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La estación de Manzaneda acumula pérdidas pese a los rescates públicos

Las Administraciones asumirán los 675.000 euros necesarios para evitar la disolución

Una empresa se hizo con el 37% de las acciones en 2012 sin pagar nada

Estación de esquí de Manzaneda.
Estación de esquí de Manzaneda.

A pesar de los rescates e inversiones millonarias que se suceden periódicamente desde finales de los ochenta, la única estación de montaña de Galicia sigue encallada en las pérdidas. Un cuarto de siglo después de su primera gran crisis y de la entrada de capital público en el accionariado, Manzaneda aún tiene una abultada deuda y serios problemas para vestir de nieve sus laderas durante los inviernos. Ni el esquí ni la diversificación de la oferta de ocio con deportes ajenos al frío han conseguido corregir la deriva de un proyecto que nació en los años setenta y que, tras tres lustros, encalló a finales de los ochenta. Desde entonces, y salvo temporadas de grandes nevadas en los que ha vivido puntuales semanas de éxito, el proyecto levantado a más de 1.500 metros de altitud en medio de un impresionante pinar, no consigue recomponerse.

Un primer rescate insufló dinero público en 1987 a una estación de esquí impulsada, entre otros, por la familia Outeiriño —editora del grupo de medios La Región— que creó Meisa (Manzaneda Estación de Inverno, SA), una empresa que pasó a ser pública hace 25 años, tras un agónico período de escasez de nieve que casi acaba con ella. El éxito inicial, con miles de aficionados o equipos deportivos de primera división disfrutando de las instalaciones, se esfumó cuando los ochenta tocaban su fin. Incluso por aquel entonces, las cuentas no alcanzaron beneficios hasta 1986, casi tres lustros después de su fundación. La Xunta se hizo entonces con Meisa y ante la reiterada escasez de nevadas de calidad, comenzó a invertir para diversificar la oferta del complejo, construyendo una piscina y un polideportivo o modernizando las infraestructuras ofertadas para práctica del deporte blanco. La idea tampoco fraguó, entre otras razones, por los deficientes accesos.

Esa inyección de dinero y la asunción de la deuda acumulada se ha sucedido por parte de la Xunta, la Diputación de Ourense y los Ayuntamiento de Trives y Manzaneda año tras año, con los números marcados en rojo de forma permanente. El último gran rescate se produjo en 2012, cuando Meisa volvió a rozar el cierre tras acumular en un solo año 746.000 euros de pérdidas y reducir su cifra de negocio a la mitad. Y no eran las únicas: en casi tres lustros de gestión pública había perdido más de siete millones. Aquel año, el grupo empresarial pontevedrés Mas Costas aceptó entrar como socio de Meisa para relanzar, otra vez, la estación de montaña como un complejo multiusos. La Xunta anunció una inversión de siete millones que, hasta ahora, se ha materializado parcialmente y que, tras tres años, deja un saldo positivo para la empresa hotelera. No pagó nada por el 37% de acciones que heredó de las cajas de ahorro fusionadas y que ahora han sido parcialmente recompradas a precio de mercado por la Diputación de Ourense, que acaba de retornar a Meisa tras ocho años fuera. La extinta entidad bancaria abandonó el accionariado en 2012 sin afrontar su parte de la deuda, pero concedió a la empresa un ventajoso crédito de 3,5 millones.

Y es que la llegada de Mas Costas al accionariado tampoco ha equilibrado las cuentas. Manzaneda sigue perdiendo dinero: 741.000 euros en 2014. A pesar de que el resultado de explotación se volvió positivo y creció en un 250% respecto a 2013, la estación sigue sin cuajar debido al abultado lastre que acumula. La empresa hotelera que no pagó nada por las acciones, tampoco pondrá este año dinero para sufragar esa deuda. Serán, otra vez, Xunta, Diputación y Ayuntamientos de Trives y Manzaneda quienes asuman íntegramente los 675.000 euros que es necesario inyectar en Meisa para evitar la disolución. Esos deficientes números y las discrepancias internas con las ideas propuestas para volverlos a verde incluso provocaron, hace cinco meses, la dimisión de Arturo Rodríguez, director de la estación y subdirector general de la división hotelera de Mas Costas.

La última esperanza pasa por otro voluminoso proyecto que la Administración gallega estuvo a punto de aprobar hace unos días pero que ha quedado aparcado a la espera de informes técnicos. Si la nieve no va a la montaña, Xunta, Diputación y Mas Costas llevarán allí nieve artificial con nueve millones. Las obras para instalar un complejo sistema de innivación comenzarán en 2016 y permitirán cubrir de blanco las pistas de esquí, al menos, 120 días al año. Será necesario construir una enorme balsa de agua de 50.000 metros cúbicos y un complejo sistema de tuberías y cañones para regarlo todo cuando no llueva. Esa complejidad y la Red Natura que protege el terreno requieren de un permiso medioambiental especial que todavía tramita la Consellería de Medio Ambiente, que hace una década ya rechazó un proyecto similar.