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Los consejeros de Unió se despiden en la sesión previa al divorcio de CiU

Ortega y Espadaler asisten a la sesión de control a la espera de que se consume su renuncia por la ruptura de la federación

Artur Mas, Joana Ortega y Francesc Homs, hoy en el Parlament.
Artur Mas, Joana Ortega y Francesc Homs, hoy en el Parlament.

El Parlament ha vivido esta mañana una escena insólita: una sesión de control al Gobierno con la asistencia de los consejeros democristianos que están a la espera de ser destituidos por el presidente de la Generalitat, Artur Mas. La vicepresidenta Joana Ortega ya ha anunciado que abandonará la política y el consejero Ramon Espadaler tendrá que dejar la cámara al haber renunciado al escaño cuando asumió la cartera de Interior. El único que podrá seguir en el Parlament es el titular de Agricultura, Josep María Pelegrí, quien, por razones de salud, no ha acudido a la cámara. El presidente catalán relevará a los tres consejeros el lunes, cuando se sabrá quienes serán sus sustitutos. La crisis de la ruptura de esta pareja, una suerte de seísmo en la política catalana, ha planeado en el hemiciclo durante el control a los consejeros pero apenas ningún diputado, salvo los de PP, ha hecho alusión a ella. Ha sido en las preguntas a Mas

La dirección de Convergència dio la noche de este miércoles por rota la federación nacionalista y solo falta ahora certificar cómo y cuándo se consuma la ruptura. En medio de un batallón de cámaras, Ortega se ha dirigido sonriente al hemiciclo mientras Espadaler paseaba enganchado al móvil por el Salón de los Pasos Perdidos. Ortega, como siempre, ha ocupado su sitio entre el presidente Mas y el consejero de la Presidencia Francesc Homs. Espadaler estaba sentado en un extremo de la bancada junto al consejero de Sanidad, Boi Ruiz, el más interpelado por la oposición por las vacunas sobre la difteria y al de Economía, Andreu Mas-Colell, a quien han preguntado sobre el estado de las finanzas. 

Espadaler se ha despedido  de la cámara respondiendo una pregunta del diputado de la CUP, David Fernàndez, sobre la existencia de ficheros policiales por razones ideológicas al atribuir el despido de diez empleados de Movistar a una visita previa de los Mossos d’Esquadra que supuestamente conocían la adscripción política de esos trabajadores. “Yo no miento. Son solo ficheros de carácter administrativo”, ha replicado el consejero de Interior a quien David Fernàndez no ha hecho la menor alusión sobre la ruptura de la federación. Tampoco lo ha hecho el diputado Carlos Carrizosa, de Ciutadans, cuando ha preguntado sobre las becas-comedor este verano. Todo lo contrario de lo que hecho el Partido Popular, convencido íntimamente de que Artur Mas no convocará elecciones. 

El diputado popular José Antonio Coto, en una pregunta sobre liquidación económica, aludió a Mas como el presidente de la “UCD catalana” y su compañero Juan Milián ironizó con el hecho de que si la delegación comercial que la Generalitat abrirá en el Vaticano tiene el objetivo de enviar “más lejos” a Duran o “premiar” a las monjas del proceso. Eso sí: dos consejeros de Mas han dado muestras de su compromiso con la acción de gobierno. Santi Vila, consejero de Territorio que en su día dijo que se sentía más próximo a Esquerra que a Duran Lleida, ha defendido las elecciones del 27-S para decidir, entre otras cosas, cómo y cuándo se debe hacer el intercambiador de alta velocidad en Tarragona. O Mas-Colell, que avisó que aún aguardan una transferencia de 743 millones del Ministerio de Hacienda este mes de junio para poder hacer frente a sus deudas. "Tenía que ser una transferencia y no un préstamo. Tenemos 2.273 millones pendientes de recibir. Si recibimos los 743, podremos pagar; si no, no", ha zanjado. "Me sorprende que me haga usted la pregunta", le ha dicho a Coto. "Su partido le ha dejado con una parte de su cuerpo al aire".