, desde la sentencia del Constitucional sobre el Estatut. Tras admitir que en estos 40 días ha perdido cinco kilos —“Y me ha ido de maravilla”—, De Gispert acusó a la cúpula de Unió de quedarse solo con la administración de la “carcasa” del partido: “Pero nosotros tenemos la esencia. No nos la apropiamos. La han abandonado por acción y omisión. Solo defienden un partido autonomista y regionalista”. Y acabó defendiendo su gesto de “coherencia” frente a los tres consejeros —Ramon Espadaler, Josep Maria Pelegrí y Joana Ortega— que dejaron el Gobierno tras acompañar tres años a Mas durante el proceso.

Ramon Espadaler, secretario general de Unió, interpretó que los escindidos solo están emprendiendo una “excursión” para acabar integrados en Convergència. De Gispert, de hecho, consideró a los convergentes sus “primos hermanos” y admitió que ella no habría roto la federación.