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Treinta años de fútbol de barrio en Usera

La asociación de vecinos La Chimenea celebra en San Isidro la trigésima edición del torneo Juan Barranco

Carmona, Barranco y Del Bosque, ayer en Usera.
Carmona, Barranco y Del Bosque, ayer en Usera.

El cronómetro apura la fiesta de San Isidro en el barrio de Usera, cuando Víctor, un chaval menudo con el 92 a la espalda, rescata del cielo un balón bombeado y lo planta a ras de suelo de un toque. Sin aspavientos, encara a su oponente. Pero el rival le lee la jugada y no duda en mandar de inmediato la pelota al otro campo, donde muere su intento de recortar distancias antes de que se pite el final del partido. Los tres silbatazos del árbitro conceden la victoria (1-5) a los infantiles del Rayo Vallecano ante sus homónimos de La Chimenea, una asociación de vecinos que celebró ayer la trigésima edición del trofeo Juan Barranco, que se organiza desde hace tres décadas en honor al exalcalde de Madrid. Ayer volvió a repetirse el campeonato. En el escenario de siempre, pero con sabor amargo. Jugaron, por primera vez tras 30 años, en un campo gestionado por una empresa privada.

El Ayuntamiento de Madrid retiró el paso año la concesión de las instalaciones al colectivo vecinal, las sacó a concurso y las adjudicó a una sociedad privada. Ahora, la asociación negocia con ella cuánto deberá abonar para seguir utilizándolas. “Nosotros pagábamos una cuota anual de 3.500 euros. Ahora, nos plantean un canon de 30.000 euros. Diez veces más”, explica Luis de Luis, presidente de La Chimenea, donde trabajan con casi 400 chavales de un barrio “modesto”. Con familias humildes, insiste el representante de la asociación. Ayer, se sumó al trofeo el seleccionador nacional, Vicente del Bosque; y el exregidor socialista Barranco. En plena campaña electoral, el candidato del PSOE a la Alcaldía, Antonio Miguel Carmona, no quiso perderse la cita.

"Esto era un erial. Llevamos aquí 30 años arreglándolo”, continúa De Luis, que explica que su problema se reproduce en otras zonas del distristo de Usera. Como en el barrio de Zofío, donde la asociación vecinal también perdió la concesión del campo de fútbol donde jugaban los chicos y donde van a empezar ahora las negociaciones con la adjudicataria. “Sabemos, de entrada, que nos van a pedir más dinero del que pagábamos antes”, recalca el presidente Francisco Rodríguez: “Desde luego, si una empresa coge esto es para conseguir beneficios”. “Muchos han olvidado que nuestro objetivo es social”, remacha el representante de La Chimenea, que observa un campo de hierba artificial lleno de chiquillos que aprovecharon el descanso del partido para colarse en el terreno y ensayar disparos a portería. Como en todo barrio.

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