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AC/DC electriza Madrid

El veterano grupo de rock australiano ha vendido 100.000 entradas para dos conciertos en el Vicente Calderón, una cifra al alcance de muy pocas bandas. Pero tampoco hay muchas con una calle en la Comunidad

Brian Johnson y Angus Young, sobre el escenario.

“Llevamos potencia eléctrica suficiente para iluminar una ciudad pequeña”, responden desde el equipo de AC/DC cuando se les piden datos de la faraónica producción que hoy llevarán a Barcelona y el domingo y el martes traerán al estadio Vicente Calderón. Son tres citas que en total movilizarán a 160.000 espectadores.

Para ser una gira archiprofesional de un grupo de rock que lleva más 35 años actuando, muchas de las respuestas de sus responsables son, digamos, imprecisas. Ejemplos: ¿Sistema de sonido? “Tenemos el mayor sistema de sonido del mundo”. ¿Vídeo? “Tres pantallas más grandes que la vida”.

Al parecer ni siquiera cuando son precisos son exactos. Afirman que en total trabajan en la gira 175 personas. “Esos serán los que traen ellos. Si contamos el personal que ponemos nosotros, en Madrid habrá unas 400 personas. Al menos durante unos días creamos empleo”, decía ayer Gay Mercader, el promotor de su gira.

Las increíbles cifras del ‘Rock or Bust World Tour 2015’

El equipo de producción se traslada en 30 camiones.

51 “steel trucks”. Tráilers de 16 metros de longitud que trasladan la estructura.

Siete autobuses trasladan a los técnicos y el equipo.

175 personas trabajan a lo largo de toda la gira.

Se usan 500 focos de luces móviles.

El escenario mide 75 metros de un extremo al otro. Tiene otros 60 de profundidad y 30 de altura.

En cada concierto se usan alrededor de 125.000 metros de cable.

Hay tres pantallas gigantes de vídeo.

Según el equipo de producción usan el más potente de los equipos que actualmente están de gira por el mundo.

Se sirven mil comidas diarias.

Mercader es un veterano de la industria del directo en España. La persona que ha traído de Rolling Stones o Bob Dylan, tiene 66 años y lleva semiretirado desde 2012, cuando se desprendió de su parte en la filial española de Live Nation, multinacional número uno mundial del sector de la música en vivo.

Vive en una masía de Girona, y se ve a sí mismo como el último romántico de una industria, la de los macroconciertos, que hace tiempo que pertenece a corporaciones. “Yo ni siquiera voy a una reunión, ni viajo. Tengo el pasaporte caducado hace cuatro años, así que fíjate. El negocio me aburre. Es papeleo y reuniones. Yo siempre he sido un aficionado a la música y un jugador. Apostar no ha sido nunca un problema. No divertirte sí lo es”.

El espíritu de Las Ventas

MANUEL PLANELLES (Madrid)

Una generación los vio en directo por primera vez en 1996. De esos conciertos surgieron un vídeo y una relación que les asegura el lleno cada vez que pisan Madrid

No hicieron falta más de 24 horas para que, prácticamente, se agotaran las 160.000 entradas que se vendían para ver a un grupo de sexagenarios roqueros. Tras cinco años de parón, AC/DC vuelve a tocar en España: un concierto en Barcelona y otros dos en Madrid (el domingo y el lunes).

Desde que en 1980 visitó por primera vez Madrid para presentar su tremendo Highway To Hell en un programa de televisión, la relación entre la banda liderada por Angus Young y la capital ha sido intensa, con cerca de una decena de conciertos.

Pero si hay una cita que ninguno de sus seguidores olvida es la de Las Ventas, en el verano de 1996. Esa generación que ahora dicen algunos que debe liderar el cambio político en España, la generación constitucional nacida a partir de finales de los setenta, pudo ver al grupo de hard rock por primera vez en directo en su ciudad. Sobre el escenario, unos tipos que acariciaban la cuarentena y que fundaron su banda cuando los padres de la mayoría del público que los jaleaba ni siquiera habían pensando en darse un revolcón. De aquellos tres días en la plaza de toros —ocupada este fin de semana por la feria de San Isidro— surgieron el vídeo No Bull y una amistad que acabó con una calle en honor de la banda en Leganés.

AC/DC, que giraba en el 96 su disco Ballbreaker, estaba entonces en un momento perfecto. Y sonó impecable. El nervio eléctrico, tituló su crónica del concierto el crítico especializado Pedro Giner en EL PAÍS. Y deslizó una comparación: “AC/DC es el equivalente a los Rolling Stones”. Los tráilers de la gira del 96 ya portaban la mayoría de los fetiches que la banda emplea en sus conciertos. La oronda muñeca hinchable de Whole Lotta Rosie, la campana del Back in Black y los cañones del For Those About to Rock.

AC/DC se ha dejado por el camino algo más que pelo en estas dos décadas. Resisten la guitarra de Angus y la voz de Brian Johnson. Phil Rudd, el batería, ha tenido algunos problemas con la justicia por asuntos de drogas y amenazas y no participa en esta gira. Tampoco el guitarra Malcolm Young, aquejado de una demencia. Pero en el público parece que nada ha cambiado. Vuelven a llenar.

Así que cuando un día recibió una llamada del representante de AC/DC para decirle que contaban con él para la parte española de la gira Rock or Bust World Tour 2015, no lo dudó mucho. “Es un grupo que trabaja conmigo desde hace más de 30 años y no se plantea trabajar con nadie más. Y es el único grupo con el que he trabajado en mi vida que me ha pedido que baje el precio de las entradas. Sus integrantes confían en mí de toda la vida. Es una responsabilidad, pero no sé decirles que no”.

En diciembre salían a la venta las entradas para el primero de los conciertos del Vicente Calderón, el del domingo. Los 50.000 tickets agotaron en dos horas. Entonces se anunció la segunda fecha, para el martes. Sus fans las devoraron con idéntico apetito. El motivo de la pausa de un día entre ambos es dejar descansar las cuerdas vocales del cantante de grupo, Brian Johnson, de 67 años. “Es un show cansado, que dura fácilmente dos horas, que requiere mucha energía. Todos tenemos una edad, ellos, yo… incluso parte del público. Y hacer conciertos dos días seguidos sería algo muy poco profesional por su parte. Porque se arriesgan a tener que cancelar uno por joder la voz y fastidiar al público de otro sitio”.

Pero Madrid no es el único lugar del mundo donde tienen la suficiente parroquia para actuar dos noches, posiblemente en Barcelona también podrían hacerlo. Y sin embargo es aquí donde han optado por una segunda fecha. “Eso es cierto, pero tienen una relación muy especial con Madrid. Y muy antigua. Yo creo que en parte es por la calle que les dedicaron, y luego por la noche de Las Ventas de la gira de 1996. En ese concierto ellos lo pasaron tan bien como el público. Y no hay más que ver el vídeo que grabaron allí para ver que el público lo pasó muy bien. Se sienten cómodos aquí”.

No ha habido peticiones extrañas. De hecho, lo extraño ha sido pedir la bajada del precio de las entradas que solicitaron (cinco euros por cada una). “Se resta de su caché y eso son 500.000 euros”, dice Mercader. “Además la excentricidad ya no se lleva y si tienen algún capricho se lo traen ellos. En una producción como esta hay espacio para todo. Si algún artista pide al promotor algo raro es porque quiere que el público se entere vía la prensa. Por montar el numerito, vamos”.

Mientras se escriben estas líneas se trabaja para montar el escenario sobre la portería del fondo norte, algo que empezó el martes. Mide 75 metros de largo y 30 de alto. Las luces y el sonido comienzan a colocarse esta noche. “Y luego”, dice Mercader, “a volver a empezar”.

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